Podcast Ep. 27 | Juan Manuel Marquez top 5

Nunca se fue

En una pelea que terminó siendo bastante más competitiva de lo que uno esperaba, Manny Pacquiao (59-6-2, 38 KO) venció por puntos en fallo unánime a Jessie Vargas (27-2, 10 KO) y recuperó el título welter de la OMB. 114-113 (Moretti), 118-109 (Trowbridge) y 118-109 (Feldman), las tarjetas. 

Siete meses después de anunciar su retiro para dedicarse de lleno a la política, el campeón en ocho divisiones Manny Pacquiao dejó por un rato su oficina en el senado filipino y volvió a pelear. Le ganó bien a Vargas (115-112 en mi tarjeta) que estuvo a la altura de los acontecimientos y dio batalla hasta el final.

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Tras un primer round de estudio y tanteo, comenzó a brillar el Pacman. Repiqueteó por todo el ring, volaba. Pegaba y salía para los costados, indescifrable para Vargas que en el segundo round se comió una zurda recta y terminó sentado en la lona. En el tercer asalto también hubo señales de un Pacquiao vintage, rápido, agresivo, afiladísimo. Hasta se tomó un segundo en plena acción para ver a Floyd Mayweather sentado en el ringside, sonreirle y levantarle las cejas, como preguntando por una revancha.

A partir del cuarto episodio Manny bajó la intensidad y Vargas pudo ordenarse y asentar un poco su plan de pelea inicial, aquel que Pacquiao le había tirado por la ventana con un arranque feroz. Vargas puso bien adelante su pierna izquierda y aseguró la distancia que más le convenía y que le permitió, cada tanto, sacar alguna derecha bien voleada que mantuviera a raya al senador filipino.

Hizo la mejor pelea que pudo Jessie Vargas, y fue más de lo que yo imaginaba en la previa. Tuvo corazón para reponerse de un arranque totalmente adverso y aunque su producción no haya sido espectacular no creo que él mismo pueda reprocharse nada. Simplemente le tocó a enfrentar a alguien mejor que él, que lo dominó con su velocidad y con la experiencia de 24 peleas mundialistas. Las esperanzas de Vargas dependían no sólo de dar su mejor actuación a la fecha sino también, y ante todo diría, de que Pacquiao tuviera al fin esa noche en que se viera viejo y más un político y un filántropo que un boxeador. No tuvo suerte Vargas, Manny demostró que todavía tiene cuerda para algo más.

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No sé cómo lo iría a éste Pacquiao hoy contra rivales de élite. Vargas no lo es; es un buen boxeador de segundo nivel y punto. Esto no le quita ningún mérito al triunfo ni a la vigencia del filipino, que a esta altura de su carrera podría seguir peleando contra tipos como Vargas un par de años más y por mí estaría todo bien. De hecho, si me apuran, creo que Pacquiao está entre los tres mejores boxeadores del año, junto con Carl Frampton y con quien gane la pelea entre Sergey Kovalev y Andre Ward, en dos semanas. El Pacman volvió de una cirugía y dominó a un top 3 (Bradley) y a un top 10 (anoche) de su categoría, y todo mientras pateaba su país para ganar una elección. Eso es mucho más de lo que otros jóvenes campeones produjeron éste año peleando poco o mucho pero contra rivales falopa. Para mí vale mucho más ésta victoria de Pacquiao sobre Vargas que la de Canelo ante Khan, por ejemplo, o la de GGG sobre Brook.

LA TARJETA DE ROUND CERO

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 TOTAL
Vargas 10 8 9 10 10 10 9 9 9 9 10 9 112
Pacquiao 9 10 10 9 9 9 10 10 10 10 9 10 115

Voy cerrando. Respeto para Jessie Vargas y ganas de ver a Pacquiao en algún momento del año que viene dedicándose ciento por ciento al boxeo durante ocho semanas para pelear con Terence Crawford, o con el ganador de Thurman/Garcia. No veo por qué una revancha con Mayweather podría ser diferente a la primera, pero si se hace yo me anoto.

Mientras tanto, le queda poco a 2016, un año lastimoso para el boxeo. Al menos lás ultimas semanas va a haber acción. Kovalev/Ward el 19 de noviembre y Lomachenko/Walters, el 26. Y en diciembre la postergada entre nuestro Jesús Cuellar y Abner Mares de Mexico, el 10, y la despedida de un grande de todos los tiempos como es Bernard Hopkins, el 17. Esperemos que esta seguidilla que comenzó con Pacquiao/Vargas marque un repunte y que el boxeo en 2017 vuelva a recuperar algo de brillo.

e.b.

Pacquiao vuelve: del congreso al ring

cwlighzwgaew-7bA seis meses de haber anunciado su retiro para dedicarse a la política full time, el campeón en ocho divisiones Manny Pacquiao (58-6-2, 38 KO) volverá a ponerse los guantes éste sábado, con mucho más para perder que para ganar. Enfrente tendrá a un rival discreto: el campeón OMB Jessie Vargas (27-1, 10 KO).

En un contexto de indiferencia y desinterés el Pacman vuelve de un alejamiento que, desde un principio, no convencía prácticamente a nadie. Su última pelea, en abril de éste año ante Timothy Bradley, había sido promocionada como la de la despedida. Pacquiao largaba el boxeo para meterse de lleno en la campaña para ser senador en su país Filipinas. Se dijo que si Manny ganaba una banca ya no podría desdoblar su tiempo entre el boxeo y la función pública, y que las obligaciones en el Senado exigían plena dedicación y compromiso de su parte, un conflicto que en su cargo anterior como congresista Pacquiao había sabido pilotear.

El 9 de mayo, exactamente un mes después de aquel triunfo ante Bradley (acaso su mejor actuación de los últimos 5 ó 6 años), Emmanuel Dapidran Pacquiao cosechó unos 16 millones de votos y diez días más tarde fue proclamado senador electo. El paso previo a una candidatura para presidente de su país de acá a unos años.


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Con la elección resuelta y la victoria en las urnas, no tardaron en aparecer las primeras especulaciones acerca de una vuelta de “Pacman” al ring. Inmediatamente su entorno se encargó de darle manija a los rumores y alimentar la posibilidad del retorno. No pasó mucho tiempo para que Pacquiao aceptara públicamente que la política tiene que ver con su vocación de servicio pero que el boxeo seguía siendo su gran pasión y que quería acomodar sus tiempos para volver a pelear. Podría decirse que aquello de la última pelea y el “retiro” fue simplemente una jugada para publicitar el combate con Bradley y para ganar también alguna simpatía extra en las urnas.

Se conoce que las finanzas de Manny Pacquiao son un desastre. Muchos de los millones que ganó como uno de los boxeadores más grandes de todos los tiempos los perdió. Reventó mucha plata en sus años de joda y excesos, regaló mucha más a la caridad y los amigos del campeón le comieron la billetera como a nadie. Ni siquiera los 150 millones de dólares que levantó en su combate récord con Floyd Mayweather en mayo de 2015 lo sacaron a flote y ahora vuelve más por necesidad que por demanda popular. Pocos desafíos ameritaban su regreso y un combate con Jessie Vargas definitivamente no figuraba en la lista de peleas soñadas de nadie. Aunque, para ser justos, tampoco es que desentone demasiado con la mediocridad de lo que fue éste 2016, un año marcado por un calendario de peleas muy liviano, presupuestos de tv recortados, combates previsiblemente desiguales como Canelo/Khan o Golovkin/Brook y caprichitos de todo tipo para que las peleas que uno espera sigan pateándose para adelante.


“Normalmente no miro otras peleas pero estaba en mi casa viendo Golovkin/Brook y de repente me sentí solo y triste. Pensé ‘yo sé lo que Brook tendría que estar haciendo para tener una chance.’ Ahí me di cuenta de que no estaba practicando más el deporte que amo. Si sé que todavía tengo la velocidad, la fuerza y la mentalidad, entonces ¿por qué no seguir? Estaba mirando la televisión y peleando ese combate en mi cabeza y eso me enganchó de nuevo. En ese momento supe que ya tenía tomada la decisión de volver.”

—MANNY PACQUIAO


Desde su primera aparición en EE:UU en junio de 2001, Pacquiao hizo 26 combates en suelo norteamericano. 25 de ellos fueron televisados. Ahora, nueve años y muchas consagraciones después de aquella única excepción sin tv, HBO que transmitió 24 de esas 25 peleas le dijo que no al filipino y a su promotora Top Rank de Bob Arum. ¿El motivo? La cadena no quiso saber nada con Pacquiao/Vargas faltando sólo dos semanas para transmitir Kovalev/Ward, una pelea cara y con atractivo e implicancias a futuro. Además, la imágen pública de Pacquiao en Estados Unidos no está en su mejor momento tras la pelea con Mayweather. Tanta espera, tanto agite, tantos millones y el producto final fue una batata que terminó hiriendo la popularidad de los protagonistas, decepcionó a los fanáticos del boxeo y espantó para siempre a los que pagaron y se asomaban por primera vez a ver qué onda.

Meses después en Filipinas, en plena campaña para senador, Manny hizo unos comentarios lamentables sobre los homosexuales comparándolos con animales. HBO tuvo que salir a despegarse de semejante salvajada y Nike le retiró un patrocinio que venía como de diez años. Pese a todo, Arum decidió redoblar la apuesta: va a producir y televisar de manera independiente toda la cartelera del 5 de noviembre. Así las cosas, Top Rank se guarda ese casi 8% de las ganancias que normalmente muerde HBO. Arum elimina al intermediario, sí, pero está por verse cómo le sale la jugada y qué tan buenos números pueda llegar a hacer vendiendo por internet una pelea que llama poco, a 60 dólares el pay per view y sin una cadena de televisión distribuyendo el contenido. Éxitos ahí, Bob.

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Francamente no espero sorpresas de este combate. Cuántas veces lo vimos a Pacquiao en cualquiera antes de una pelea, jugando al básquet, leyendo la biblia hasta las 4 de la mañana con cien chantas alrededor, haciendo campaña electoral, entrenando salteado en Filipinas, pero siempre o casi siempre le queda resto y talento como para hacer una buena actuación e irse ganador. No veo porque ésta vez tendría que ser la excepción. Vargas no es ni un Juan Manuel Marquez ni un Mayweather. Ni siquiera es un Tim Bradley, aunque a éste lo haya tenido casi nocaut el año pasado. Jessie Vargas es un boxeador bastante básico. Con hambre, sí. Y más joven también, casi once años menos que Manny. Pero no creo que le alcance. Él debe creer que sí, que llega bárbaro y que está para dar el batacazo, pero cuando pasen tres o cuatro rounds solito se va a dar cuenta que no. Éste no es un combate para que Vargas gane, en el último de los casos la pelea está ahí para que la pierda Pacquiao y rife prestigio si es que ésta vez, finalmente, tantas distracciones le coparon el cuerpo y la cabeza. No pasó antes y sencillamente no creo que ocurra tampoco éste sábado en el Thomas & Mack Center de Las Vegas.

El pronóstico es Manny Pacquiao ganador por puntos en doce asaltos completos.

e.b.

Boxeo y boqueo

tumblr_nydh56fPEe1qkxd7zo1_1280Con toda la seguridad en alerta máxima por los atentados de Isis en Paris, el ESPRIT Arena de Düsseldorf vuelve a abrirle sus puertas a Wladimir Klitschko (64-3, 53 KO), quien con sólo subir al ring este sábado habrá superado el récord de 27 peleas por el campeonato de peso pesado de Joe Louis. Su rival será el extrovertido Tyson Fury (24-0, 18 KO) y se espera un lleno total de 55 mil espectadores. La pelea está prevista para las 18:45 hora argentina. Transmite sólo Directv, canales 612 y 1612.

Once años y medio sin perder, nueve años y siete meses como campeón y dieciocho defensas exitosas consecutivas, algunos números de Wladimir Klitschko. Medalla de oro en los Juegos Olímpicos del ’96 y todos los cinturones colgados en su casa salvo uno, el del Concejo, el que defendía su hermano Vitali antes de largar el boxeo para ir a ponerle el pecho al Euromaidan y agarrar la alcaldía de Kiev. Entre los dos Klitschko dominaron la categoría máxima ni bien concluyó la era de Lennox Lewis en 2003. Ahora que Vitali ya no está, Wladimir es el rey indiscutido de los pesos completos y, bánquenme en esta, el número 1 del mundo libra por libra tras el retiro de Floyd Mayweather. Por presente, por vigencia, por hegemonía absoluta dentro de su división y también por gusto personal, qué tanto.

CUkXZVfUcAAMnT8A Klitschko se le cuestiona y se le cuestionará siempre el nivel de oposición que ha enfrentado a lo largo de su carrera. La verdad es que Wladimir no esquivó a ningún rival, que quede claro esto, pero ciertamente le tocó reinar en una época floja y sin adversarios de fuste. Si uno repasa la foja de servicio de, supongamos, Evander Holyfield, y la compara con la de WK la del ucraniano queda pálida. Holyfield peleó con Foreman, Holmes, Bowe tres veces, Moorer dos veces, Tyson dos veces, Lewis dos veces, Toney… Klitschko, por su parte, no tiene ni un solo combate contra un retador de esos quilates básicamente porque este tiempo no tuvo apellidos con semejante chapa. Los cuestionamientos son legítimos y nos llevan al terreno de lo contrafáctico. ¿Cómo le hubiera ido al campeón Klitschko contra aquellos apellidos? Queda en la imaginación de cada uno. Larry Holmes llegó a enhebrar veinte defensas consecutivas entre noviembre del ’78 y septiembre del ’85, dos más que las suma Klitschko hasta hoy. Como el ucraniano, Holmes también tuvo un reinado marcado por rivales flojos de papeles, pero su legado envejece bien. Fue el puente de Ali a Tyson y a nadie más o menos sensato se le ocurriría discutir mucho a El Asesino de Easton sin temor a quedar como un boludo. Tal vez Wladimir también genere ese consenso con los años y no antes. El tiempo ordena todo.


“Recién te miraba y sos un tipo viejo. Tenés la cabeza llena de canas, como mi entrenador y como mi manager. No me sorprendería para nada que te hayas puesto botox en la cara.”

                                                                    —Tyson Fury


tysf¿Qué tiene de distinto esta defensa de Klitschko con respecto a las anteriores? Que el campeón ya tiene 39 años y eventualmente uno de estos días le va a tocar perder. Alguno dirá que en su última pelea contra Bryant Jennings en abril WK tuvo un bajón. No fue la mejor noche de Klitschko, concedo, pero tampoco vi señales de deterioro o merma en sus capacidades. Pero algún día alguien le va a ganar y ese acontecimiento, a medida que Klitschko envejece, está cada vez más cerca. Esto es inevitable. La pregunta, claro, es quién y cuándo. Tyson Fury, 27, propone un contrapunto que divierte. El campeón es el tipo respetuoso, educado, que fue a la facultad, siempre impecable, que no hace escándalos, que habla lo justo y necesario. Fury es todo lo contrario, es el gitano bocón que cae a una conferencia de prensa disfrazado de Batman, toma birra, come porquerías y trata de meterse en la cabeza de su rival hablándole sin parar. “No me interesan tus cinturones, lo único que me importa es romperte toda la cara” le dijo en julio Tyson a Wladimir durante un evento de presentación de la pelea y “es una misión muy personal para mí liberar al boxeo de un tipo tan aburrido como vos. Recién me quedé dormido mientras hablabas, tenés menos carisma que mis calzoncillos”. Un loquito con aptitudes. Atención, Fury puede boxear, tiene talento, pero también es un bardo y se autoboicotea. Esta vez parece tener muy en claro que está ante la oportunidad más grande de su vida y, al margen de las payasadas para las cámaras, se habría dedicado a entrenar a pleno con su tío Peter. Un dato: la pelea sufrió una postergación en septiembre por lesión de Klitschko en un gemelo y hubo que patearla para adelante un mes. Habrá que ver si esto es un indicio de un “Doctor Steelhammer” con problemas físicos o si tantas semanas de entrenamiento y manija no terminan jugándole en contra a Fury.

Veo ventaja para Klitschko en prácticamente todos y cada uno de los aspectos a tener en cuenta antes de tirarse un piletazo y querer predecir el resultado de una pelea. El ucraniano sube al ring con un plan y la única manera de sacarlo de ese estado de concentración y disciplina absoluta es lastimándolo. El mentón del campeón es frágil, sí, pero Emanuel Steward (blessed) le enseñó a protegerlo bien. La única ventajita para Fury está en la altura y no lo veo como algo determinante. De hecho, creo que Klitschko rinde mejor contra rivales de su estatura. Y mientras Tyson sobrepiense la pelea buscando un resquicio en esa defensa, WK, con inteligencia, paciencia y experiencia, puede encontrar él primero una rendija y terminar la pelea con su uno-dos marca registrada. ¿Tendrá Fury lo que hay que tener para plantarse ante el campeón y bancar todo lo que jetoneó en la previa? El pronóstico es Wladimir Klitschko por nocaut en ocho asaltos.

e.b.

Clásico de clásicos

CTZDfx_UAAAFn5NMiguel Angel Cotto (40-4, 33 KO) y Saúl “Canelo” Alvarez (45-1-1, 32 KO) escribirán éste sábado a la noche una nueva página en la historia de los enfrentamientos entre boxeadores de Puerto Rico y de Mexico, acaso una de las rivalidades más picantes que pueda ofrecer el boxeo. Transmite Combate Space a partir de la medianoche argentina.

Pocos combates tan esperados como éste. En los papeles se trata de la segunda pelea más importante del año sólo detrás de Mayweather/Pacquiao, aquella que no pudo sobrevivir a cinco años de manija acumulada. Sobran razones, sin embargo, esta vez, para creer que Cotto y Alvarez pueden ofrecer un espectáculo que supere a aquel mega evento de mayo en todo sentido, emoción, drama y guerra.

Con 35 años sobre el lomo, Miguel Cotto vive hoy el mejor momento de su carrera. En 2012 consideró el retiro. Venía de vengar la derrota más dura de su carrera frente a Antonio Margarito para luego perder en peleas consecutivas con Floyd Mayweather y Austin Trout. No le quedaban objetivos en el boxeo y nunca había terminado de superar la muerte de su papá. Entra Freddie Roach. El siete veces Entrenador del Año y Cotto pegan onda inmediatamente y el boricua, un tipo con un ego más grande que la isla de Puerto Rico, le reconoce públicamente todo el mérito de haber revivido su carrera. La sociedad hace su estreno en octubre de 2013 con una pelea livianita contra Delvin Rodríguez. Nocaut tres y buenas señales. Le siguen semanas largas de negociaciones para ablandar a un Sergio Martinez ya ablandado por las lesiones. Cotto, afiladísimo, le dio una paliza a esa sombra de Maravilla en el Madison Square Garden, lo retiró y se quedó con el campeonato de peso mediano para convertirse en el primer boxeador en la historia de su país en conquistar títulos en cuatro divisiones diferentes.

Saúl Alvarez no había hecho todavía su debut profesional cuando Cotto ya había conseguido su primer cinturón en 140 libras. Hay una década de diferencia entre ellos y esos diez años menos le dan al Canelo una ventaja significativa en cuanto a juventud y frescura. Para Cotto, esos diez años de más son experiencia pura y dura, acaso su mayor capital a la hora de subir al ring éste sábado. Judah, Mosley, Margarito dos veces, Mayorga, Pacquiao, Floyd, Maravilla, Cotto peleó con todos esos nenes. Canelo, por su parte, tuvo una carrera más cuidada, protegida si se quiere. El primer riesgo real lo tomó en septiembre de 2013 cuando enfrentó a Mayweather. cottocanelo4El salto de calidad de oposición que estaba por dar Alvarez era enorme pero la oportunidad económica y deportiva, irresistibles. Floyd versus Canelo vendió arriba de 2,2 millones de abonos de PPV y sería (hasta Floyd/Pacquiao éste año) el éxito comercial más grande en la historia de este deporte. Canelo iba a perder la pelea, su invicto y seguramente parte de su orgullo dada la superioridad apabullante de Mayweather que, como se dice en estos casos, lo llevó a la escuela. No hay deshonra en perder contra el mejor, pero la credibilidad de Alvarez había sufrido un duro golpe. ¿Era tan bueno como decían o era puro marketing? Había que reconstruir su carrera, y rápido.

Canelo rebotó bien. Podría haberse venido abajo como tantos otros que compartieron ring con Mayweather (Ortiz, Guerrero, Maidana incluso, que lo peleó dos veces y ya hecho económicamente eligió recluirse con su familia, decisión que acá defendemos a las piñas) pero no fue su caso. Por el contrario, el mexicano salió fortalecido del bache y hasta creció boxísticamente. Alvarez volvería con tres triunfos, ante el Perro Angulo, Erislandy Lara y James Kirkland, de menor a mayor, mostrando una evolución, técnica y física.

Algo tienen en común Cotto y Canelo y es que sus últimos combates no terminan de darnos una real imágen de qué es lo que son. De sus últimas peleas, casi todos sus contrincantes pueden desacreditarse con facilidad.  En el caso de Alvarez, Angulo y Kirkland eran rivales hechos a su medida. No tanto así Lara, un cubano complicado contra quien Canelo tenía poco para ganar y casi todo para perder. Si tomamos las últimas tres peleas de uno y otro, esa del mexicano con Lara sea tal vez la más creíble de las seis, la que más nos diga de uno de los dos protagonistas de la velada del sábado. Cotto, por su parte, lo dicho. Delvin Rodríguez era un rival clase C, Maravilla Martinez peleó en muletas y su oponente más reciente, Daniel Geale, venía de durar tres asaltos contra el monstruo Gennady Golovkin. Por las dudas, y para más garantías, Cotto hizo abuso de su posición dominante y le aplicó al australiano una cláusula para pelear en un catchweight de 157 libras, esto es casi un kilo y medio menos que el límite de la categoría, un peso que Geale no daba desde los inicios de su carrera. Cuando subió a la balanza 24 horas antes de la pelea, Geale tenía los ojos chupados, los párpados pesados, se le traslucía la piel y casi que le habían desaparecido los labios, señales todas de una deshidratación feroz para dar el peso. Lógicamente, Cotto sacó partido de todo esto y puso nocaut a Geale en sólo cuatro rounds.

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La actualidad de Miguel Cotto y de Saúl Alvarez puede examinarse con desconfianza. Canelo creció, sí, pero todavía le falta demostrar quién es en una pelea grande. Consolidarse. A Cotto, en cambio, no le queda nada por probarle a nadie. Es un guerrero, una elección segura para el Salón de la Fama cuando le toque. Pero es válido preguntarse cuánto de éste presente es mérito suyo, de Roach, o de la cuidada elección de sus más recientes contrincantes. Saber elegir rivales y momentos también es parte de este deporte, nos guste o no. Cotto y Canelo, Puerto Rico y Mexico. Promete ser un peleón porque son dos boxeadores que van al frente, que no se guardan nada y porque al chocar deberían darnos esas respuestas que esperamos. El pronóstico es reservado. Hay razones para elegir a uno u otro y todas son considerables.

Tema cinturón del Concejo. Miguel Cotto era, hasta el martes, el campeón mediano de esa entidad. Ocurre que Cotto no se come ni la punta y siente que a esta altura de su carrera está por encima de todo y de todos. Así, en este último tiempo, Cotto no tuvo historia en saltar de HBO a Showtime y de ahí otra vez a HBO. También juró lealtad eterna a Bob Arum, el promotor que le armó toda su carrera, pero en su momento Cotto se cortó solo para las peleas con Mayweather y Trout. Luego volvió a Top Rank para los combates con Rodríguez y con Maravilla y ahora, Cotto volvió a dejar afuera a Arum para irse a Roc Nation. Esto es Miguel Cotto, un boxeador emancipado que toma sus propias decisiones, bien asesorado por su mano derecha Gaby Peñagaricano. Así las cosas, Cotto rechazó en la semana el reclamo del CMB para que pague la cuota de sanción de la pelea más una guita que le “debía” a Golovkin, su rival obligatorio y campeón interino, por hacerse a un lado y permitir esta defensa voluntaria ante Canelo. Trascendidos hablan de una cifra total de 1,1 millón de dólares. Cotto resolvió no pagar y el Concejo le sacó el título faltando cuatro días para el combate. Esto implica que el cinturón quedó vacante y que sólo Canelo podrá obtenerlo en caso de ganar la pelea. Caso contrario, si llegara a ganar Cotto o si hubiera un empate, el título seguirá vacante. Ok, este fue el párrafo dedicado a la burocracia de los organismos, una manga de asaltantes que rifan cinturones para todos lados con tal de facturar. Un ejemplo: hace unas pocas semanas Adrien Broner consiguió su cuarta corona en divisiones diferentes. Eso que a Cotto le tomó diez años de pelear contra todos, Broner lo replicó en apenas cuatro enfrentando a rivales falopa como Vicente Martín Rodríguez, Antonio DeMarco, Paulie Malignaggi y Khabib Allakhverdiev. Como se ve, con estas facilidades cualquiera que gane una pelea es “campeón mundial” y ahí va a estar siempre un sector mamadera del periodismo para hacerles la segunda y legitimar este embrollo. El ganador del sábado debía pelear a continuación con Golovkin que hace rato espera su chance de medirse con un boxeador reconocido para pegar el salto. No creo que Cotto o Canelo tengan en sus planes enfrentar a GGG, y si acaso están pensando más allá del sábado seguramente la idea sea hacer una revancha entre ellos. El noqueador de Kazajistán, por ahora, va a tener que seguir esperando o tomar riesgos y salir a la conquista de las 168 libras.

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Vamos redondeando. ¿Quién gana? ¿Edad o juventud? ¿Experiencia o frescura? Empecemos por el Canelo, favorito en las apuestas. ¿Cuáles son sus fortalezas? Su jueventud y su mayor potencia física, sin dudas. Alvarez es más grandote y tiene los brazos más largos que Cotto. Además, desde el pesaje hasta la pelea seguro que se va a cargar unas 15 libras o incluso más por lo que podría subir al ring como un medio-pesado y habrá que ver cómo maneja Cotto esa desventaja.

Para el Canelo, pienso, la clave pasa por arrancar fuerte. Necesita plantear una pelea física, soltar las manos y meter sus combinaciones pero, atención, regulando aire y esfuerzo. Cotto es un boxeador de élite y para el Canelo será fundamental administrar el físico. Si el mexicano sale a ver qué pasa corre el riesgo de que Cotto ponga piloto automático y vaya acumulando rounds de ventaja en las tarjetas, situación que, en el último tramo y con menos resto físico, al colorado se le haría muy difícil de revertir. Si por el contrario, Alvarez saliera a quemar todos los cartuchos de movida, Cotto podría capear la tormenta inicial y disponer de un Canelo fundido para el resto del combate. Esto nos lleva a contemplar sus debilidades y definitivamente la parte aeróbica es una de ellas. Pasando los dos tercios de pelea Canelo es un boxeador que puede pincharse. Para colmo, esta vez hizo catorce semanas de preparación física, casi el doble de lo que dura por lo general un campamento de entrenamiento. Tengo mis serias dudas de que esto sea algo redituable para el Canelo, veremos. Pero si hablamos de debilidades no se puede pasar por alto que en el duelo de esquinas, el de Mexico corre con desventaja. Eddie y Chepo Reynoso, sus entrenadores, no están a la altura del talento y del potencial del Canelo. Por último, queda ver cómo Alvarez vaya a manejar la presión de tener que ganar o ganar para conseguir la primera victoria distintiva de su carrera.

Pasemos a Cotto. Ya hablamos de sus fuertes: experiencia, aplomo y, por supuesto, Freddie Roach en su rincón. A priori, sus chances pueden parecer más reducidas, pero si el boricua logra confundir al Canelo, un boxeador que suele subir al ring con un solo plan de pelea y sin mayor capacidad de ajustar sobre la marcha, ahí las oportunidades de Miguel crecen. Roach habrá preparado, seguramente, una buena estrategia para su pupilo. Cotto necesita meter la izquierda en gancho arriba y la derecha abajo, y sobre todo encontrar la distancia que le conviene, no pararse delante de Canelo a cambiar golpes porque va a quedar regalado a los ataques al cuerpo y a los ascendentes del mexicano. Cotto precisa boxear con sabiduría, mantenerse enfocado y ser cerebral de punta a punta porque Canelo no es Daniel Geale y si agarra confianza, chau, nos vemos. En cuanto a debilidades, una flaqueza en Cotto puede ser la facilidad con que se corta, inflama y sangra. Es un luchador que ya pasó por mil batallas y está golpeado. Lo que me lleva directamente a las posibles amenazas. ¿Le aguanta el cuerpo a Cotto doce rounds contra un rival más potente y diez años más joven? ¿O veremos otro ejemplo más de el boxeador que envejece de una noche para otra?

Todas estas intrigas son las que hacen de Cotto/Canelo la pelea más importante del segundo semestre de 2015. Un año que hasta ahora está marcado por Mayweather/Pacquiao, su rotundo suceso financiero y a la vez su fracaso como entretenimiento y vehículo para captar y retener nuevos aficionados al boxeo. Un año signado también por el desembarco brutal de Al Haymon y su ciclo Premier Boxing Champions desplegado por media docena de pantallas en Estados Unidos, incluso de televisión abierta. Aunque la oferta de boxeo por tv se haya multiplicado, esto también va en contra de la competitividad y de la calidad de las veladas. Haymon desplumó a De la Hoya, absorbió a otros promotores más chicos y montó un imperio gigante en el que casi todos los boxeadores quedaron bajo su órbita pero, salvo honrosas excepciones, los mejores siguen sin pelear contra los mejores. Veremos si la situación cambia para mejor en 2016 pero mientras tanto, Miguel Angel Cotto y Saúl Canelo Alvarez tienen en sus puños la oportunidad y, porqué no, la obligación también, de brindarse, de trascender y de cerrar este año turbio para el boxeo con una función que quede en la historia.

e.b.

Abandonó

151003-matthysse-vs-postol-slideshow-10Viktor Postol (28-0, 12 KO) pulverizó las ilusiones de Lucas Matthysse (37-4, 34 KO) ganándole por nocaut en el décimo asalto de su combate por el título súper ligero vacante del CMB. Otra vez, el chubutense se quedó corto en una chance mundialista y ahora tendrá que pensar bien su futuro.

No vale la expresión “baldazo de agua fría”. Sí, el triunfo de Postol fue un batacazo total, yo hasta lo tenía a Matthysse por KO en cuatro vueltas o menos. Pero con el correr de los rounds en Carson, California, la idea de que Matthysse pudiera perder fue cobrando forma. El argentino tuvo una presentación absolutamente gris contra un rival disciplinado y que lo había estudiado muy pero muy bien. El ucraniano encaró la pelea con un plan y lo fue desplegando. Le salió bárbaro, pero no hizo nada extraordinario. Lo de Postol fue previsible y por eso es alarmante lo de Matthysse, porque no tuvo ningún tipo de respuesta o ajuste ante un rival de muy modesta jerarquía que hizo “simplemente” lo que se suponía que podía hacer.

La idea no es bajarle el precio a Postol, que no será un crack pero ganó bien, sin atenuantes. Le alcanzó con el jab y las piernas para desactivar a un cuco y ponerlo de rodillas. Mérito suyo y de su mentor, el enorme Freddie Roach, que con su enfermedad a cuestas y todo siempre logra reinventarse. Venía de perder con Pacquiao la pelea más importante de su vida y ahora se levanta con el triunfo de, acaso, uno de los pupilos más sobrios que uno le recuerde.

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Matthysse volvió a dar ventajas. Subió a pelear totalmente desenfocado. No me explico qué puede haberlo sorprendido tanto de Postol como para no haber podido encontrar su ritmo y su distancia en ningún pasaje de la pelea. Vaya uno a saber si Lucas llegó físicamente minado, si la preparación no fue todo lo espectacular que dijeron o si su cabeza estaba en otra parte porque en ningún momento fue su noche, más allá de algún roscazo aislado.


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Top 20 libra por libra — octubre/2015


Hace tiempo que venimos hablando de cómo se rifa Matthysse al rodearse de tanta incompetencia. Su esquina, mediocre, no está a la altura de lo que se supone debe ser el rincón de un aspirante a campeón del mundo. Pero es el equipo de trabajo que eligió y que sigue eligiendo, así que marche preso. Nunca hizo clic Matthysse. Nunca entendió, pero ante todo no lo ayudaron a entender, que así las cosas ya tocó techo y que puede ganar o perder con cualquiera. Que para crecer necesitaba un cambio y que ese cambio sólo podía obtenerlo metiendo mano en su equipo de trabajo. Se encapricharon todos, incluso Matthysse, en querer demostrar lo contrario. Arrancaron una cruzada a pura soberbia y chauvinismo falopa sin tener en cuenta (¿sin tener en cuenta?) que así perjudicaron al boxeador que tenía todo para crecer, desarrollarse, pulirse y triunfar, pero terminó estancado. Acaso haya también por parte de Matthysse una cuota de falta de ambición, es posible. Es su salud la que está en juego cuando pelea, pero la imagen del abandono y su frase “preferí cuidarme el ojo” de ahora en más lo van a acompañar siempre.

Ya se hace repetitivo tener que volver a hablar de esto e insistir con una postura que no tiene cabida dentro del universo Lucas Matthysse. Ya ni siquiera se trata de si entrena en Junín o en Big Bear, ponele. De la discusión de si es mejor allá que acá. No. Se trataba de rodearlo con gente idónea que lo sacara de tanta chatura y pudiera motivarlo y enseñarle algo más. Parece ser un poco tarde ya.

Vaya un reconocimiento, de paso, a esa comitiva de periodistas argentinos que, como hacen siempre, festejan todo para no perder beneficios y llegada. Legitimaron todo este proceso callando y siendo complacientes, algunos por burros, otros por mercenarios.

Pobrecito Lucas Matthysse…

e.b.