Prueba de carácter

Lucas Matthysse (35-3, 33 KO) salió vivo de una parada brava en California. John Molina (27-4, 22 KO) no se achicó y le planteó una guerra, pero al final prevaleció el mejor. 

Tremenda pelea, vibrante. Se mataron a piñas sin calcular riesgos, sin guardarse nada. Un par de inconscientes. Gracias, a los dos. Mucha gente salió a colgarle el cartelito de “Pelea del año”. Abril recién, todavía falta, pero sí, candidata de fierro.

Se dirá que Molina no es un rival de primer nivel y es cierto, como también lo es que Matthysse lució más vulnerable que nunca, con dos pasos por la lona. ¿Desmerece eso su triunfo? Todo lo contrario, lo enaltece.

En la previa nos preguntábamos cómo estaría el chubutense tras aquella frustración ante Danny García. Qué pasaría en su cabeza si no lograba resolver éste desafío con su pegada y pronto, como hizo con Dallas y Peterson. En el arranque estuvo desconocido. Zapateó en el primer round y se fue al suelo en el segundo. No es que Molina fuera tanto mejor que él sino que fue aplicado, paciente. Sacó partido de los nervios y el desorden de un Matthysse totalmente fuera de distancia.

Si hasta ahí la mano venía complicada todo terminó de complicarse en la tercera vuelta, cuando un cabezazo le abrió la ceja izquierda a Lucas y sangró. Otra vez un ojo mocho. Pero Matthysse se olvidó de la herida y su boxeo comenzó a crecer a partir del cuarto asalto. Ahí encontró la distancia el argentino y se encomendó a un recurso que más adelante daría vuelta la pelea: el jab. Aunque Molina no dejaba de ser peligroso. El pupilo de Joe Goossen andaba agazapado, esperando su momento, y lo tuvo en el quinto asalto cuando volvió a tirar a Matthysse, justo en plena levantada del patagónico. El sexto capítulo también fue para el americano en mi tarjeta. Lo tenía cuatro puntos adelante con media pelea cumplida.

En la segunda mitad del combate iba a cambiar todo. Matthysse pisó el acelerador y Molina se fue desinflando. El doble jab empezó a rendirle una barbaridad a Lucas y el californiano se iba quedando sin respuestas. Se recostó en las cuerdas y fue un suicidio; recibió tremendo castigo. Molina cayó en el round ocho y en el diez. Matthysse era un mortero tirando un bombazo atrás de otro. Réferi y médico quisieron pararla en el descanso antes del undécimo pero Goossen, que de victorias épicas sabe un ratito, defendió la esquina como un león y mandó a Molina a buscar la heróica, como ante Mickey Bey, pero a su boxeador ya no le quedaba nada. Matthysse salió de su esquina oliendo sangre y terminó la demolición. Nocaut técnico en el once.

Hay distintas maneras de valorar esta victoria. Conformarse es una de ellas. Creer que viene haciéndose todo bien, que con Garcia se perdió por mala suerte con lo del ojo y siga el baile. Sin dudas que una guerra como ésta vuelve a posicionarlo como atracción pero sigue lejos de consolidarse, por responsabilidades propias y ajenas. A Matthysse le falta un plus.

Maidana marcó un camino a seguir para el boxeo argentino. Está a una semana de enfrentar al mejor de todos y nadie le regaló esa chance, se la ganó él con sus puños. Pero El Chino no estaría donde está sin el respaldo de un equipo serio, entrenando en EEUU, no porque allá sea más lindo sino porque lo esperan un gran entrenador y un preparador físico número uno, en un gimnasio moderno, con los mejores sparrings y con toda la prensa encima. Se trabaja de manera que nada quede librado al azar y si pierde será sólo porque el otro es mejor que él.

¿Y Matthysse? Todo al revés. En Junín, lejos de todo, a veces sin pasaporte y llegando a una pelea importante dos días antes, con una esquina que no está a la altura de las circunstancias. Con televisión para muy poquitos. Todo lo externo que precisa un campeón, ese plus, acá no está o está a medias. Así las cosas, Matthysse puede ganar como puede perder. Contra John Molina, ésta vez, con talento y carácter alcanzó. Otro día, lamentablemente, va a volver a quedarse corto, como le pasó ante García. El que se ofenda o no lo quiera ver está en la joda.

e.b.

Anuncios

Lucas Matthysse, el regreso

thurman_diaz_poster En la víspera de Mayweather vs. Maidana, un sábado repleto de boxeo. Triple cartelera en California con Lucas Matthysse, Keith Thurman y Omar Figueroa, más la defensa número 16 de Wladimir Klitschko y la revancha entre Yesica Bopp y Romina Bermúdez en Tierra Del Fuego.

La velada en el Stub Hub de Carson, California, marcará la vuelta al ring de Lucas Matthysse (34-3, 32 KO). El chubutense reaparece con algunos cambios menores en ése que es su gran déficit: su esquina. Se incorporó Látigo Coggi como segundo de Cuty Barrera y llegó Matías Erbin como preparador físico. “La Máquina” intentará así recuperar el terreno perdido en estos últimos siete meses enfrentando a John Molina (27-3, 22 KO), un boxeador guapo y con un viejo lobo en su rincón como Joe Goossen. Molina va al frente y pega duro, pero no le sobra nada y es un recién llegado a las 140 libras. A Matthysse debería alcanzarle con su talento para sacarse de encima al californiano y reposicionarse a la pesca de un cinturón, más cerca de fin de año. No obstante ello habría que ver, si la pegada de Lucas no resuelve la pelea pronto (insisto, creo que sí lo hará), cómo está el argentino de la cabeza y si la derrota ante Danny Garcia dejó huella. Transmite Directv en sus canales 612 y 1612 desde las 22:15.


LEER TAMBIÉN

Media Máquina


Antes, abrirá la velada Omar Figueroa (22-0, 17 KO). Panterita viene de una guerra memorable frente a Nihito Arakawa y luego tuvo que suspender su pelea del 8 de marzo frente a Ricardo Alvarez, hermano del Canelo, por lesión en una de sus muñecas. El pupilo de Joel Diaz tendrá que sobreponerse a sus recurrentes problemas físicos para pasar a Jerry Belmontes (19-3, 5 KO), que si bien perdió tres de sus últimas cinco peleas, se jacta de haberle ganado un par de veces a Figueroa cuando ambos eran amateurs. Eso sólo parece poco gancho.

Cierra la cartelera en California, Keith Thurman (22-0, 20 KO). Después de un gran 2013 con triunfos ante Jan Zaveck, nuestro Diego Chaves y Jesús Soto Karass, “One Time” tendrá lo que en EEUU se conoce como “stay busy fight” (pelea para mantenerse ocupado) mientras Golden Boy le cocina un desafío más importante. Su rival será el mexicano Julio Diaz (40-9-1, 29 KO), experimentado y perdedor. Diaz puede haber complicado a Amir Khan el año pasado pero, a no ser que Thurman justo se levante en el peor día de su vida, el americano tiene demasiada polenta, viene en crecimiento constante y llega lleno de confianza. Está todo pensado y dispuesto como para que se luzca. Otro emparejamiento muy desigual en una velada a priori floja para lo que nos acostumbró Golden Boy.

klitschko-leapai (11)

Por la tarde, en Oberhausen, Alemania, Wladimir Klitschko (61-3, 51 KO) subirá al ring buscando superar la marca de 22 triunfos en peleas por un título mundial pesado de Muhammad Ali y acercarse al récord de 25 victorias de Joe Louis. ALI y LOUIS, señores. Wladimir viene de arrasar a Alexander Povetkin, uno que supuestamente llegaba con alguna chance de vencerlo finalmente. Pero el más chico de los Klitschko repasó todas las lecciones que le dejó en vida su entrenador Emanuel Steward y anuló al retador ruso con recursos defensivos tan poco vistosos como efectivos. Empujó, abrazó, impuso su tamaño, lo tiró cuatro veces y le ganó en las tarjetas de punta a punta. A los 38 todavía tiene detractores pero, retirado su hermano Vitali para dedicarse de lleno a la política en su convulsionada Ucrania, no deben quedar dudas: Wladimir Klitschko es, no sólo el mejor peso pesado del mundo, sino también un top 5 libra por libra por presente y permanencia en este deporte. El samoano Alex Leapai (30-4-3, 24 KO) no es rival para éste gran campeón aunque, al fin y al cabo, tal vez nadie lo sea. Televisa TyC Sports desde las 16:30.

Sin-título-1

Por último, en una plaza no habitual para el boxeo como Tierra Del Fuego, Yesica Bopp (26-1, 12 KO) y Romina Bermudez (16-2-2, 5 KO), o la Tuti y la Bonita, reeditarán su duelo de 2011, a 10 asaltos por el título mosca vacante de la OMB. La primera vez prevaleció la técnica de Bopp por sobre la talla de una Bermúdez inexperta. La Tuti es, junto a Marcela Acuña, lo mejorcito de la escena femenina nacional. La Bonita por su parte es una boxeadora muy física que ha crecido bastante desde su anterior enfrentamiento con Bopp y que plantea un desafío mucho más duro para la campeona mini mosca que el que representan varias de sus rivales habituales. Pelea interesante para ver. Si el boxeo de las chicas en nuestro país lograra más seguido esto de enfrentar a sus mejores exponentes en lugar de construir récords de mentira, seguramente despertaría mayor interés y respeto. Transmite TyC Sports desde las 22h.

e.b.

Hopkins, por más leyenda

poster-art-hopkins-shumenovBernard Hopkins (54-6-2-2, 32 KO) intentará seguir quebrando su propio récord como boxeador más longevo de todos los tiempos en defender un título, cuando éste sábado por la noche, a sus 49 años, enfrente al kazajo Beibut Shumenov (14-1, 9 KO) en una triple cartelera de Golden Boy en Washington DC.

Treinta peleas mundialistas tiene encima el Alien. Exactamente la mitad, quince, es el total de peleas profesionales de Shumenov. Por esas cosas que tiene el boxeo, Shumenov, con esa cara de villano en clásico de 007, tiene un cinturón que a Hopkins le viene bien camino a una gran pelea unificatoria contra el número uno indiscutido de las 175 libras, Adonis Stevenson.

Las peleas de B-Hop son lo que son: un embole. El oriundo de Filadelfia les tira toda las mañas por la cabeza a sus rivales y que se arreglen. Las aprendió en la calle, las necesitó para sobrevivir en la cárcel y al final las depuró arriba de los cuadriláteros. Traba, palanquea, ensucia, habla y gana. Respeto. No parece que Shumenov vaya a ser quien le baje el telón a la carrera de esta leyenda viviente que peleó con nenes como De la Hoya, Roy Jones, Calzaghe, Pavlik, Tarver, Winky Wright, Taylor y Trinidad, entre otros. Esperen otra exhibición de eso que hace tan bien el Alien y nada más.

Hopkins y Shumenov, a los gritos en el pesaje. (GETTY)

El combate más interesante de la noche es el que van a sostener Shawn Porter (23-0, 14 KO) y Paulie Malignaggi (33-5, 7 KO). Porter viene de sacarle el cinturón welter de la FIB a Devon Alexander en diciembre de 2013 y ahora lo expone ante el Magic Man de Brooklyn. Malignaggi está viviendo una especie de resurgimiento de su carrera a partir de sus últimas dos presentaciones y de su correctísimo desempeño como comentarista en las transmisiones de Showtime. Primero Paulie hizo una muy buena pelea en junio pasado contra Adrien Broner, perdiendo por puntos en fallo dividido. Y meses más tarde, la misma noche en que Porter derrotaba a Alexander, Malignaggi le ponía el último clavo en el ataúd a la carrera de Zab Judah, superándolo ampliamente en un postergado duelo de neoyorquinos.

Este hijo de inmigrantes sicilianos ya sabe de vueltas. En 2007 fue elegido “regreso del año” por Ring Magazine, por ganar sus dos peleas posteriores al choque de 2006 con Miguel Cotto del cual salió tremendamente lastimado. Más acá en el tiempo, Paulie también se reinventaría tras las derrotas con Ricky Hatton, el Baby Bull Diaz y Amir Khan. Malignaggi no tendrá pegada, pero siempre le queda un poco de cuerda como para una vuelta más. La intriga es si le alcanzará la nafta contra un boxeador con la juventud y determinación de Porter. Hay que verla.

Antes, Peter Quillin (30-0, 22 KO) abrirá la cartelera exponiendo su cinturón mediano OMB ante el campeón europeo Lukas Konecny (50-4, 23 KO), de República Checa. Kid Chocolate tal vez sea uno de los peleadores más perjudicados por esta guerra fría entre promotoras y señales de TV. Golden Boy y Al Haymon no tienen nada grande para él en las 160 libras y necesitan inventarle rivales como Konecny que hizo toda su carrera en el viejo continente. Quillin puede seguir llamando a Martinez y Golovkin todo lo que quiera que con las cosas así como están no va a subir a un ring con ninguno de los dos. Oportunidades no le sobran. Talento, a decir verdad tampoco, pero para encargarse de éste checo debería alcanzarle.

*COMBATE SPACE, ÉSTE SABADO 19/4 DESDE LAS 23 HORA ARGENTINA*

e.b.

Pacman se comió a los fantasmas

pacquiao-bradley-rematch (17)Manny Pacquiao (56-5-2, 38 KO) lo hizo de nuevo, sólo que esta vez los jueces sí le dieron la victoria. El filipino campeón del mundo en ocho divisiones ahuyentó a todos los fantasmas y le ganó a Tim Bradley (31-1, 12 KO) en fallo unánime por 116-112, 116-112 y 118-110, recuperando así el cinturón de la OMB.

Sensacional lo de Pacquiao. Bradley quiso jugar juegos mentales con él desde un principio pero el Pacman, siempre con una sonrisa a mano, estuvo más allá de todo, no se enganchó en ninguna, y le aplicó todo su talento y velocidad. O lo que queda de ella. El único en la historia en ser campeón en ocho diferentes divisiones tal vez ya no esté tan rápido ni golpee tan fuerte, pero la experiencia y la jerarquía siguen ahí. Con eso, y a los 35 años de edad, le alcanzó para derrotar a un top 5 libra por libra que llegaba en su mejor momento. Ni más ni menos.

A Bradley le pesó la pelea. En la previa elogiábamos su capacidad de hacer ajustes sobre la marcha pero esta vez se pasó de rosca. En los primeros cinco asaltos le fue muy bien yendo al frente. Se lo veía cómodo improvisando, rotando la cintura, bajando el torso, bloqueando el jab de Pacquiao, filtrando la derecha arriba y golpeando al cuerpo de Manny por consejo de Joel Diaz que insistía con esa idea en cada descanso.

Luego, algo pasó. A partir del sexto capítulo Bradley empezó a irse de la pelea. Dejó de apuntar abajo y se engolosinó con el volado de derecha, recurso al que Pacquiao ya le había tomado el tiempo y ahora bloqueaba bien. El californiano comenzó a dar señales de cansancio y de molestias en una pierna. Se recostaba en las cuerdas a hacer cintura y ahí se abría una práctica de tiro para el Pacman, que de a poco fue ajustando la distancia y la puntería.

Disminuído físicamente, Bradley jugó a forzar el error. Lo toreaba a Pacquiao, lo invitaba a venir. Y el filipino iba, cauto, para no repetir el descuido de la cuarta con Márquez, pero iba. Bradley se encomendó al nocaut y empezó a buscar la piña perfecta, tirando golpes de a uno. Mientras, Pacquiao entraba combinando, salía hacía su izquierda y ganaba rounds.

Si tomás la trayectoria de Tim Bradley, 32 combates, y la partís por la mitad, vas a ver que en sus 16 peleas más recientes noqueó apenas dos veces, a Casamayor que estaba de salida, dio positivo de marihuana y se retiró (2011) y a un africano fantasma (2007). ¿Por qué apostó al nocaut un tipo con poca pegada y esos antecedentes? No sé, que lo explique él. Creo que estaba desesperado por ganarse un respeto y que eso le comió la cabeza y el físico y lo llevó a equivocarse mucho.

l_232016ac0eaca79e09a7093f2f4db338Pacquiao_Bradley_140412_003a

Joel Diaz es uno de los mejores entrenadores de la actualidad, sólo que Bradley a veces parece no escucharlo y querer morir con la suya. Contra Provodnikov no le dio ni pelota, “Desert Storm” salió a fajarse y sobrevivió de milagro. Esta vez lo mismo. Si Bradley improvisara menos y se ciñera más al plan de pelea y a las ordenes muy claras que Diaz transmite en cada descanso, podría haber quebrado a Pacquiao que en el cuarto estuvo sentido y terminó el round subido a la bicicleta, pedaleando para atrás. Resta saber qué rol jugó la molestia en un gemelo en el desempeño final de Bradley, aunque tampoco debe perderse de vista que no es la primera vez que el morocho no logra terminar entero una pelea. Esto obliga a reconsiderar si Bradley era mentalmente tan fuerte como se creía o si los nervios lo traicionan en las noches grandes. La vez pasada cuando se dobló los dos tobillos, también ante Pacquiao, llegó a la conferencia de prensa en silla de ruedas. Dijo que se había lastimado porque el piso del ring estaba muy esponjoso y que subió a pelear en zapatillas porque vio en un documental sobre Tyson que no usaba medias y quiso probar a ver qué onda, justo en la noche más importante de su carrera. Esta vuelta al menos no quiso restarle mérito al triunfo de Pacquiao: “No diré nada más sobre el dolor en mi pierna. Manny es un tremendo campeón y me ganó bien.” Un gesto noble.

Pacquiao de a ratos brilló. El round 7 es para verlo mil veces. Totalmente fuera de ritmo Bradley, duro para moverse, como si estuviera peleando en ojotas. Lo invita a Manny a una esquina y se come una ametralladora de diez piñas arriba, casi todas entran. Deliraba el MGM de Las Vegas y también las plazas en Filipinas, donde instalaron pantallas gigantes para seguir al héroe nacional. El último round también iba a ser de los más intensos. En los segundos finales un cabezazo de Bradley le abrió un feo corte al Pacman en su ceja izquierda por el cual recibió 32 puntos de sutura.

El tiempo le arrebató a Pacquiao algo de su espectacularidad, pero si adapta su boxeo a esta postura algo más pensante, conservadora si se quiere, que ya había esbozado ante Brandon Rios, tiene cuerda para un rato más. ¿Se justificaría una tercera pelea con Bradley? No ahora, todavía, pero teniendo en cuenta que Top Rank no cuenta con un plantel profundo de pesos welter, no habría que descartar que en algún momento, si Bradley mete un par de victorias y Manny sigue vigente, vuelvan a enfrentarse para hacer “el bueno”. ¿Y un combate ante Floyd Mayweather? Olvídenlo. Mucha bronca entre Arum, Schaeffer, Al Haymon, HBO, Showtime, etc., como para que se pongan de acuerdo, aún con toda la plata que generaría un evento de esa magnitud. Una vez se sentaron y se destrabó todo, para armar Tyson/Lewis en 2002, pero entonces no había el nivel de hostilidad que tenemos hoy con éste status quo de guerra fría.

En mayo, Mike Alvarado y Juan Manuel Márquez reabrirán el Forum de Los Angeles. Según dijo Bob Arum, el ganador de ese combate debería enfrentar a Pacquiao. Uno supone que Márquez le gana a “Mile High”, pero el mexicano ya dijo que no le interesa volver a pelear contra el filipino, que cuatro veces están bien y que quiere quedarse con la sensación de la victoria de diciembre/2012, argumentos todos respetables. También es cierto que “El Dinamita” quiere un título en las 147 libras antes de retirarse para ser el primer mexicano campeón del mundo en cinco categorías y Manny ahora tiene un cinturón. “Eso dejo que lo decida mi promotor, yo peleo con quien él me diga” dijo Pacquiao, como sacándose la pregunta de encima. Su cabeza ya está puesta en volver a Filipinas para acompañar a su esposa en el nacimiento de su quinto hijo, Israel, y en retomar su actividad política como congresista. El guerrero descansa.

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 TOTAL
Pacquiao 9 10 10 9 9 10 10 10 10 10 9 10 116
Bradley 10 9 9 10 10 9 9 9 9 9 10 9 112

e.b.

Pacquiao/Bradley, por la redención

pacmanbradle54Manny Pacquiao (55-5-2, 38 KO) y Timothy Bradley (31-0, 12 KO) vuelven a enfrentarse éste sábado luego de aquel choreo de junio de 2012. Pac-Man necesita despejar dudas; Desert Storm busca el reconocimiento que no obtuvo tras su primer encuentro. Peleón.

Tim Bradley insiste. Dice que ganó ocho de los doce asaltos en la primera pelea. Nadie que la haya visto puede decir que el pupilo de Joel Diaz se impuso ante Pacquiao. Yo personalmente la vi tres veces y nunca pude darle menos de 9 rounds ganados al filipino. Había que estar borracho o adornado para darle a Bradley más de cuatro rounds esa noche, cinco si querés. Pero dos de los tres jueces, CJ Ross y Duane Ford, vieron ganar al californiano 115-113. Un papelonazo. El blog Fight Score Collector se tomó el laburo de recopilar 48 tarjetas de la prensa especializada. 47 reflejaban a Pac-Man ganador, sólo una a Bradley.

A nadie le importó demasiado. Ni Top Rank ni HBO se calentaron por armar una revancha inmediata que Pacquiao también, por contrato, podía haber exigido. En cambio, firmó para enfrentar por cuarta vez a Juan Manuel Márquez. Y el resto es historia conocida. Se comió el nocaut de su vida, un piñón tremendo que lo dejó un minuto out, con su esposa llorando histérica (?) en el ringside. Rumores de parkinson, comentarios por su despertar religioso y su actividad política como Congresista, y casi un año de descanso lejos de los cuadrilateros. La vuelta ante Brandon Rios le devolvió algo de confianza, pero Pacquiao se quedó corto. Con el talento le alcanzó para vapulear a Bam Bam, pero la espectacularidad parece haberse ido para siempre. Desde noviembre de 2009 versus Miguel Cotto que no noquea y ultimamente tiene una actitud como que todo le da igual, ganar o perder, que lo roben o que lo noqueen. ¿Tendrá todavía el hambre necesario para ganarle a un rival que llega en su mejor momento?

Bradley quiere esta pelea más que a nada. Es su oportunidad para conseguir respeto. Tuvo un 2013 increíble, sobreviviendo a una guerra contra Ruslan Provodnikov primero y boxeando a Márquez después, pero ninguna victoria le va a alcanzar para dejar atrás las polémicas del primer enfrentamiento con Pacquiao. Diga lo que diga para afuera con respecto a aquella pelea, que esquivó todos los golpes del filipino, que el ring estaba muy esponjoso y que se lastimó los pies por no usar medias (!), aquel fallo todavía atormenta a Bradley. Necesita ganar para poder mirar hacia adelante o seguirá siendo un paria sin una base de seguidores.

Los pronósticos para esta revancha no tienen nada que ver con los de 2012. Manny entonces era una fija. Hoy, después del nocaut ante Márquez y del gran año de Bradley, las predicciones están más apretadas. Desde que se enfrentaron, Pacquiao se vino dos años más viejo, en cambio el californiano sumó experiencia y muchísima confianza. Una locura lo que ha jetoneado estos últimos dos meses, nadie se animó a tanto ante un grande como Manny. Mentalmente está muy fuerte. Bradley ha evolucionado y es un mejor boxeador que la primera vez. Puede hacer ajustes durante el transcurso de una pelea, acomodarse al rival, sacar un plan B si las cosas no van bien y, si hiciera falta, también un plan C y un D. No tiene una gran pegada y su guardia es permeable, pero es tremendamente elusivo cuando cabecea, tuerce la cintura y se perfila. Hace pifiar mucho al rival, dejándolo fuera de balance y expuesto. Sin dudas ha dado un salto de calidad luego de sus últimas tres presentaciones y, ahora, tal vez, a Pacquiao ya no le alcance sólo con hacer lo mismo que la vez pasada para ganar.

Tendrá que estar muy enfocado el Pac-Man. Deberá haber hecho un campamento impecable con Freddie Roach, llegar afilado y motivado, sobre todo esto último. Mucho se viene hablando estas últimas semanas de que Pacquiao perdió su “instinto asesino” sobre el ring, que ya no es el de antes, que es compasivo con sus rivales. Tiene 35 años y más de 60 guerras encima, muchachis (?). Maravilla Martinez (39), por dar un ejemplo accesible, tampoco es el mismo de antes. Pero nadie sensato espera que el argentino, contra Cotto, pelee con la misma intensidad que hace cinco años cuando explotó. Nadie pretenderá tampoco que Riquelme (35) juegue hoy igual que en la Libertadores 2007. Bueno, Pacquiao, por más crack que sea, tampoco va a volver a ser el que noqueó a Hatton, ni el que aplastó a De La Hoya ni el que se fajaba con Morales y Barrera, aunque su situación fiscal en Filipinas lo agradecería. Lo que necesita el ocho veces campeón del mundo no es obsesionarse con el nocaut y ser descuidado. Mucho menos querer sacarse cinco o seis años de encima en una noche, eso no existe. Necesita tener precisión en sus combinaciones de golpes y ser constante, no lagunear dos minutos por round. Pero por sobre todas las cosas, necesita reencontrarse con la inspiración y el hambre de triunfo de sus noches más gloriosas.

En la previa pinta muy pareja. Al talento y la experiencia de Pacquiao, Bradley le antepone voluntad y confianza. No se sabe bien, a esta altura, qué lugar ocupa el boxeo entre las prioridades del Pac-Man. Sí sabemos que para Bradley esta pelea significa todo y un poco más y por ahí podría pasar la clave del combate. Pronóstico reservado.

*Golden TV, canal 503 de Directv, éste sábado a la medianoche*

e.b.