Golovkin, a la conquista del oeste

Golovkin-Rubio-Poster1Gennady Golovkin (30-0, 27 KO) irá por su 18vo. nocaut consecutivo éste sábado por la noche cuando enfrente al mexicano Marco Antonio Rubio (59-6-1, 51 KO) en el StubHub Center de Carson, California, con entradas agotadas. Será la primera presentación del kazajo en la costa oeste de EEUU, para seguir abriendo mercados mientras espera a rivales consagratorios.

GGG es el noqueador más tremendo de la actualidad y el “Veneno” Rubio un veterano incapaz de empardar a Golovkin en ninguna asignatura. La única historia que importa en torno a este combate es por qué Golovkin pelea con Rubio y no con un boxeador que esté a su nivel.

Las 160 libras son hoy por hoy el más perfecto ejemplo del zafarrancho que vienen protagonizando los cuatro organismos rectores más importantes. Por caso la AMB acredita tener 3 campeones mundiales de peso mediano. Tres. La misma entidad. Simultáneamente. Un campeon regular (Danny Jacobs, norteamericano), un campeón interino (Dmitry Chudinov, ruso) y un súper campeón (Golovkin). El que no conozca esta información, inútil por cierto (no usted, la información), debería buscarla en cualquier otro lado menos en la página web de la AMB. Su sección “actuales campeones” figura constantemente “en construcción, por favor regrese más tarde”. Suena lógico.

Cuantos más cinturones haya en juego, más plata recaudan los organismos por sancionar peleas. Por eso tenemos campeones regulares, interinos, en receso, súper campeones, campeones eméritos, de plata, de diamante, internacionales, defensas opcionales, retadores mandatarios, peleas que van a subasta, y tantas variantes más. Y al periodismo vernáculo le encanta darle validez a ese descontrol, reconocer todos esos títulos falopa y pasarse transmisiones enteras leyendo planillas de boxrec.

Hace apenas una semana Sam Soliman expuso (y perdió) su cinturón contra Jermain Taylor, un boxeador ya lejos de su mejor momento, con diagnóstico de derrame cerebral en 2009 y una fianza por balear a su primo. Fue la FIB, varias veces señalada como la más seria de todas estas entidades, la que autorizó ese absurdo por un título a instancias del todopoderoso asesor de Taylor, Al Haymon, el mismo que forzó a otro de sus representados, Peter Quillin a declinar un cheque de 1.4 millones de dólares de la promotora Roc Nation del rapero Jay-Z por una pelea con el ruso Matvey Korobov y dejar vacante el cinturón OMB. No hay onda entre Z y Haymon y a Kid Chocolate le tocó pagar los platos rotos, renunciando al título y a la que hubiera sido la bolsa más grosa de toda su carrera. Insólito.

Rubio llega a la pelea con Golovkin siendo campeón interino del CMB. Una aberración cuyo origen se remonta a febrero/2012, cuando el Veneno cayó por puntos ante Julio César Chavez Jr en el Alamodome de San Antonio. Aquella noche, la Comisión Atlética de Texas no realizó los controles antidoping correspondientes. Rubio protestó y llevó su reclamo hasta las últimas instancias. Y al Consejo, que no le dio cabida por ser un boxeador que no vende nada, no le quedó otra que ceder y darle al mexicano una nueva chance por un título, interino en este caso, contra el italiano Domenico Spada. El combate se llevó a cabo en abril de este año en Mexico y el Veneno ganó por KO 10. Hoy viernes, Rubio acaba de perder esa “corona” en la balanza. Acusó casi dos libras por encima del límite y decidió evitar el sacrificio de seguir cortando peso a cambio de un descuento en su cheque. Fijate cuánto le importaba el título.

Listo el pataleo, volvamos a Golovkin. Medallista de plata en Atenas 2004 y sólida carrera amateur. Debutó en Estados Unidos en 2012 y desde entonces su promotora K2 y la señal HBO vienen trabajando intensamente en el armado de su carrera. Y GGG cumple. Entrena a morir arriba de una montaña, aprendió el idioma para venderse mejor y, lo más importante, noqueó en todas sus presentaciones televisadas. Nada hace presumir que Rubio vaya a ser el que le corte esa racha. El mexicano es un boxeador durable pero ni siquiera la presencia de Robert García en su rincón puede darle la disciplina táctica ni la mentalidad que necesita para sobrevivir doce rounds contra esa tromba que es el pupilo de Abel Sanchez. Más temprano que tarde, Rubio, inevitablemente, va a terminar cayendo en las trampas de Golovkin.

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Preguntábamos al principio, ¿por qué Rubio? Y la respuesta sale fácil, porque no había otro. El campeón indiscutido de las 160 libras, guste o no, se llama Miguel Cotto. Se ganó ese reconocimiento retirando a un Maravilla Martinez rengo y mal preparado en el Madison Square Garden, hace cuatro meses y medio. Cotto nunca esquivó a nadie, pero él ahora maneja sus tiempos y sus tiempos no son precisamente los de Golovkin. Todo indica que Cotto se verá las caras con Saúl “Canelo” Alvarez en mayo/2015, una megapelea que podría vender arriba de un millón de abonos de PPV. Mientras tanto, el kazajo deberá saciar su hambre en otra parte. ¿Chavez? Boludeando en su casa, discutiendo su contrato con Top Rank que le ofrecía 7 millones para pelear con GGG. ¿Quillin? Es del establo de Al Haymon y como tal está prohibido en la pantalla de HBO, lo mismo que Taylor y Jacobs. ¿Andre Ward? Éste sí tiene la técnica como para boxear a Golovkin, pero igual que Chavez, está a las patadas con su promotora y por eso peleó apenas dos veces desde que le ganó la final del Super Six a Carl Froch, en diciembre/2011. Se le acaban las opciones a Gennady y, en algún punto, imagino, ya debe sentirse frustrante no poder revalidar las expectativas de la prensa y de los fanáticos ante rivales de fuste. ¿Cómo van a hacer HBO y K2 para mantenerlo activo y motivado a este ritmo de 3-4 combates por año hasta que Cotto o Canelo puedan/quieran subir a un ring con él? La tienen jodida, sin dudas, aunque no tanto como Rubio éste sábado a la noche.

Atentos a la previa. El StubHub Center tiene mística de ser escenario de peleones y Nonito Donaire (33-2, 21 KO) versus Nicholas Walters (24-0, 20 KO) promete de verdad. En el último tiempo la división de los plumas (126 libras) se cargó al mango de buenos nombres con Lomachenko, Mares, Gradovich y Jhonny Gonzalez, entre otros. Donaire, elegido boxeador del año en 2012, es un tremendo talento que desde que perdió por puntos con el ultra técnico cubano ultra embole Guillermo Rigondeaux en abril/2013 se lo ve desenfocado. Walters no es joda, pega duro, es fuerte, tiene hambre y sube al ring con un hacha (!), pero nunca peleó contra un rival con la jerarquía y las aptitudes del filipino. Si Donaire se tomó en serio la preparación para este combate y está animado, tiene herramientas de sobra como para sacarlo adelante. Pero guarda que si Nonito sigue en cualquiera y el jamaiquino no se achica puede dar el golpe. Pronóstico reservado. Transmite Space desde las 23 hora argentina.

e.b.