Chris Algieri sueña despierto

10609539_10152358412010888_7793798152080035907_nManny Pacquiao (56-5-2, 38 KO) vuelve a Oriente para enfrentar a la aparición más inesperada del boxeo mundial en todo 2014, el neoyorquino hijo de madre argentina Chris Algieri (20-0, 8 KO). Surgen otra vez interrogantes en torno a la motivación del filipino, pero hay razones de sobra como para esperar una buena pelea en el Cotai Arena de Macao, China. Televisa Golden, canal 503 de DIRECTV.

Tal vez como nunca desde su combate con Oscar De La Hoya en 2008, Manny Pacquiao luce corrido del centro de la escena y lejos de las luces. Acaso sea el hecho de haber hecho toda la preparación en su terruño, General Santos, a contramano del resto del mundo. A lo mejor es porque todas sus otras actividades no paran de comerle tiempo y enfoque al Pac Man boxeador. O quizás porque ya sabemos todo de Pacquiao y, por primera vez en mucho tiempo, su adversario tiene una historia más interesante para contar.

Hasta hace diez meses Chris Algieri no era nadie. Un boxeador de tantos, con 30 años, sin trayectoria como amateur, que venía de una experiencia de otro palo en el kick boxing, deportivamente exitosa pero sin impacto en su bolsillo. Algieri no encaja en el relato típico del chico que creció en la calle con hambre, carencias y metido en mil quilombos. De hecho, Algieri es todo lo contrario. Un flaco educado que (todavía) vive con sus padres en Long Island y que eventualmente entendió que con el kick boxing no iba a trascender. En 2008 entonces dio el salto al boxeo y después de sus primeras diez peleas lo agarró un buen promotor como Joe DeGuardia, en 2010. Al mismo tiempo, Manny Pacquiao molía a palos a Antonio Margarito para ganar otro título en una octava división, algo inédito en la historia de este deporte.

Muchos señalan a aquella noche en el estadio de los Cowboys de Dallas como el primer indicio de retroceso en la campaña del filipino. Puntualmente se refieren al round 11 de la pelea, cuando Pacquiao ya había desfigurado a Margarito y por un instante miró al réferi Laurence Cole (Broner/Maidana) como preguntándole si hacía falta que siguiera pegándole al Tornado de Tijuana. ¿Cómo Manny Pacquiao, que se hizo un nombre desde bien abajo fajando a tipos como Barrera, Morales, Hatton, De La Hoya y Cotto, podía estar siendo piadoso con sus rivales? Algo tenía que estar andando mal. O no necesariamente, pasa que era un 2+2 hacer la conexión entre el Pac Man magnánimo, su conversión religiosa y su llegada a la política. Manny el fiestero, jugador, cantante y mujeriego fue perdiendo terreno contra un Pacquiao transformado, responsable padre de familia, fervoroso lector de la biblia y congresista por la provincia de Sarangani. Si estos cambios afectaron directamente o no su rendimiento arriba de los cuadriláteros sigue siendo tema de discusión aún hoy.

Para Algieri todo pasó muy rápido. Apareció en el mapa en febrero al ganarle a Emmanuel Taylor, un rival que meses después le daría muchísimo trabajo al talentoso pero conflictuado Adrien Broner. Luego, el 14 de junio, llegaría la gran chance para darse a conocer repentinamente. Esa noche el norteamericano dio el batacazo ganándole por puntos en una pelea muy cerrada al Rocky Siberiano, Ruslan Provodnikov, otro alumno de Roach. Algieri mostró temple de campeón, sobreviviendo a un primer round fatal de dos caídas, con su nariz rota y el ojo derecho grotescamente hinchado. En medio de toda esa adversidad, tuvo la mentalidad y la disciplina necesarias como para recomponerse y sacar la pelea adelante a partir de su boxeo ordenado y de una condición física suprema, contra un Provodnikov feroz pero frustrado y enceguecido por noquearlo de un sólo golpe. Así, Algieri tocaba el cielo con las manos en el Barclays Center de Brooklyn, a sólo 45 minutos en auto de su casa.

Pacquiao puede haber perdido poco o mucho de la espectacularidad que lo convirtió en estrella, pero todavía va. Después de una derrota tan shockeante como fue aquel nocaut contra Juan Manuel Marquez en 2012, pocos hubieran apostado que Pac Man podría pegarle una paliza de 36 minutos a Brandon Rios, un tanquecito. O que luego le ganaría con tanta claridad una revancha a Tim Bradley, acaso el mejor peso welter del mundo detrás de Manny y su eterno antagonista verbal, Floyd Mayweather. Pero Pacquiao ha sabido reinventarse y hacerle algunos pequeños ajustes a su boxeo de la mano de su maestro, el seis veces entrenador del año Freddie Roach. Sin embargo, su reciente estreno como técnico/jugador del KIA Sorento, un equipo de la PBA, la liga de básquet de Filipinas, vuelve a plantear dudas en torno al interés de Pacquiao por el boxeo. Roach se manifestó abiertamente en contra de que su pupilo jugara al básquet profesional a sólo un mes de pelear. Por su parte Bob Arum, presidente de la promotora Top Rank, no ocultó su disgusto y preocupación por el desastre financiero que hubiera ocasionado una lesión del filipino, con todo el dinero que implica montar una cartelera de esta envergadura en la otra punta del planeta. Algieri, de cara a la oportunidad de su vida, fue un poco más allá: “No sé si lo hace de arrogante o de estúpido, pero a mí no me pagan hasta después de la pelea así que más le vale no lesionarse.” Por suerte para todos no pasó nada. Manny jugó apenas 7 minutos en su debut, el 19 de octubre, no anotó puntos, cometióuna falta y tuvo dos pérdidas. Números poco alentadores aunque al menos ese día su equipo ganó, 80-66 al Blackwater Elite. Hoy sus compañeros deben estar esperando que Pacquiao vuelva a cambiarles el ánimo porque desde que él se fue a entrenar para la pelea, el KIA Sorento perdió los siete partidos que disputó y marcha penúltimo en la liga.

Hay elementos en torno a Chris Algieri que permiten pensar que estamos en presencia de un boxeador con potencial de estrella. Un pibe carismático, fachero, que se expresa bien en reportajes y deja siempre declaraciones interesantes. Es también un licenciado en nutrición que diseña su propia dieta, cocina sus comidas y usa las redes sociales para tirar consejos sobre cómo alimentarse mejor. Además, Algieri se muestra muy al comando de la situación, a tal punto que se sentó él personalmente, mano a mano con Arum, a negociar todo lo inherente a la pelea, desde el peso (se pactaron 144 libras, a mitad de camino entre súper ligero y welter) hasta los 1.7 millones que va a cobrar por enfrentar a Pacquiao. Su mejor bolsa anterior a ésta había sido de 115 mil dólares por el combate con Provodnikov, plata que usó para terminar de pagar sus estudios, arreglar la entrada y el techo de la casa de sus viejos y crear una beca para alumnos de su universidad. Todas estas son curiosidades que lo convierten en una figura interesante, llamativa, una rara avis. Pero por encima de los detalles destaca que Algieri es un enfermo total de la preparación física y que, además, boxea lindo. Es ordenado, rápido de manos, de gran agilidad en sus piernas para salir hacia los costados y suple la falta de pegada con buenas combinaciones y precisión en sus golpes. Hay una cosa como medio ochentosa en la manera de boxear de Chris Algieri. Si ya tocó su techo o todavía tiene más para dar, eso está por verse.

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Hace ocho peleas, cinco años, que Pacquiao no noquea a uno de sus oponentes y éste viene siendo desde hace un tiempo el tema de debate antes de cada pelea del filipino. Si Pac Man aún conserva aquel hambre, fuego sagrado o instinto asesino que lo llevaron a lo más alto. Aquella pasión por el boxeo hoy daría la impresión de estar puesta en el básquet, en la función pública, en su fe y en su familia, más que en las piñas. En defensa de Pacquiao, Scott Christ de Bad Left Hook argumenta que cinco de los seis rivales a los que el filipino enfrentó post Miguel Cotto (su último KO, en 2009), Clottey, Mosley, Marquez x2, Bradley x2 y Rios, nunca antes habían sido noqueados. Sólo Margarito había perdido antes del límite, una vez. Sería posible entonces concluir que Pacquiao ha enfrentado últimamente a rivales con aguante, a veces más grandotes, difíciles de poner out. Roach viene diciendo que Manny es chico para pelear en 147 libras y que da ventajas, que tendría que bajar a 140 o incluso hasta 135. Desatiende que hoy pelear en esas divisiones deja mucha menos guita que hacerlo en welter y la parte económica es determinante.

Desde 2012 que Pacquiao tiene serios problemas con el fisco. Le reclaman una deuda de impuestos superior a los 50 millones de dólares. Su estilo de vida definitivamente no ayuda. Tal vez Manny ya no viva de joda como antes, pero mantiene a una troupe de pastores, funcionarios, familiares, amigos, conocidos y no tanto, que están siempre alrededor suyo comiéndole la billetera. De hecho, Pacquiao llegó a China este martes en dos aviones con una comitiva de casi 400 personas que viajaron de arriba con todo pago. A días de la pelea, estos personajes irán a la habitación de Pacquiao a despertarlo en medio de la noche para leer la biblia y rezar. Todo esto a Roach lo pone de la cabeza, pero parece haberse resignado a no poder cambiarlo.

En el campamento de Chris Algieri todo iba normal y tranquilo hasta el momento del pesaje. Para la risa de todos, al capo de la nutrición y la vida sana se le escapó la tortuga y se pasó 0.2 libras de las 144 acordadas. Poquito sí, pero Algieri quedó mal parado y tuvo que ir a entrenar un rato más antes de volver y dar el peso al tercer intento. Habrá que ver si la cabeza le aguanta. No hay que olvidarse de que este pibe vive en el sótano de la casa de sus viejos y que hasta el año pasado sus peleas ni siquiera iban televisadas. ¿Tiene Algieri las herramientas como para complicar al mejor boxeador de los últimos diez años? Sí, definitivamente. Su juventud, su mayor estatura, sus brazos largos, su jab mecánico, sus desplazamientos muy fluidos sobre el ring, su altísima capacidad atlética y su inteligencia son valores ciertamente importantes. Pero sucede que Algieri no enfrentó nunca jamás a un oponente de la jerarquía del Pac Man, ni en el boxeo, ni en el kick boxing, ni en ninguna otra cosa que haya hecho en su vida. Por lo tanto la variable acá, definitivamente, pasará por cuán enfocado esté el filipino. Si Pacquiao está pila, Algieri, con todo respeto, no debería ganar más de tres asaltos contra la velocidad, la intensidad, la imprevisibilidad y la experiencia de un Manny enchufado. En cambio, si el filipino sale distraído y le da al americano la chance de boxear cómodo e imponer su plan de pelea, manteniéndose disciplinado y activo de punta a punta, sólo así, tal vez, Algieri empleando al máximo todas sus habilidades juntas podría dar el batacazo más grande de los últimos años.

Este sábado por la noche Manny Pacquiao buscará seguir extendiendo su legado. Chris Algieri querrá dar inicio al suyo.


En las peleas preliminares, Jessie Vargas (25-0, 9 KO) defenderá su cinturón de las 140 libras ante el mexicano Antonio DeMarco (31-3-1, 23 KO) en lo que es, a priori, el más interesante de los combates de respaldo. Más tarde, la sensación de Ucrania y doble oro olímpico Vasyl Lomachenko (2-1, 1 KO) expondrá su título pluma ante el tailandés Chonlatarn Piriyapinyo (52-1, 33 KO). Por último, el ídolo local y tres veces medallista olímpico Zou Shiming (5-0, 1 KO) combatirá por primera vez a doce vueltas, en peso mosca y frente a otro tailandés, Kwanpichit OnesongchaiGym (27-0, 12 KO).

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Unas horas antes en Tokio habrá otras dos peleas destacadas. El nicaragüense Román “Chocolatito” Gonzalez (40-0, 34 KO), campeón lineal mosca y uno de los mejores boxeadores libra por libra de la actualidad, enfrentará al filipino Rocky Fuentes (35-7-2, 20 KO), en tanto que el japonés Takashi Miura (27-2-2, 20 KO) irá contra el mexicano Edgar Puerta (23-4-1, 19 KO). Esta cartelera está prevista que dé inicio el sábado a las 4:45 AM hora argentina.

e.b.

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La madre de todas las batallas

10661897_336291549875710_5917806369526035653_oBernard Hopkins (55-6-2-2, 32 KO) buscará seguir haciendo historia éste sábado cuando enfrente al tremendo noqueador ruso Sergey Kovalev (25-0-1, 23 KO), con tres cinturones de los Medio Pesados en juego. Un rato antes, el argentino Luis Carlos Abregú (36-1, 29 KO) abrirá la función haciéndole frente al invicto Sadam Ali (20-0, 12 KO). Transmite Combate Space desde las 0:30 hora argentina.

Aquello de que “los estilos hacen a las peleas” es una frase hecha pero no por ello menos cierta. Hopkins/Kovalev despierta intriga por los métodos y la personalidad de uno y otro. Es la vieja historia del boxeador contra el pegador, con una particularidad: Hopkins está a dos meses de cumplir cincuenta años de edad y no da señales de envejecimiento. Un fuera de serie desafiando al reloj y al orden preestablecido, en esta época en la que los mejores rara vez se enfrentan a los mejores. Es también Estados Unidos vs Rusia, el consagrado contra el sediento de gloria, la experiencia contra la fuerza bruta, el viejo contra el joven. Hopkins versus Kovalev es la madre de todas las batallas.

Hoy el panorama de la división está bastante claro. Adonis Stevenson es el campeón lineal de las 175 libras desde junio del año pasado, Hopkins la leyenda viviente y Kovalev el temible pegador. Son los tres apellidos que importan y, recientemente, a partir de ellos tres, fueron dándose situaciones que trascendieron la categoría y terminaron transformando el status quo del boxeo.

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Stevenson y Kovalev eran dos trenes que venían de frente, listos para chocar. Los dos venían arrancando cabezas por la misma cadena de TV y con promotores sin conflictos para trabajar juntos. Todo joya, hasta que aparece Al Haymon. Consejero de Floyd Mayweather y representante de unos 130 boxeadores más, Haymon ficha a Stevenson y le “sugiere” rechazar el contrato que HBO había ofrecido para cerrar la pelea con Kovalev. Yvone Michel, promotor de Stevenson, agradeció entonces la gentileza de HBO, plataforma clave en el armado de carrera del boxeador de Haití/Canadá, y en un comunicado de prensa afirma haber recibido una mejor propuesta económica para mudar las peleas de Stevenson a la competencia, Showtime. HBO lo tomó como una escupida en el ojo, tanto que ni se calentó por ejercer su derecho de poder empardar la oferta de la competencia y conservar al boxeador. Llevatelo.

Estalló todo. Algunos lobbistas no tardaron en pedir la cabeza de Ken Hershman, presidente del área de deportes de HBO, que optó por meter perfil bajo y capear el temporal. Al fin y al cabo, Hershman era el responsable por no haber fichado a Stevenson antes de que Haymon le comiera la cabeza al campeón. Mucho más impulsiva resultó Kathy Duva, CEO de Main Events, la promotora de Sergey Kovalev. Duva, una mujer fuerte y temperamental que heredó el negocio de su difunto marido Lou Duva hará cosa de veinte años, llevó todo a la justicia. Tenía evidencia suficiente de un preacuerdo suyo con Michel y HBO para que Stevenson y Kovalev pelearan entre sí antes de fin de año y que las intromisiones de Haymon y Showtime le habían ocasionado un daño económico. En la calentura, Duva también se encargó de dejar en claro varias veces que Stevenson había cruzado de vereda porque estaba “muerto de miedo” de pelear con el ruso.

Caída la posibilidad de pelear con Stevenson, Kovalev quedaba aislado y sin rivales de peso para encaminar su carrera. En marzo noqueó a Cedric Agnew y de aquella pelea lo que más se recuerda es la entrevista arriba del ring, ni bien terminó el combate. Apenas Max Kellerman, comentarista de HBO, mencionó el apellido Stevenson, Kovalev lo cortó en seco: “No me interesa hablar de Stevenson. Ese tipo es un cobarde. Y un pedazo de mierda.” Tranqui 120.

Mientras tanto, Stevenson sufría más de la cuenta en mayo para ganarle al polaco Andrzej Fonfara. Pero el hecho de ser el campeón, de tener a Haymon en la espalda y de pelear en Showtime lo dejaban a tiro de una unificación con el gran Bernard Hopkins. Pero ni Stevenson, ni Michel, ni Haymon se vieron venir lo que iba a pasar. Un Oscar De La Hoya recuperado de su adicción a las drogas volvió para pasar la escoba y recuperar el control de su compañía, Golden Boy Promotions. El primer paso, sacar a Richard Schaeffer, CEO y hombre fuerte en el día a día de la empresa, de estrecho vínculo con Haymon. El segundo, acercarse a Bob Arum, número uno de Top Rank, principal competidora de Golden Boy y conversar acerca de la posibilidad de ponerle fin a la guerra fría entre promotores que en los últimos años partió al boxeo en dos. Tercer paso, reestablecer relaciones con HBO, vínculo que estaba roto desde hacía más de un año y lapso durante el cual ningún boxeador de Golden Boy peleó bajo el cartel de HBO. Pero para poder recomponer esa sociedad, la cadena de TV necesitaba primero un gesto de buena voluntad por parte de De La Hoya. Entra Bernard Hopkins.

Hopkins, nacido en Filadelfia, a diez semanas de cumplir 50 años y con más de 30 peleas disputadas por algún cinturón. En un deporte que a veces se obsesiona con los récords, el “Alien” ya quebró varios. 20 defensas en peso Mediano, más que Carlos Monzon. Es además, y ante todo, el boxeador más ¿longevo?, ¿mayor?. Viejo. El boxeador más viejo en ganar un título y defenderlo hasta hoy, rompiendo la marca anterior de George Foreman. Monzón y Foreman. Pero por si no alcanzara con esos dos apellidos, BHop también es vencedor de Tito Trinidad, Oscar De La Hoya, Antonio Tarver, Winky Wright, Kelly Pavlik y Roy Jones, entre otros. Además de todos esos logros increíbles como boxeador, Bernard Hopkins es un hombre de negocios y socio minoritario de De La Hoya en Golden Boy Promotions. Si GBP tenía que volver a entrar a HBO, Hopkins era el indicado para cruzar el campo arriando la bandera blanca. En apenas unas horas Golden Boy, Main Events, HBO, Hopkins y Kovalev se pusieron de acuerdo en los detalles de un combate que marcaría oficialmente el cierre de las hostilidades entre Golden Boy y HBO. Bernard Hopkins enfrentaría a Sergey Kovalev el 8 de noviembre en (la decadente) Atlantic City. Y que se curtan Stevenson, Haymon y Showtime.

Para Sergey Kovalev ésta es la oportunidad de su carrera, la posibilidad de disipar el humo que generó con tanto nocaut a rivales medio pelo y demostrar que es una amenaza verdadera. No pasa todos los días que un apellido groso le dé la chance a otro que viene empujando para llegar. Y si no vean lo que ocurre con Gennady Golovkin. El kazajo es el mejor 160 libras del momento y es cada vez más popular, pero no va a tener legitimidad ni consenso hasta tanto no meta un triunfo consagratorio contra algún adversario de fuste, entiéndase Cotto o Canelo. Bueno, Kovalev tendrá ante Hopkins esa oportunidad que aún se le niega a GGG. Más le vale aprovecharla.

Kovalev es de esos boxeadores que eligieron para su carrera el camino del sacrificio. Y otra vez surge la comparación con Golovkin. Tipos que son un modelo a imitar por su profesionalismo y seriedad en el trabajo, que comprenden y aceptan los beneficios de entrenar en Estados Unidos, con mejores gimnasios, mejores entrenadores, mejores sparrings, aprendiendo el idioma y con la prensa cerquita para mostrarse siempre. Hace un par de semanas la mujer de Kovalev dio a luz y Sergey, enfocado en su campamento, no pudo acompañarla en el nacimiento de su hijo como hubieran querido. Si todo sale como el ruso y su equipo pretenden, tanto esfuerzo y privaciones habrán valido la pena. Pero no espero que Kovalev la tenga para nada fácil.

Hopkins tal vez sea el boxeador más cerebral del planeta. Sólo Floyd Mayweather podría empatarlo en ese rubro y creo que tampoco. El Alien conoce cada maña, cada truco, cada trampa y cada engaño de este deporte. Es un maestro de la estrategia, de hacer ajustes sobre la marcha, del moverse mucho pero con inteligencia, sin desgastarse, del pegar y desaparecer, de cambiar el ritmo constantemente, de hablarle al rival para sacarlo, de achicar y abrazar todas las veces que hagan falta sin importar el espectáculo, de ensuciar la pelea, de usar los codos, de quejarse con el réferi. Cada vicio del boxeo, Hopkins lo entiende y lo aplica a la perfección. Pero Kovalev pega que es un salvaje. ¿Podrá BHop a los 49 años parar a ese tanque ruso? Hopkins ya ha estado antes en situaciones así y su experiencia podría jugar nuevamente, por qué no, un papel determinante. Yo no apostaría en su contra.

Si algo no se discute es que Hopkins decidió tomar riesgos ante un enemigo más joven y más fuerte que él. Esto hay que destacarlo. En éste tiempo de combates cuidadosamente armados, a su edad, Hopkins tranquilamente podría pelear contra boxeadores de menor jerarquía y quién se animaría a cuestionarle algo. Por el contrario, eligió dar el ejemplo poniéndose su compañía al hombro y desafiando a uno de los bombarderos más impresionantes del momento, ése con el cual el campeón Stevenson no quiso saber nada. De ganar éste sábado por la noche, el de Filadelfia estaría escribiendo otra página más en la historia del boxeo, una muy gloriosa por cierto. Llegar a los 50 con tres cinturones y quedar a sólo un paso de repetir lo que logró hace una década, cuando noqueó a De La Hoya y unificó las cuatro fajas de peso Mediano.

Las posibilidades de Kovalev dependerán en buena medida de que trabaje mucho y pueda encontrar la distancia para que sus mazazos hagan daño. Hopkins, lógicamente, intentará evitarlo con sus piernas, cambiando el ritmo y eligiendo sus golpes. ¿Cuál será el plan de pelea del ruso? ¿Lleva un solo plan? Porque Hopkins tiene mil y el principal suele ser frustrar al tipo que tiene enfrente. Si a Kovalev no le salen las cosas bien de entrada, ¿tendrá la mentalidad como para mantenerse enfocado y no perderse entre las mañas de Hopkins? Piensen en Mayweather/Maidana I, en cómo el Chino salió a tirar y tirar, a estar activo para evitar que Floyd pudiera imponer su mejor boxeo. Ahora piensen en la revancha, en cómo Maidana de a ratos intentó querer anticipar mentalmente a Mayweather y regaló toda sorpresa e iniciativa. Y no, viejo, a estos monstruos no se les gana jugando al ajedrez sino faltándoles el respeto. Sea cual sea el resultado del combate del sábado, el mismo debería darnos respuestas y definiciones con respecto a cuán bueno es al fin de cuentas Sergey Kovalev.

bernard-hopkins-sergey-kovalev-weighin-19-photo-by-naoki-fukudaEn la pelea preliminar de la noche, el tucumano Luis Carlos Abregú volverá a subirse a un ring de los Estados Unidos para enfrentar al neoyorquino de raíces yemenitas Sadam Ali. Abregú viene haciendo las cosas bien, superó una lesión en su mano derecha y trabajó algunas semanas en Los Angeles, en el Wild Card Gym de Freddie Roach. Ali por su parte tiene velocidad, juventud y un recorrido sólido como amateur que incluye una presencia en Beijing 2008, pero como profesional todavía está verde. Enfrentar a Abregú es un salto enorme en cuanto a exigencia para Ali. La última vez que “El Potro” peleó contra una promesa de estas molió a palos al boricua Thomas Dulorme en 2012. Ojalá repita. Ganando ésta Abregú va a quedar muy bien posicionado para acceder a peleas y rivales importantes el año próximo.

e.b.