Clásico de clásicos

CTZDfx_UAAAFn5NMiguel Angel Cotto (40-4, 33 KO) y Saúl “Canelo” Alvarez (45-1-1, 32 KO) escribirán éste sábado a la noche una nueva página en la historia de los enfrentamientos entre boxeadores de Puerto Rico y de Mexico, acaso una de las rivalidades más picantes que pueda ofrecer el boxeo. Transmite Combate Space a partir de la medianoche argentina.

Pocos combates tan esperados como éste. En los papeles se trata de la segunda pelea más importante del año sólo detrás de Mayweather/Pacquiao, aquella que no pudo sobrevivir a cinco años de manija acumulada. Sobran razones, sin embargo, esta vez, para creer que Cotto y Alvarez pueden ofrecer un espectáculo que supere a aquel mega evento de mayo en todo sentido, emoción, drama y guerra.

Con 35 años sobre el lomo, Miguel Cotto vive hoy el mejor momento de su carrera. En 2012 consideró el retiro. Venía de vengar la derrota más dura de su carrera frente a Antonio Margarito para luego perder en peleas consecutivas con Floyd Mayweather y Austin Trout. No le quedaban objetivos en el boxeo y nunca había terminado de superar la muerte de su papá. Entra Freddie Roach. El siete veces Entrenador del Año y Cotto pegan onda inmediatamente y el boricua, un tipo con un ego más grande que la isla de Puerto Rico, le reconoce públicamente todo el mérito de haber revivido su carrera. La sociedad hace su estreno en octubre de 2013 con una pelea livianita contra Delvin Rodríguez. Nocaut tres y buenas señales. Le siguen semanas largas de negociaciones para ablandar a un Sergio Martinez ya ablandado por las lesiones. Cotto, afiladísimo, le dio una paliza a esa sombra de Maravilla en el Madison Square Garden, lo retiró y se quedó con el campeonato de peso mediano para convertirse en el primer boxeador en la historia de su país en conquistar títulos en cuatro divisiones diferentes.

Saúl Alvarez no había hecho todavía su debut profesional cuando Cotto ya había conseguido su primer cinturón en 140 libras. Hay una década de diferencia entre ellos y esos diez años menos le dan al Canelo una ventaja significativa en cuanto a juventud y frescura. Para Cotto, esos diez años de más son experiencia pura y dura, acaso su mayor capital a la hora de subir al ring éste sábado. Judah, Mosley, Margarito dos veces, Mayorga, Pacquiao, Floyd, Maravilla, Cotto peleó con todos esos nenes. Canelo, por su parte, tuvo una carrera más cuidada, protegida si se quiere. El primer riesgo real lo tomó en septiembre de 2013 cuando enfrentó a Mayweather. cottocanelo4El salto de calidad de oposición que estaba por dar Alvarez era enorme pero la oportunidad económica y deportiva, irresistibles. Floyd versus Canelo vendió arriba de 2,2 millones de abonos de PPV y sería (hasta Floyd/Pacquiao éste año) el éxito comercial más grande en la historia de este deporte. Canelo iba a perder la pelea, su invicto y seguramente parte de su orgullo dada la superioridad apabullante de Mayweather que, como se dice en estos casos, lo llevó a la escuela. No hay deshonra en perder contra el mejor, pero la credibilidad de Alvarez había sufrido un duro golpe. ¿Era tan bueno como decían o era puro marketing? Había que reconstruir su carrera, y rápido.

Canelo rebotó bien. Podría haberse venido abajo como tantos otros que compartieron ring con Mayweather (Ortiz, Guerrero, Maidana incluso, que lo peleó dos veces y ya hecho económicamente eligió recluirse con su familia, decisión que acá defendemos a las piñas) pero no fue su caso. Por el contrario, el mexicano salió fortalecido del bache y hasta creció boxísticamente. Alvarez volvería con tres triunfos, ante el Perro Angulo, Erislandy Lara y James Kirkland, de menor a mayor, mostrando una evolución, técnica y física.

Algo tienen en común Cotto y Canelo y es que sus últimos combates no terminan de darnos una real imágen de qué es lo que son. De sus últimas peleas, casi todos sus contrincantes pueden desacreditarse con facilidad.  En el caso de Alvarez, Angulo y Kirkland eran rivales hechos a su medida. No tanto así Lara, un cubano complicado contra quien Canelo tenía poco para ganar y casi todo para perder. Si tomamos las últimas tres peleas de uno y otro, esa del mexicano con Lara sea tal vez la más creíble de las seis, la que más nos diga de uno de los dos protagonistas de la velada del sábado. Cotto, por su parte, lo dicho. Delvin Rodríguez era un rival clase C, Maravilla Martinez peleó en muletas y su oponente más reciente, Daniel Geale, venía de durar tres asaltos contra el monstruo Gennady Golovkin. Por las dudas, y para más garantías, Cotto hizo abuso de su posición dominante y le aplicó al australiano una cláusula para pelear en un catchweight de 157 libras, esto es casi un kilo y medio menos que el límite de la categoría, un peso que Geale no daba desde los inicios de su carrera. Cuando subió a la balanza 24 horas antes de la pelea, Geale tenía los ojos chupados, los párpados pesados, se le traslucía la piel y casi que le habían desaparecido los labios, señales todas de una deshidratación feroz para dar el peso. Lógicamente, Cotto sacó partido de todo esto y puso nocaut a Geale en sólo cuatro rounds.

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La actualidad de Miguel Cotto y de Saúl Alvarez puede examinarse con desconfianza. Canelo creció, sí, pero todavía le falta demostrar quién es en una pelea grande. Consolidarse. A Cotto, en cambio, no le queda nada por probarle a nadie. Es un guerrero, una elección segura para el Salón de la Fama cuando le toque. Pero es válido preguntarse cuánto de éste presente es mérito suyo, de Roach, o de la cuidada elección de sus más recientes contrincantes. Saber elegir rivales y momentos también es parte de este deporte, nos guste o no. Cotto y Canelo, Puerto Rico y Mexico. Promete ser un peleón porque son dos boxeadores que van al frente, que no se guardan nada y porque al chocar deberían darnos esas respuestas que esperamos. El pronóstico es reservado. Hay razones para elegir a uno u otro y todas son considerables.

Tema cinturón del Concejo. Miguel Cotto era, hasta el martes, el campeón mediano de esa entidad. Ocurre que Cotto no se come ni la punta y siente que a esta altura de su carrera está por encima de todo y de todos. Así, en este último tiempo, Cotto no tuvo historia en saltar de HBO a Showtime y de ahí otra vez a HBO. También juró lealtad eterna a Bob Arum, el promotor que le armó toda su carrera, pero en su momento Cotto se cortó solo para las peleas con Mayweather y Trout. Luego volvió a Top Rank para los combates con Rodríguez y con Maravilla y ahora, Cotto volvió a dejar afuera a Arum para irse a Roc Nation. Esto es Miguel Cotto, un boxeador emancipado que toma sus propias decisiones, bien asesorado por su mano derecha Gaby Peñagaricano. Así las cosas, Cotto rechazó en la semana el reclamo del CMB para que pague la cuota de sanción de la pelea más una guita que le “debía” a Golovkin, su rival obligatorio y campeón interino, por hacerse a un lado y permitir esta defensa voluntaria ante Canelo. Trascendidos hablan de una cifra total de 1,1 millón de dólares. Cotto resolvió no pagar y el Concejo le sacó el título faltando cuatro días para el combate. Esto implica que el cinturón quedó vacante y que sólo Canelo podrá obtenerlo en caso de ganar la pelea. Caso contrario, si llegara a ganar Cotto o si hubiera un empate, el título seguirá vacante. Ok, este fue el párrafo dedicado a la burocracia de los organismos, una manga de asaltantes que rifan cinturones para todos lados con tal de facturar. Un ejemplo: hace unas pocas semanas Adrien Broner consiguió su cuarta corona en divisiones diferentes. Eso que a Cotto le tomó diez años de pelear contra todos, Broner lo replicó en apenas cuatro enfrentando a rivales falopa como Vicente Martín Rodríguez, Antonio DeMarco, Paulie Malignaggi y Khabib Allakhverdiev. Como se ve, con estas facilidades cualquiera que gane una pelea es “campeón mundial” y ahí va a estar siempre un sector mamadera del periodismo para hacerles la segunda y legitimar este embrollo. El ganador del sábado debía pelear a continuación con Golovkin que hace rato espera su chance de medirse con un boxeador reconocido para pegar el salto. No creo que Cotto o Canelo tengan en sus planes enfrentar a GGG, y si acaso están pensando más allá del sábado seguramente la idea sea hacer una revancha entre ellos. El noqueador de Kazajistán, por ahora, va a tener que seguir esperando o tomar riesgos y salir a la conquista de las 168 libras.

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Vamos redondeando. ¿Quién gana? ¿Edad o juventud? ¿Experiencia o frescura? Empecemos por el Canelo, favorito en las apuestas. ¿Cuáles son sus fortalezas? Su jueventud y su mayor potencia física, sin dudas. Alvarez es más grandote y tiene los brazos más largos que Cotto. Además, desde el pesaje hasta la pelea seguro que se va a cargar unas 15 libras o incluso más por lo que podría subir al ring como un medio-pesado y habrá que ver cómo maneja Cotto esa desventaja.

Para el Canelo, pienso, la clave pasa por arrancar fuerte. Necesita plantear una pelea física, soltar las manos y meter sus combinaciones pero, atención, regulando aire y esfuerzo. Cotto es un boxeador de élite y para el Canelo será fundamental administrar el físico. Si el mexicano sale a ver qué pasa corre el riesgo de que Cotto ponga piloto automático y vaya acumulando rounds de ventaja en las tarjetas, situación que, en el último tramo y con menos resto físico, al colorado se le haría muy difícil de revertir. Si por el contrario, Alvarez saliera a quemar todos los cartuchos de movida, Cotto podría capear la tormenta inicial y disponer de un Canelo fundido para el resto del combate. Esto nos lleva a contemplar sus debilidades y definitivamente la parte aeróbica es una de ellas. Pasando los dos tercios de pelea Canelo es un boxeador que puede pincharse. Para colmo, esta vez hizo catorce semanas de preparación física, casi el doble de lo que dura por lo general un campamento de entrenamiento. Tengo mis serias dudas de que esto sea algo redituable para el Canelo, veremos. Pero si hablamos de debilidades no se puede pasar por alto que en el duelo de esquinas, el de Mexico corre con desventaja. Eddie y Chepo Reynoso, sus entrenadores, no están a la altura del talento y del potencial del Canelo. Por último, queda ver cómo Alvarez vaya a manejar la presión de tener que ganar o ganar para conseguir la primera victoria distintiva de su carrera.

Pasemos a Cotto. Ya hablamos de sus fuertes: experiencia, aplomo y, por supuesto, Freddie Roach en su rincón. A priori, sus chances pueden parecer más reducidas, pero si el boricua logra confundir al Canelo, un boxeador que suele subir al ring con un solo plan de pelea y sin mayor capacidad de ajustar sobre la marcha, ahí las oportunidades de Miguel crecen. Roach habrá preparado, seguramente, una buena estrategia para su pupilo. Cotto necesita meter la izquierda en gancho arriba y la derecha abajo, y sobre todo encontrar la distancia que le conviene, no pararse delante de Canelo a cambiar golpes porque va a quedar regalado a los ataques al cuerpo y a los ascendentes del mexicano. Cotto precisa boxear con sabiduría, mantenerse enfocado y ser cerebral de punta a punta porque Canelo no es Daniel Geale y si agarra confianza, chau, nos vemos. En cuanto a debilidades, una flaqueza en Cotto puede ser la facilidad con que se corta, inflama y sangra. Es un luchador que ya pasó por mil batallas y está golpeado. Lo que me lleva directamente a las posibles amenazas. ¿Le aguanta el cuerpo a Cotto doce rounds contra un rival más potente y diez años más joven? ¿O veremos otro ejemplo más de el boxeador que envejece de una noche para otra?

Todas estas intrigas son las que hacen de Cotto/Canelo la pelea más importante del segundo semestre de 2015. Un año que hasta ahora está marcado por Mayweather/Pacquiao, su rotundo suceso financiero y a la vez su fracaso como entretenimiento y vehículo para captar y retener nuevos aficionados al boxeo. Un año signado también por el desembarco brutal de Al Haymon y su ciclo Premier Boxing Champions desplegado por media docena de pantallas en Estados Unidos, incluso de televisión abierta. Aunque la oferta de boxeo por tv se haya multiplicado, esto también va en contra de la competitividad y de la calidad de las veladas. Haymon desplumó a De la Hoya, absorbió a otros promotores más chicos y montó un imperio gigante en el que casi todos los boxeadores quedaron bajo su órbita pero, salvo honrosas excepciones, los mejores siguen sin pelear contra los mejores. Veremos si la situación cambia para mejor en 2016 pero mientras tanto, Miguel Angel Cotto y Saúl Canelo Alvarez tienen en sus puños la oportunidad y, porqué no, la obligación también, de brindarse, de trascender y de cerrar este año turbio para el boxeo con una función que quede en la historia.

e.b.

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