Podcast Ep. 27 | Juan Manuel Marquez top 5

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No hay mañana para Diego Chaves

B4CQZKRCAAASjykSe está yendo 2014 y este sábado en Las Vegas habrá doble propuesta de boxeo internacional. La cartelera de HBO en el Cosmopolitan, con Bradley/Chaves de fondo, promete. La función de Showtime en el MGM tiene a Khan/Alexander como atracción principal más otros tres regresos importantes, aunque contra rivales de poca monta. Vamos con la previa de ambas veladas.

Habrá que ver si aquello de “la tercera es la vencida” aplica para Diego Chaves (23-2, 19 KO). El bonaerense vuelve a Estados  Unidos después de quedarse corto en sus dos apariciones anteriores. En julio de 2013 venía haciendo un buen papel contra el ascendente Keith Thurman pero “One Time” abrió la definición en el noveno asalto con una izquierda al cuerpo y “La Joya” no llegó a los rounds de campeonato. No obstante la derrota por KO 10, su actuación dejó la puerta abierta para una nueva oportunidad en los primeros planos y la ocasión resultó ser inmejorable. En agosto de este año lo pusieron frente a Brandon Rios, un tanquecito que venía de dos derrotas, un doping positivo y problemas cada vez más evidentes para dar el peso. Pero Chaves se complicó de todas las maneras posibles. En la previa cortó clavos hasta último momento por una visa para entrar a EEUU que no llegaba. Aterrizó en Las Vegas casi sobre la hora gracias a la gestión de un senador republicano amigo de Bob Arum, capo de Top Rank, con el tiempo justo para tirarse a dormir un rato, pesarse y subir al ring. La pelea en sí es historia conocida. Chaves y Rios se engancharon en un festival de llaves, cabezazos e infracciones de todo tipo hasta que el réferi perdió la paciencia y en el round 9 descalificó al argentino que iba un punto adelante en dos de las tres tarjetas. Cada cual puede darle a aquel desenlace el matiz que quiera, yo pienso que Chaves fue un irresponsable y que le faltó mentalidad, resto físico y esquina como para salir de ese embrollo y boxear el último tramo de pelea hacia un triunfo. Ojalá aquellas dos frustraciones hayan servido de aprendizaje y éste sábado veamos a un Chaves más maduro y ganador. Es ahora o nunca.

Ahora toca Tim Bradley (31-1, 12 KO). “Desert Storm” es mucho más que Rios y está más consolidado que Thurman. Es un top diez libra por libra en cualquier ranking que consultes. Bradley peleó con Peterson, Abregú, Devon Alexander, Casamayor, Pacquiao (dos veces), Provodnikov y Juan Manuel Márquez. Tremendo resúmen para un boxeador difícil de catalogar. Es versátil, sí. Y talentoso. Pero también es caprichoso e inestable. Capaz de ir y fajarse con Provodnikov a quien podría haber boxeado de punta a punta. Vivo como para anticipar mentalmente a Márquez, uno de los peleadores más inteligentes de los últimos 30 años. Engreído como para querer noquear a Pacquiao de un solo golpe en una revancha innecesaria. Pero su mejor logro, sin dudas, es haber revertido la imagen que quedó luego de que le regalaran la primera pelea con el filipino, algo inimaginable hace un año y medio cuando lo odiaba medio mundo. Bradley consiguió dejar todo eso atrás y silenciar las críticas. Si está en su mejor noche, deberían sobrarle herramientas como para pasar a Diego Chaves. Pero Bradley es voluble y a veces hace cualquiera. Si el californiano vuelve a errarle al plan de pelea y toma demasiados riesgos, las chances del argentino crecen.

En las preliminares, Mauricio Herrera (21-4, 7 KO) chocará contra el invicto José Benavidez (21-0, 15 KO) en 140 libras. Irán por un interinato de la AMB que ya tiene otros dos “campeones” en esta misma división, Danny Garcia y Jessie Vargas. Una joda. Herrera es un buen boxeador que busca alguna clase de revancha por lo que él y varios más consideraron un despojo contra García en marzo de este año. Benavidez por su parte es un prospecto interesante que hasta acá no peleó contra nadie. Herrera implica un desafío grande y va a ser interesante ver cómo responde Benavidez en este nivel. Completan la cartelera Andy Lee (33-2, 23 KO) y Matt Korobov (24-0, 14 KO) por el cinturón mediano que dejó vacante Peter Quillin por obediencia debida a su representante Al Haymon. A priori una velada sólida de HBO para cerrar el año. Transmite TyC Sports desde las 23h.

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A cinco minutos en auto del Cosmopolitan está el MGM Grand, con el casino más grande de todo Las Vegas y un estadio para casi 17 mil personas. Ahí, Amir Khan (29-3, 19 KO) y Devon Alexander (26-2, 14 KO) tratarán de convencer a Floyd Mayweather de que el ganador debe ser su próximo contricante. De hecho este combate ya se había propuesto en 2013 pero Khan no quiso firmar por esperar una chance que Mayweather terminó dándole al Chino Maidana dos veces. ¡JA! (?) De movida, por estilos, parece una pelea horrible. Alexander es un muchacho bastante amarrete y Khan, que de la mano de Freddie Roach supo ser un boxeador excitante, perdió su gracia entrenando en el gimnasio de Virgil Hunter. Ambos son apellidos importantes en las 147 libras, no digo que no, pero juntos el británico y el de Saint Louis no entusiasman.

Tampoco esperaría demasiado de las otras peleas en las que estarán volviendo al ring Keith Thurman, Abner Mares y Victor Ortiz. Thurman (23-0, 21 KO) no pelea desde abril por una lesión en un hombro y va contra un tal Leonard Bundu (31-0-2, 11 KO), campeón europeo welter con 40 años. Gracias Haymon otra vez. Por su parte Abner Mares (27-1-1, 14 KO) enfrentará a José Ramirez (25-4, 15 KO), también mexicano, quien trae 14 meses de inactividad después de perder por KO 4 en el debut profesional del crack ucraniano Vasyl Lomachenko. Ojalá Ramirez ofrezca resistencia como para ver dónde está parado Mares que está intentando rearmar su carrera ya sin Hunter en su esquina y con su antiguo entrenador Clemente Medina de regreso. La categoría pluma está que arde y Mares necesita un triunfo contundente para agarrar una pelea grande en 2015. Más temprano, Victor Ortiz (29-5-2, 22 KO) intentará otro regreso luego de tres derrotas por nocaut, una fractura de mandíbula y su aparición en Expendables 3 con Stallone y toda la banda. Su rival será el hawaiano Manuel Pérez (22-10-1, 4 KO), que tiene un récord anodino pero también experiencia y buen roce. Todas las peleas de Ortiz salen entretenidas independientemente del resultado, pero si no se pone serio y gana ésta puede ir despidiéndose del boxeo. Televisa Space desde las 0h y en HD en diferido una hora más tarde.

e.b.

Pacman se comió a los fantasmas

pacquiao-bradley-rematch (17)Manny Pacquiao (56-5-2, 38 KO) lo hizo de nuevo, sólo que esta vez los jueces sí le dieron la victoria. El filipino campeón del mundo en ocho divisiones ahuyentó a todos los fantasmas y le ganó a Tim Bradley (31-1, 12 KO) en fallo unánime por 116-112, 116-112 y 118-110, recuperando así el cinturón de la OMB.

Sensacional lo de Pacquiao. Bradley quiso jugar juegos mentales con él desde un principio pero el Pacman, siempre con una sonrisa a mano, estuvo más allá de todo, no se enganchó en ninguna, y le aplicó todo su talento y velocidad. O lo que queda de ella. El único en la historia en ser campeón en ocho diferentes divisiones tal vez ya no esté tan rápido ni golpee tan fuerte, pero la experiencia y la jerarquía siguen ahí. Con eso, y a los 35 años de edad, le alcanzó para derrotar a un top 5 libra por libra que llegaba en su mejor momento. Ni más ni menos.

A Bradley le pesó la pelea. En la previa elogiábamos su capacidad de hacer ajustes sobre la marcha pero esta vez se pasó de rosca. En los primeros cinco asaltos le fue muy bien yendo al frente. Se lo veía cómodo improvisando, rotando la cintura, bajando el torso, bloqueando el jab de Pacquiao, filtrando la derecha arriba y golpeando al cuerpo de Manny por consejo de Joel Diaz que insistía con esa idea en cada descanso.

Luego, algo pasó. A partir del sexto capítulo Bradley empezó a irse de la pelea. Dejó de apuntar abajo y se engolosinó con el volado de derecha, recurso al que Pacquiao ya le había tomado el tiempo y ahora bloqueaba bien. El californiano comenzó a dar señales de cansancio y de molestias en una pierna. Se recostaba en las cuerdas a hacer cintura y ahí se abría una práctica de tiro para el Pacman, que de a poco fue ajustando la distancia y la puntería.

Disminuído físicamente, Bradley jugó a forzar el error. Lo toreaba a Pacquiao, lo invitaba a venir. Y el filipino iba, cauto, para no repetir el descuido de la cuarta con Márquez, pero iba. Bradley se encomendó al nocaut y empezó a buscar la piña perfecta, tirando golpes de a uno. Mientras, Pacquiao entraba combinando, salía hacía su izquierda y ganaba rounds.

Si tomás la trayectoria de Tim Bradley, 32 combates, y la partís por la mitad, vas a ver que en sus 16 peleas más recientes noqueó apenas dos veces, a Casamayor que estaba de salida, dio positivo de marihuana y se retiró (2011) y a un africano fantasma (2007). ¿Por qué apostó al nocaut un tipo con poca pegada y esos antecedentes? No sé, que lo explique él. Creo que estaba desesperado por ganarse un respeto y que eso le comió la cabeza y el físico y lo llevó a equivocarse mucho.

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Joel Diaz es uno de los mejores entrenadores de la actualidad, sólo que Bradley a veces parece no escucharlo y querer morir con la suya. Contra Provodnikov no le dio ni pelota, “Desert Storm” salió a fajarse y sobrevivió de milagro. Esta vez lo mismo. Si Bradley improvisara menos y se ciñera más al plan de pelea y a las ordenes muy claras que Diaz transmite en cada descanso, podría haber quebrado a Pacquiao que en el cuarto estuvo sentido y terminó el round subido a la bicicleta, pedaleando para atrás. Resta saber qué rol jugó la molestia en un gemelo en el desempeño final de Bradley, aunque tampoco debe perderse de vista que no es la primera vez que el morocho no logra terminar entero una pelea. Esto obliga a reconsiderar si Bradley era mentalmente tan fuerte como se creía o si los nervios lo traicionan en las noches grandes. La vez pasada cuando se dobló los dos tobillos, también ante Pacquiao, llegó a la conferencia de prensa en silla de ruedas. Dijo que se había lastimado porque el piso del ring estaba muy esponjoso y que subió a pelear en zapatillas porque vio en un documental sobre Tyson que no usaba medias y quiso probar a ver qué onda, justo en la noche más importante de su carrera. Esta vuelta al menos no quiso restarle mérito al triunfo de Pacquiao: “No diré nada más sobre el dolor en mi pierna. Manny es un tremendo campeón y me ganó bien.” Un gesto noble.

Pacquiao de a ratos brilló. El round 7 es para verlo mil veces. Totalmente fuera de ritmo Bradley, duro para moverse, como si estuviera peleando en ojotas. Lo invita a Manny a una esquina y se come una ametralladora de diez piñas arriba, casi todas entran. Deliraba el MGM de Las Vegas y también las plazas en Filipinas, donde instalaron pantallas gigantes para seguir al héroe nacional. El último round también iba a ser de los más intensos. En los segundos finales un cabezazo de Bradley le abrió un feo corte al Pacman en su ceja izquierda por el cual recibió 32 puntos de sutura.

El tiempo le arrebató a Pacquiao algo de su espectacularidad, pero si adapta su boxeo a esta postura algo más pensante, conservadora si se quiere, que ya había esbozado ante Brandon Rios, tiene cuerda para un rato más. ¿Se justificaría una tercera pelea con Bradley? No ahora, todavía, pero teniendo en cuenta que Top Rank no cuenta con un plantel profundo de pesos welter, no habría que descartar que en algún momento, si Bradley mete un par de victorias y Manny sigue vigente, vuelvan a enfrentarse para hacer “el bueno”. ¿Y un combate ante Floyd Mayweather? Olvídenlo. Mucha bronca entre Arum, Schaeffer, Al Haymon, HBO, Showtime, etc., como para que se pongan de acuerdo, aún con toda la plata que generaría un evento de esa magnitud. Una vez se sentaron y se destrabó todo, para armar Tyson/Lewis en 2002, pero entonces no había el nivel de hostilidad que tenemos hoy con éste status quo de guerra fría.

En mayo, Mike Alvarado y Juan Manuel Márquez reabrirán el Forum de Los Angeles. Según dijo Bob Arum, el ganador de ese combate debería enfrentar a Pacquiao. Uno supone que Márquez le gana a “Mile High”, pero el mexicano ya dijo que no le interesa volver a pelear contra el filipino, que cuatro veces están bien y que quiere quedarse con la sensación de la victoria de diciembre/2012, argumentos todos respetables. También es cierto que “El Dinamita” quiere un título en las 147 libras antes de retirarse para ser el primer mexicano campeón del mundo en cinco categorías y Manny ahora tiene un cinturón. “Eso dejo que lo decida mi promotor, yo peleo con quien él me diga” dijo Pacquiao, como sacándose la pregunta de encima. Su cabeza ya está puesta en volver a Filipinas para acompañar a su esposa en el nacimiento de su quinto hijo, Israel, y en retomar su actividad política como congresista. El guerrero descansa.

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 TOTAL
Pacquiao 9 10 10 9 9 10 10 10 10 10 9 10 116
Bradley 10 9 9 10 10 9 9 9 9 9 10 9 112

e.b.

Pacquiao/Bradley, por la redención

pacmanbradle54Manny Pacquiao (55-5-2, 38 KO) y Timothy Bradley (31-0, 12 KO) vuelven a enfrentarse éste sábado luego de aquel choreo de junio de 2012. Pac-Man necesita despejar dudas; Desert Storm busca el reconocimiento que no obtuvo tras su primer encuentro. Peleón.

Tim Bradley insiste. Dice que ganó ocho de los doce asaltos en la primera pelea. Nadie que la haya visto puede decir que el pupilo de Joel Diaz se impuso ante Pacquiao. Yo personalmente la vi tres veces y nunca pude darle menos de 9 rounds ganados al filipino. Había que estar borracho o adornado para darle a Bradley más de cuatro rounds esa noche, cinco si querés. Pero dos de los tres jueces, CJ Ross y Duane Ford, vieron ganar al californiano 115-113. Un papelonazo. El blog Fight Score Collector se tomó el laburo de recopilar 48 tarjetas de la prensa especializada. 47 reflejaban a Pac-Man ganador, sólo una a Bradley.

A nadie le importó demasiado. Ni Top Rank ni HBO se calentaron por armar una revancha inmediata que Pacquiao también, por contrato, podía haber exigido. En cambio, firmó para enfrentar por cuarta vez a Juan Manuel Márquez. Y el resto es historia conocida. Se comió el nocaut de su vida, un piñón tremendo que lo dejó un minuto out, con su esposa llorando histérica (?) en el ringside. Rumores de parkinson, comentarios por su despertar religioso y su actividad política como Congresista, y casi un año de descanso lejos de los cuadrilateros. La vuelta ante Brandon Rios le devolvió algo de confianza, pero Pacquiao se quedó corto. Con el talento le alcanzó para vapulear a Bam Bam, pero la espectacularidad parece haberse ido para siempre. Desde noviembre de 2009 versus Miguel Cotto que no noquea y ultimamente tiene una actitud como que todo le da igual, ganar o perder, que lo roben o que lo noqueen. ¿Tendrá todavía el hambre necesario para ganarle a un rival que llega en su mejor momento?

Bradley quiere esta pelea más que a nada. Es su oportunidad para conseguir respeto. Tuvo un 2013 increíble, sobreviviendo a una guerra contra Ruslan Provodnikov primero y boxeando a Márquez después, pero ninguna victoria le va a alcanzar para dejar atrás las polémicas del primer enfrentamiento con Pacquiao. Diga lo que diga para afuera con respecto a aquella pelea, que esquivó todos los golpes del filipino, que el ring estaba muy esponjoso y que se lastimó los pies por no usar medias (!), aquel fallo todavía atormenta a Bradley. Necesita ganar para poder mirar hacia adelante o seguirá siendo un paria sin una base de seguidores.

Los pronósticos para esta revancha no tienen nada que ver con los de 2012. Manny entonces era una fija. Hoy, después del nocaut ante Márquez y del gran año de Bradley, las predicciones están más apretadas. Desde que se enfrentaron, Pacquiao se vino dos años más viejo, en cambio el californiano sumó experiencia y muchísima confianza. Una locura lo que ha jetoneado estos últimos dos meses, nadie se animó a tanto ante un grande como Manny. Mentalmente está muy fuerte. Bradley ha evolucionado y es un mejor boxeador que la primera vez. Puede hacer ajustes durante el transcurso de una pelea, acomodarse al rival, sacar un plan B si las cosas no van bien y, si hiciera falta, también un plan C y un D. No tiene una gran pegada y su guardia es permeable, pero es tremendamente elusivo cuando cabecea, tuerce la cintura y se perfila. Hace pifiar mucho al rival, dejándolo fuera de balance y expuesto. Sin dudas ha dado un salto de calidad luego de sus últimas tres presentaciones y, ahora, tal vez, a Pacquiao ya no le alcance sólo con hacer lo mismo que la vez pasada para ganar.

Tendrá que estar muy enfocado el Pac-Man. Deberá haber hecho un campamento impecable con Freddie Roach, llegar afilado y motivado, sobre todo esto último. Mucho se viene hablando estas últimas semanas de que Pacquiao perdió su “instinto asesino” sobre el ring, que ya no es el de antes, que es compasivo con sus rivales. Tiene 35 años y más de 60 guerras encima, muchachis (?). Maravilla Martinez (39), por dar un ejemplo accesible, tampoco es el mismo de antes. Pero nadie sensato espera que el argentino, contra Cotto, pelee con la misma intensidad que hace cinco años cuando explotó. Nadie pretenderá tampoco que Riquelme (35) juegue hoy igual que en la Libertadores 2007. Bueno, Pacquiao, por más crack que sea, tampoco va a volver a ser el que noqueó a Hatton, ni el que aplastó a De La Hoya ni el que se fajaba con Morales y Barrera, aunque su situación fiscal en Filipinas lo agradecería. Lo que necesita el ocho veces campeón del mundo no es obsesionarse con el nocaut y ser descuidado. Mucho menos querer sacarse cinco o seis años de encima en una noche, eso no existe. Necesita tener precisión en sus combinaciones de golpes y ser constante, no lagunear dos minutos por round. Pero por sobre todas las cosas, necesita reencontrarse con la inspiración y el hambre de triunfo de sus noches más gloriosas.

En la previa pinta muy pareja. Al talento y la experiencia de Pacquiao, Bradley le antepone voluntad y confianza. No se sabe bien, a esta altura, qué lugar ocupa el boxeo entre las prioridades del Pac-Man. Sí sabemos que para Bradley esta pelea significa todo y un poco más y por ahí podría pasar la clave del combate. Pronóstico reservado.

*Golden TV, canal 503 de Directv, éste sábado a la medianoche*

e.b.

Presentaron Pacquiao/Bradley II

Con una gira promocional que incluyó Los Angeles, Nueva York y Filadelfia, quedó presentada esta semana la revancha entre Manny Pacquiao (55-5-2, 38 KO) y el invicto campeón Timothy Bradley (31-0, 12 KO). 

Redención. Es lo que van a estar buscando Pacquiao y Bradley el 12 de abril cuando vuelvan a verse las caras en el MGM Grand de Las Vegas. El filipino viene de ganarle cómodamente a Brandon Rios en China, pero se siente como si no hubiera alcanzado para disipar las dudas que planteara la violentísima derrota por nocaut ante Juan Manuel Marquez.

En cuanto a Bradley está muy claro que la primera pelea con Pacquiao no le reportó satisfacciones. Por más que quiera convencer a los fanáticos y a la prensa, nadie cree que haya ganado aquella noche de junio de 2012, salvo él, C.J. Ross y Duane Ford, los dos jurados infames que tarjetearon 115-113 para el desde entonces nuevo campeón welter OMB.

La gira sirvió para cosechar algunas declaraciones interesantes de los protagonistas. El seis veces entrenador del año y Salón de la Fama, Freddie Roach, concede que la fe ha incidido en la trayectoria reciente del Pac Man. “Sé que Manny está muy enganchado con la Biblia. Yo no voy a ganar en una discusión contra la Biblia, pero sé que hay un montón de violencia en ella. Si quiero hacer bien mi trabajo, si quiero que Manny recupere su instinto asesino, necesito mostrarle esas cosas y hacerle ver que la mayoría de las guerras comenzaron por causas religiosas” declaró Roach. Además, agregó: “Creo que esta vez él lo entendió. En sus últimas peleas no recaudó ni cerca la plata que hacía antes y sus números de PPV bajaron drásticamente. Él quiere volver a estar en lo más alto y para eso necesita noquear y lucir impresionante. No alcanza sólo con ganar, la gente necesita volver a ver a Manny Pacquiao noqueando a alguien.”

Ya pasaron más de cuatro años desde la última vez que Pac Man le dio el gusto a Roach. De aquel KO 12 sobre Miguel Cotto a hoy la carrera del filipino tuvo altibajos y un denominador común: se lo nota contenido, tal vez hasta un poco piadoso diría. Como si no quisiera lastimar a sus rivales. Al respecto, Manny le diría a la prensa en NY: “La vez pasada ante Bradley fui demasiado bueno. Ahora pienso terminar lo que empecé y recuperar ese cinturón. Pienso tirar un montón de golpes esa noche, más de los que tiré contra Rios, y conectarlos todos. Él no puede boxearme. Yo voy a ser el agresor.” Al menos es un cambio en el tono de las declaraciones para Pacquiao, queda ver si puede reflejarlo arriba del ring.

Timothy Bradley es un tipo rápido e inteligente que boxea realmente bien. Lo que le falta, lo que necesita y ansía con desesperación es credibilidad. El fallo que le regalaron en la primera pelea lo convirtió, básicamente, en un fraude. No fue su culpa. De hecho ofreció revancha, pero Manny prefirió buscar la cuarta pelea con Marquez. Sin muchas alternativas, Bradley aceptó pelear contra Ruslan Provodnikov, púpilo de Roach y sparring de Pacquiao en el Wild Card Gym. Parecía joda pero no. Bradley ignoró los consejos de su esquina y se fajó mal con el ruso durante doce asaltos. Aquella vez cambió su estilo radicalmente para llamar la atención y lo logró: fue reconocida por casi todo el mundo del boxeo como la mejor pelea de 2013. Casi que terminó de reinventarse a sí mismo cuando, meses más tarde, deslució al mismo Marquez, consiguiendo un triunfo ajustado pero indiscutible. Juntas, esas dos victorias le dieron a Bradley gran parte de la credibilidad que anda buscando. Sabe que para cerrar el círculo necesita ganar convincentemente esta revancha.

“Sé todo sobre Pacquiao, estuvimos juntos sobre el mismo ring y sentí sus mejores golpes. Soy un peleador distinto al que se enfrentó con él la primera vez, más maduro y más inteligente. Esta pelea es una oportunidad para redimirme”, declaró Bradley en la conferencia en Los Angeles. Luego, completó: “Contra Rios, algunos dijeron que peleó con cautela y fue inteligente. Ese no es Pacquiao el que te pasaba por encima y destruía a sus rivales. Sus habilidades todavía están ahí, pero su instinto asesino se fue para siempre. Voy a ganarle otra vez y voy a conseguir el respeto y el reconocimiento que merezco.”

Bradley ha crecido, es cierto, pero todo depende de Pacquiao, de que haga a un lado por un par de meses sus funciones en el congreso y que su despertar religioso no siga condicionando al guerrero. Será determinante que Roach pueda motivarlo durante la preparación, enfocarlo y devolverle el hambre. Bradley va a llegar al 110%, eso dénlo por hecho, quiere esta pelea más que a nada. Apurate 12 de abril.

e.b.

Lo que viene

Recién se está yendo enero pero ya se puede ir palpitando lo que será el primer semestre del año con las vueltas de Chavez, Canelo, Pacquiao, Mayweather, Maravilla y Cotto, entre otros. Así iría la cosa:

  • 1º de marzo: Chavez Jr vs. Bryan Vera II

Photo Credit: Chris Farina/ Top Rank

Marzo arranca con la reaparición del gordito malcriado de Sinaloa, Julio Cesar Chavez Jr. El hijo de la leyenda viene de dejar la peor imagen posible contra Vera. Primero pidió postergar el combate por un corte en una ceja durante la “preparación”. Una vez reprogramado, Bob Arum tuvo que volver a negociar el peso pactado, de 162 a 168 libras. Luego, la semana previa a la pelea fue una locura de rumores de que Chavez tampoco iba a poder cumplir con el peso límite de los súper medianos. Terminó todo a las corridas, 24 horas antes, teniendo que pagarle un plus a Vera para que aceptara subir a 173 libras. La pelea salió buenísima, se mataron a piñas, y aunque el texano hizo lo suficiente como para ganar, los jueces lo bolsiquearon y le dieron el triunfo unánime a Junior. Ojalá esta revancha salga tan entretenida como la primera. Atención al semifondo: el ucraniano y doble oro olímpico Vasyl Lomachenko, con sólo una pelea profesional en su haber, va por el título pluma OMB de Orlando “Siri” Salido.

  • 8 de marzo: Canelo Alvarez vs. Alfredo Angulo

Photo Credit: Esther Lin/ Showtime

Los dos vienen de perder feo. El Canelo bailó doce asaltos con el mejor de todos. Agarró el cheque más lindo de su vida, pero la poca credibilidad que había cosechado ante rivales acabados o inflados medio que se le fue al tacho. El Perro, en cambio, la venía llevando contra Erislandy Lara pero una piña bien puesta del cubano lo arruinó y a Angulo, duro como es, no le quedó otra que abandonar. Ambos necesitan salir de perdedores pero el Canelo no tiene margen de error, es ganar o ganar. Completan una cartelera tremenda en el MGM: Santa Cruz vs. Mijares, Panterita Figueroa vs. Ricardo Alvarez, Carlos Molina vs. Jermall Charlo y Nihito Arakawa vs. Jorge Linares.

  • 12 de abril: Tim Bradley vs. Manny Pacquiao II

Tendría que haber sido una revancha inmediata después del robo en la primera pelea. Pacquiao ganó a los ojos de todo el mundo en junio/2012 salvo para los dos jueces delirantes que le dieron la decisión y el título a Bradley. Acto seguido, Manny se comió el nocaut de su vida en la cuarta pelea con Márquez y se tomaría casi un año de descanso antes de volver para apabullar durante doce asaltos a Brandon Rios. Por su parte, Bradley iba a salir perjudicado de aquella “victoria” ante Pacquiao. La gente lo despreciaba, el tipo era un fraude. Decidió tomar riesgos y peleó irracionalmente contra Ruslan Provodnikov, pensando sólo en dar espectáculo y recuperar adeptos. Le salió bárbaro, fue la pelea del año. Cuando meses más tarde le ganó por puntos ajustadamente a Marquez en Las Vegas terminó bien posicionado en todas las discusiones para boxeador del año. Se reinventó a sí mismo. Cuando vuelvan a verse las caras en abril, uno, Bradley, va a pelear por el cachito de reivindicación que le falta. El otro, Pacquiao, para disipar dudas y mantener encendida la ilusión de una pelea imposible con Floyd Mayweather.

  • 3 de mayo: Floyd Mayweather vs. ?

“Money” sigue estirando la definición sobre su próximo rival. Hasta hoy sólo trascendió que el nombre no sale del británico Amir Khan o nuestro Marcos Maidana. En realidad Khan no hizo ningún mérito especial en los últimos tres años como para tener la chance de pelear contra el mejor de todos. Pero su apellido en el cartel al lado del de Floyd aportaría más platita que el del Chino. Y también menos riesgos. A la espera de confirmación.

  • 7 de junio: Miguel Cotto vs. Sergio Martinez

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Las negociaciones llegaron a buen puerto y sólo falta el anuncio oficial. Es la única pelea de todo este repaso que resiste cualquier pronóstico. Demasiadas incógnitas, sobre todo del lado del argentino. Sus lesiones, cómo y dónde va a entrenar, si lo hará a pleno en Oxnard como en sus mejores épocas o en Madrid entre algodones como la última vez. En cuanto a Cotto, algunos reparos sobre su adaptación a las 160 libras. Dos años atrás Maravilla lo rompía todo; hoy el quilmeño no llega bien. Cotto lo sabe y por eso rechazó diez millones por un duelo con el Canelo con tal de enfrentar a un Martinez vulnerable ahora. Su sociedad con Freddie Roach parece haberle devuelto el hambre y lo impulsa una motivación extra: la oportunidad de ser campeón en cuatro divisiones diferentes, algo inédito en la historia del boxeo de Puerto Rico.

e.b.