Clásico de clásicos

CTZDfx_UAAAFn5NMiguel Angel Cotto (40-4, 33 KO) y Saúl “Canelo” Alvarez (45-1-1, 32 KO) escribirán éste sábado a la noche una nueva página en la historia de los enfrentamientos entre boxeadores de Puerto Rico y de Mexico, acaso una de las rivalidades más picantes que pueda ofrecer el boxeo. Transmite Combate Space a partir de la medianoche argentina.

Pocos combates tan esperados como éste. En los papeles se trata de la segunda pelea más importante del año sólo detrás de Mayweather/Pacquiao, aquella que no pudo sobrevivir a cinco años de manija acumulada. Sobran razones, sin embargo, esta vez, para creer que Cotto y Alvarez pueden ofrecer un espectáculo que supere a aquel mega evento de mayo en todo sentido, emoción, drama y guerra.

Con 35 años sobre el lomo, Miguel Cotto vive hoy el mejor momento de su carrera. En 2012 consideró el retiro. Venía de vengar la derrota más dura de su carrera frente a Antonio Margarito para luego perder en peleas consecutivas con Floyd Mayweather y Austin Trout. No le quedaban objetivos en el boxeo y nunca había terminado de superar la muerte de su papá. Entra Freddie Roach. El siete veces Entrenador del Año y Cotto pegan onda inmediatamente y el boricua, un tipo con un ego más grande que la isla de Puerto Rico, le reconoce públicamente todo el mérito de haber revivido su carrera. La sociedad hace su estreno en octubre de 2013 con una pelea livianita contra Delvin Rodríguez. Nocaut tres y buenas señales. Le siguen semanas largas de negociaciones para ablandar a un Sergio Martinez ya ablandado por las lesiones. Cotto, afiladísimo, le dio una paliza a esa sombra de Maravilla en el Madison Square Garden, lo retiró y se quedó con el campeonato de peso mediano para convertirse en el primer boxeador en la historia de su país en conquistar títulos en cuatro divisiones diferentes.

Saúl Alvarez no había hecho todavía su debut profesional cuando Cotto ya había conseguido su primer cinturón en 140 libras. Hay una década de diferencia entre ellos y esos diez años menos le dan al Canelo una ventaja significativa en cuanto a juventud y frescura. Para Cotto, esos diez años de más son experiencia pura y dura, acaso su mayor capital a la hora de subir al ring éste sábado. Judah, Mosley, Margarito dos veces, Mayorga, Pacquiao, Floyd, Maravilla, Cotto peleó con todos esos nenes. Canelo, por su parte, tuvo una carrera más cuidada, protegida si se quiere. El primer riesgo real lo tomó en septiembre de 2013 cuando enfrentó a Mayweather. cottocanelo4El salto de calidad de oposición que estaba por dar Alvarez era enorme pero la oportunidad económica y deportiva, irresistibles. Floyd versus Canelo vendió arriba de 2,2 millones de abonos de PPV y sería (hasta Floyd/Pacquiao éste año) el éxito comercial más grande en la historia de este deporte. Canelo iba a perder la pelea, su invicto y seguramente parte de su orgullo dada la superioridad apabullante de Mayweather que, como se dice en estos casos, lo llevó a la escuela. No hay deshonra en perder contra el mejor, pero la credibilidad de Alvarez había sufrido un duro golpe. ¿Era tan bueno como decían o era puro marketing? Había que reconstruir su carrera, y rápido.

Canelo rebotó bien. Podría haberse venido abajo como tantos otros que compartieron ring con Mayweather (Ortiz, Guerrero, Maidana incluso, que lo peleó dos veces y ya hecho económicamente eligió recluirse con su familia, decisión que acá defendemos a las piñas) pero no fue su caso. Por el contrario, el mexicano salió fortalecido del bache y hasta creció boxísticamente. Alvarez volvería con tres triunfos, ante el Perro Angulo, Erislandy Lara y James Kirkland, de menor a mayor, mostrando una evolución, técnica y física.

Algo tienen en común Cotto y Canelo y es que sus últimos combates no terminan de darnos una real imágen de qué es lo que son. De sus últimas peleas, casi todos sus contrincantes pueden desacreditarse con facilidad.  En el caso de Alvarez, Angulo y Kirkland eran rivales hechos a su medida. No tanto así Lara, un cubano complicado contra quien Canelo tenía poco para ganar y casi todo para perder. Si tomamos las últimas tres peleas de uno y otro, esa del mexicano con Lara sea tal vez la más creíble de las seis, la que más nos diga de uno de los dos protagonistas de la velada del sábado. Cotto, por su parte, lo dicho. Delvin Rodríguez era un rival clase C, Maravilla Martinez peleó en muletas y su oponente más reciente, Daniel Geale, venía de durar tres asaltos contra el monstruo Gennady Golovkin. Por las dudas, y para más garantías, Cotto hizo abuso de su posición dominante y le aplicó al australiano una cláusula para pelear en un catchweight de 157 libras, esto es casi un kilo y medio menos que el límite de la categoría, un peso que Geale no daba desde los inicios de su carrera. Cuando subió a la balanza 24 horas antes de la pelea, Geale tenía los ojos chupados, los párpados pesados, se le traslucía la piel y casi que le habían desaparecido los labios, señales todas de una deshidratación feroz para dar el peso. Lógicamente, Cotto sacó partido de todo esto y puso nocaut a Geale en sólo cuatro rounds.

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La actualidad de Miguel Cotto y de Saúl Alvarez puede examinarse con desconfianza. Canelo creció, sí, pero todavía le falta demostrar quién es en una pelea grande. Consolidarse. A Cotto, en cambio, no le queda nada por probarle a nadie. Es un guerrero, una elección segura para el Salón de la Fama cuando le toque. Pero es válido preguntarse cuánto de éste presente es mérito suyo, de Roach, o de la cuidada elección de sus más recientes contrincantes. Saber elegir rivales y momentos también es parte de este deporte, nos guste o no. Cotto y Canelo, Puerto Rico y Mexico. Promete ser un peleón porque son dos boxeadores que van al frente, que no se guardan nada y porque al chocar deberían darnos esas respuestas que esperamos. El pronóstico es reservado. Hay razones para elegir a uno u otro y todas son considerables.

Tema cinturón del Concejo. Miguel Cotto era, hasta el martes, el campeón mediano de esa entidad. Ocurre que Cotto no se come ni la punta y siente que a esta altura de su carrera está por encima de todo y de todos. Así, en este último tiempo, Cotto no tuvo historia en saltar de HBO a Showtime y de ahí otra vez a HBO. También juró lealtad eterna a Bob Arum, el promotor que le armó toda su carrera, pero en su momento Cotto se cortó solo para las peleas con Mayweather y Trout. Luego volvió a Top Rank para los combates con Rodríguez y con Maravilla y ahora, Cotto volvió a dejar afuera a Arum para irse a Roc Nation. Esto es Miguel Cotto, un boxeador emancipado que toma sus propias decisiones, bien asesorado por su mano derecha Gaby Peñagaricano. Así las cosas, Cotto rechazó en la semana el reclamo del CMB para que pague la cuota de sanción de la pelea más una guita que le “debía” a Golovkin, su rival obligatorio y campeón interino, por hacerse a un lado y permitir esta defensa voluntaria ante Canelo. Trascendidos hablan de una cifra total de 1,1 millón de dólares. Cotto resolvió no pagar y el Concejo le sacó el título faltando cuatro días para el combate. Esto implica que el cinturón quedó vacante y que sólo Canelo podrá obtenerlo en caso de ganar la pelea. Caso contrario, si llegara a ganar Cotto o si hubiera un empate, el título seguirá vacante. Ok, este fue el párrafo dedicado a la burocracia de los organismos, una manga de asaltantes que rifan cinturones para todos lados con tal de facturar. Un ejemplo: hace unas pocas semanas Adrien Broner consiguió su cuarta corona en divisiones diferentes. Eso que a Cotto le tomó diez años de pelear contra todos, Broner lo replicó en apenas cuatro enfrentando a rivales falopa como Vicente Martín Rodríguez, Antonio DeMarco, Paulie Malignaggi y Khabib Allakhverdiev. Como se ve, con estas facilidades cualquiera que gane una pelea es “campeón mundial” y ahí va a estar siempre un sector mamadera del periodismo para hacerles la segunda y legitimar este embrollo. El ganador del sábado debía pelear a continuación con Golovkin que hace rato espera su chance de medirse con un boxeador reconocido para pegar el salto. No creo que Cotto o Canelo tengan en sus planes enfrentar a GGG, y si acaso están pensando más allá del sábado seguramente la idea sea hacer una revancha entre ellos. El noqueador de Kazajistán, por ahora, va a tener que seguir esperando o tomar riesgos y salir a la conquista de las 168 libras.

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Vamos redondeando. ¿Quién gana? ¿Edad o juventud? ¿Experiencia o frescura? Empecemos por el Canelo, favorito en las apuestas. ¿Cuáles son sus fortalezas? Su jueventud y su mayor potencia física, sin dudas. Alvarez es más grandote y tiene los brazos más largos que Cotto. Además, desde el pesaje hasta la pelea seguro que se va a cargar unas 15 libras o incluso más por lo que podría subir al ring como un medio-pesado y habrá que ver cómo maneja Cotto esa desventaja.

Para el Canelo, pienso, la clave pasa por arrancar fuerte. Necesita plantear una pelea física, soltar las manos y meter sus combinaciones pero, atención, regulando aire y esfuerzo. Cotto es un boxeador de élite y para el Canelo será fundamental administrar el físico. Si el mexicano sale a ver qué pasa corre el riesgo de que Cotto ponga piloto automático y vaya acumulando rounds de ventaja en las tarjetas, situación que, en el último tramo y con menos resto físico, al colorado se le haría muy difícil de revertir. Si por el contrario, Alvarez saliera a quemar todos los cartuchos de movida, Cotto podría capear la tormenta inicial y disponer de un Canelo fundido para el resto del combate. Esto nos lleva a contemplar sus debilidades y definitivamente la parte aeróbica es una de ellas. Pasando los dos tercios de pelea Canelo es un boxeador que puede pincharse. Para colmo, esta vez hizo catorce semanas de preparación física, casi el doble de lo que dura por lo general un campamento de entrenamiento. Tengo mis serias dudas de que esto sea algo redituable para el Canelo, veremos. Pero si hablamos de debilidades no se puede pasar por alto que en el duelo de esquinas, el de Mexico corre con desventaja. Eddie y Chepo Reynoso, sus entrenadores, no están a la altura del talento y del potencial del Canelo. Por último, queda ver cómo Alvarez vaya a manejar la presión de tener que ganar o ganar para conseguir la primera victoria distintiva de su carrera.

Pasemos a Cotto. Ya hablamos de sus fuertes: experiencia, aplomo y, por supuesto, Freddie Roach en su rincón. A priori, sus chances pueden parecer más reducidas, pero si el boricua logra confundir al Canelo, un boxeador que suele subir al ring con un solo plan de pelea y sin mayor capacidad de ajustar sobre la marcha, ahí las oportunidades de Miguel crecen. Roach habrá preparado, seguramente, una buena estrategia para su pupilo. Cotto necesita meter la izquierda en gancho arriba y la derecha abajo, y sobre todo encontrar la distancia que le conviene, no pararse delante de Canelo a cambiar golpes porque va a quedar regalado a los ataques al cuerpo y a los ascendentes del mexicano. Cotto precisa boxear con sabiduría, mantenerse enfocado y ser cerebral de punta a punta porque Canelo no es Daniel Geale y si agarra confianza, chau, nos vemos. En cuanto a debilidades, una flaqueza en Cotto puede ser la facilidad con que se corta, inflama y sangra. Es un luchador que ya pasó por mil batallas y está golpeado. Lo que me lleva directamente a las posibles amenazas. ¿Le aguanta el cuerpo a Cotto doce rounds contra un rival más potente y diez años más joven? ¿O veremos otro ejemplo más de el boxeador que envejece de una noche para otra?

Todas estas intrigas son las que hacen de Cotto/Canelo la pelea más importante del segundo semestre de 2015. Un año que hasta ahora está marcado por Mayweather/Pacquiao, su rotundo suceso financiero y a la vez su fracaso como entretenimiento y vehículo para captar y retener nuevos aficionados al boxeo. Un año signado también por el desembarco brutal de Al Haymon y su ciclo Premier Boxing Champions desplegado por media docena de pantallas en Estados Unidos, incluso de televisión abierta. Aunque la oferta de boxeo por tv se haya multiplicado, esto también va en contra de la competitividad y de la calidad de las veladas. Haymon desplumó a De la Hoya, absorbió a otros promotores más chicos y montó un imperio gigante en el que casi todos los boxeadores quedaron bajo su órbita pero, salvo honrosas excepciones, los mejores siguen sin pelear contra los mejores. Veremos si la situación cambia para mejor en 2016 pero mientras tanto, Miguel Angel Cotto y Saúl Canelo Alvarez tienen en sus puños la oportunidad y, porqué no, la obligación también, de brindarse, de trascender y de cerrar este año turbio para el boxeo con una función que quede en la historia.

e.b.

Cotto, el ventajero

Miguel Angel Cotto (39-4, 32 KO) expondrá este sábado por la noche el campeonato mundial de peso mediano ante el australiano Daniel Geale (31-3, 16 KO), en el Barclays Center de Brooklyn, Nueva York. Transmite Combate Space desde las 23 hora argentina.

Miguel Cotto dejó de ser un boxeador para convertirse, antes que nada, en un tipo de negocios. Como Floyd Mayweather acaso. Y ya que planteamos la semejanza, parecería que la transición trae implícita la condición de convertirse en un personaje petulante y rastrero. En este último tiempo Cotto dio de baja cualquier rasgo de humildad y decencia deportiva hasta cargarse de una arrogancia que lo acompaña en cada uno de sus gestos y de sus declaraciones.

Julio de 2013. Cotto venía de perder dos peleas seguidas (Mayweather, Trout) y se había quedado sin objetivos y pensando en el retiro. Entra Freddie Roach. Después de probar en su esquina con Manny Steward y con Pedro Diaz, Cotto fue a buscar al siete veces Entrenador del Año para que lo guiara en la preparación de las que serían -dijo- las últimas peleas de su carrera. Hasta acá el tándem funcionó bárbaro. Dos de dos con sendos nocauts y la conquista de un cuarto título en divisiones diferentes, algo inédito para el boxeo de Puerto Rico. Se podrá decir que Delvin Rodriguez y Sergio Martinez todo roto no fueron de gran exigencia para el boricua, pero por más cierto que eso sea, no se les puede sacar mérito a Cotto o a Roach. Saber elegir rivales y momentos también es parte de este deporte, nos guste o no.

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No obstante esa concesión, Cotto hoy hace abuso de su posición de campeón y boxeador convocante. Esquiva a rivales absolutamente legítimos y rentables como son Saúl Alvarez y Gennady Golovkin valiéndose de excusas muy berretas. De GGG, el mejor mediano del planeta hoy, Cotto dijo que nunca peleó por sistema pay-per-view y que no genera mucha plata como para querer pelear con él, que primero vaya y gane algunas peleas importantes y después se verá. Insólito. Toda una sarasa que se cae a pedazos al momento en que Cotto elige como rival a Daniel Geale, a quien Golovkin -justamente- noqueó en apenas tres asaltos hace menos de un año.

Por si todo esto fuera poco, Cotto puso como condición que Geale, quien pelea en las 160 libras desde mayo de 2007, se presentara a la ceremonia de pesaje con un peso máximo de 157 libras, esto es casi un kilo y medio por debajo del límite de la categoría. Nadie lo reconoció pero debía haber seguramente una cláusula en el contrato que fijase una multa fuerte por pasarse del peso “pactado”. Por las dudas, Cotto metió más presión y se encargó de dejar bien en claro que si el australiano llegara a pasarse de esas 157 él no se presentaría y suspendería la pelea. Por su parte, el Consejo Mundial de Boxeo se despegó con un tibio comunicado diciendo que la entidad no tiene margen de maniobra cuando existe este tipo de contrato interno entre los boxeadores.

Así las cosas Geale, sin mucha alternativa ni respaldo, aceptó que le impusieran las reglas del juego y el viernes se subió a la balanza pesando las 157 libras, deshidratado y notoriamente demacrado. Cotto en cambio lució un físico algo fofo diría aunque pesó 153.6 libras. De esto se desprende que aún podría pelear en súper welter, si quisiera, en vez de sentarse encima del campeonato mediano. Los catchweights o combates en peso pactado deberían ser un recurso para facilitar una pelea entre boxeadores que vienen de distintas divisiones, como cuando uno se estanca en una negociación y dice “ok, partamos diferencias” y ambos resignan algo. Cotto hoy es el campeón mediano y Geale un peso mediano con experiencia y trayectoria. Acá, el peso pactado no tiene otro sentido que el que buscó el Team Cotto desde el vamos: minimizar riesgos y deteriorar el físico de su adversario. Lo que se dice un ventajero.

Algunas consideraciones. Miguel Cotto viene de estar un año inactivo y pudo entrenar con Roach sólo un mes, una vez que Freddie terminó con la preparación de Manny Pacquiao para la pelea con Mayweather. No espero ver a un Cotto particularmente afilado esta vez. Más allá de ese antecedente fresco de Geale, noqueado por Golovkin, creo que el australiano podría haberle dado bastante trabajo a Cotto en igualdad de condiciones. El proceso hasta perder esas tres libras extras seguramente habrá sido tortuoso para Geale y será determinante en su rendimiento la noche del sábado. De tanto querer garantizarse un triunfo antes de subir a pelear, Cotto al final va a ver que ganarle a un rival así, totalmente condicionado, no da prestigio.

Sospecho que lo mejor que podemos llegar a sacar de esta pelea es una confirmación verbal de parte de Cotto de que antes de fin de año peleará contra el Canelo Alvarez. Aunque teniendo en cuenta este perfil de tipo presumido que maduró el boricua en el último tiempo, muy probablemente no consigamos ni siquiera eso.

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Más temprano este sábado el bonaerense Jesús Cuellar (26-1, 20 KO) defenderá su título pluma de la AMB ante el experimentadísimo armenio Vic Darchinyan (40-7, 29 KO) en el StubHub Center de Carson, California. Televisa TyC Sports a partir de las 16h.

Muchas veces señalamos como ejemplo a seguir para los boxeadores argentinos a Marcos Maidana. El “Chino” logró rodearse de alguna gente valiosa, irse a entrenar a un gimnasio prestigioso en EEUU, adaptarse, trabajar y ser responsable. Tanto sacrificio dio sus frutos. Un triunfo espectacular sobre Adrien Broner y dos peleas multimillonarias con Floyd Mayweather. Hoy Maidana está descansando. Quizás demasiado. Incluso, tal vez, ya se haya dormido en los laureles, pero quién podría decirle algo. ¿Con qué se vuelve a motivar a un boxeador que ya tuvo un par de peleas contra el mejor boxeador de los últimos tiempos?

Vuelvo. Hay un muchacho en Oxnard, California, que entrena siguiendo los pasos de Maidana aunque haciendo su propio camino. Ese es Jesús Cuellar, un boxeador al que todavía le falta trabajo, sí; disciplina arriba del ring, también. Pero está en el lugar correcto y con el entrenador indicado como para seguir formándose. No podría decir que Cuellar es hoy el mejor boxeador argentino, pero sí que es el más confiable de todos, el que mejor cuidado está, al que mejor le van llevando la carrera.

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La división de los plumas está cargadísima: Walters, Lomachenko, Russell, Mares, Santa Cruz y alguno más, todos buenos boxeadores. No todos son rivales posibles para Cuellar por esas cuestiones internas del boxeo. Si Walters y Lomachenko son de Bob Arum, se hace medio difícil pensar que vayan a pelear contra Cuellar que es parte del establo de Al Haymon. Hay una pica ahí que sólo justifica una tregua cuando hay 500 millones dando vueltas alrededor de Mayweather/Pacquiao. No importa, hay muchos combates posibles y muy buenos para Cuellar ahí afuera. Darchinyan es uno de ellos. Peleó con Nonito Donaire dos veces, con Mijares, Travieso Arce, Mares, Chemito Moreno y Walters. Ya está medio de vuelta, pero es duro y tiene muchísimo oficio. Así como Cuellar le puso el sello en el trámite de jubilación a Juanma López el año pasado, Darchinyan ofrece lo mismo: un apellido de fuste para seguir sumando reputación y experiencia.

Queda la discusión de si su título del mundo es valioso o no. Respeto los logros de Cuellar y no dejo de ponderar su vocación de trabajo, pero la AMB reparte cinturones como si fueran sanguchitos de miga en un pelotero y reconoce a tres campeones en las 126 libras. Poco serio. Títulos al margen, Cuellar tiene mucho futuro por delante y una muy buena oportunidad frente a Darchinyan para lucirse y seguir creciendo.

e.b.

GGG: lo que viene para Golovkin

gggr0Éste sábado pasado en el Madison Square Garden, Gennady Golovkin (30-0, 27 KO) demolió al australiano Daniel Geale (30-3, 16 KO) en apenas tres asaltos y dio un paso GRANDe rumbo a la consolidación // De la mano de Abel Sanchez su boxeo crece y GGG sigue convenciendo escépticos // El deseo del kazajo, según dijo en conferencia de prensa después de la pelea, es unificar fajas en las 160 libras // Su ascenso a la cima no se detiene y la pregunta obligada hoy es quién lo para a Golovkin // A continuación, Repasamos sus posibles rivales.

 

cottor0MIGUEL COTTO (campeón lineal y CMB 160)
La pelea más importante para Golovkin. ¿Es viable? Sí, no existen conflictos entre los promotores ni la TV. Cotto es una especie de agente libre. Viene de pelear el mes pasado con Maravilla en HBO/Top Rank, y mañana, si quisiera, podría ir y pelear con el Canelo Alvarez en la contra, Showtime/Golden Boy. Y esa, precisamente esa, sería una pelea gigante para Cotto, mucho más que con Golovkin. Consultado al respecto, Gaby Peñagarícano, manager del boricua, dijo que GGG todavía no es un nombre de los grandes y que una pelea con él ahora sería “prematura”. “Además Golovkin nunca peleó en PPV”, agregó Peñagarícano, a quien habría que recordarle que Austin Trout y Delvin Rodríguez, dos de los últimos tres rivales de Cotto, tampoco lo habían hecho antes de enfrentar al puertorriqueño. En agosto volverá a reunirse el Team Cotto para estudiar rivales y pasos a seguir. Se especula con que podría regresar al ring en diciembre.

CARL FROCH (FIB y AMB súper 168)
Antes de la revancha de Wembley con Groves, la promoción de la pelea organizó un chat con los boxeadores. Ahí les preguntaron si eventualmente alguno pelearía con GGG. La Cobra respondió: “Evitaría a Golovkin como si fuera una plaga. Pega como una mula. Ninguna necesidad de vérmelas con él. Es demasiado peligroso”. “Por la plata correcta lo haríamos”, tuvo que aclarar Eddie Hearn, promotor de Froch. “Estas son cosas que HBO saca de contexto para construir hype en torno a Golovkin. Alguien como Carl no evita a nadie. Con su mandíbula y en 168 libras creo que sería una pelea 50/50″. Dijo Abel Sanchez que Golovkin iría a Inglaterra con tal de pelear con él. Pero Froch tiene otras opciones: Chavez Jr, James De Gale, o un tercer mano a mano con Kessler.

Hassan NDam vs Peter QuillinWorld WBO Middleweight boutOctober 20, 2012Brooklyn, New YorkPhotos By Tom Hogan/HoganphotosPETER QUILLIN (OMB 160)
El sábado, ni bien terminó GGG/Geale, Oscar De La Hoya tuiteó que le encantaría ver a su muchacho Kid Chocolate con Golovkin. Entre las promotoras no hay drama pero Quillin tiene a Al Haymon como asesor y HBO no acepta boxeadores suyos y, hasta donde sabemos, tampoco de Golden Boy. Así quedaron las cosas luego de que Floyd Mayweather se fuera a Showtime y aunque Richard Schaeffer no sea más el CEO de Golden Boy, no hubo por ahora gestos de acercamiento entre HBO y la promotora de De La Hoya. Difícil que pueda hacerse, más por Haymon que por Golden Boy. Nadie se muere por verla tampoco. La sensación es que Golovkin lo rompe todo facil al morocho.

caneloooSAUL “CANELO” ALVAREZ
Hermosa pelea. Al Canelo post paseo vs Floyd parece costarle dar las 154 libras para súper welter y se está quedando sin rivales ahí. No es momento para un desquite con Mayweather todavía (y posiblemente nunca lo sea). El triunfo con Lara encendió alguna discusión en torno al fallo, dividido, pero tampoco creo que dé para una revancha ahora. Molina y Andrade, titulares FIB y OMB respectivamente, no parecen ser rivales vendibles como para encabezar un PPV. James Kirkland es otro nombre que sonó. Los gemelos Jermell y Jermall Charlo están verdes todavía. No está muy claro el futuro de Canelo. Una pelea suya con Cotto rompería todo y si no sale esa tal vez tenga que poner un pie en las 160 libras. Hoy Golovkin tiene exclusividad con HBO y Álvarez con Showtime, lo que bloquea por completo cualquier chance de verlos sobre un mismo cuadrilatero.

jc8JULIO CESAR CHAVEZ, JR.
Otro peleón. El Hijo de la Leyenda te frena un misil de Hamas con la pera (?) y eso para sobrevivir contra Golovkin parece indispensable. Ya hubo negociaciones antes pero Chávez es basicamente un malcriado que se entrena como quiere, cuando quiere y dónde quiere. En mayo rechazó 7 millones para enfrentar al kazajo más otros 5 palos mínimo por la pelea siguiente a esa. Según declaraciones de su viejo, Junior bajaría a 160 libras por Cotto (y sólo por Cotto, agrego yo) pero parece bastante difícil que pueda. Sus últimos dos combates, ante Bryan Vera, los hizo en 173 libras (negociadas 48hs antes) y 168. Pero para Golovkin subir a súper mediano por Chávez nunca fue una traba y de hecho iba a hacerlo si hubieran peleado en julio. Hoy el mexicano es una incógnita total, su estado físico, su continuidad en Top Rank y su futuro todo pero, si tuviera que arriesgar, lo veo más cerca de pelear con Froch que con Golovkin.

WARD 3 (1)ANDRE WARD (campeón lineal y AMB Súper 168)
Dos medallistas en Atenas 2004. “Los estilos hacen a las peleas”, dicen y es cierto. Golovkin, la bestia con 90% de promedio de nocauts. Ward, el boxeador técnico que hace ajustes, top 3 en cualquier ranking libra por libra y ganador del Super Six. Por su boxeo, es el único de entre los posibles rivales al que favorecería por encima de Golovkin si tuviera que pronosticar ya un resultado. Tiene herramientas como para desmantelar al kazajo. A favor: los dos están con HBO y no hay conflictos entre sus promotores, Goossen y K2. Tampoco tendría drama GGG en subir a 168 libras con tal de pelearlo. En contra: Ward está en combate mal con Goossen y llevó su descontento a la justicia. Quiere zafarse de ese contrato pero ya tuvo dos sentencias en contra. Ese conflicto más la rehabilitación de un hombro operado hicieron que Ward peleara una sóla vez en los últimos 21 meses (ganó pts 12 a Edwin Rodríguez). ¿Otra contra? Ward no es precisamente el boxeador más excitante y vender sus combates no es nada fácil. Ward/GGG puede llegar a ser una pelea costosa para HBO, con muchas posibilidades de salir apenas hecho económicamente.

floydr0FLOYD MAYWEATHER (campeón lineal, CMB y AMB 154; lineal, CMB y AMB 147)
Una pelea con Floyd simplemente no es factible. “Si le preguntan a Gennady va a decir que sí, por supuesto que querría pelear con él, pero no es una posibilidad, hay que ser realistas”, descartó Tom Loeffler, promotor de Golovkin. Mayweather “debe” tres peleas en Showtime y GGG por ahora no se mueve de HBO. Y aún si eso no fuera un impedimento, jamás, repito, JAMÁS, “Money” subiría al ring contra el kazajo, no en 160 libras ni tampoco en 154.

maravillar0SERGIO MARTINEZ
Por favor, no (?). Maravilla subió roto y mal entrenado a pelear con Cotto y lo pagó carísimo. Perdió por paliza tras cuatro años de reinado indiscutido. Ahora, cuando todas las señales apuntaban a que el argentino se retiraría, sacó un comunicado diciendo que su carrera no terminó, que ante Cotto tuvo una mala noche, la peor de su carrera, y que quiere volver para recuperar el título, previa batería de exámenes médicos. Una locura innecesaria. No hay nada a su edad que no haya conseguido antes y GGG podría dejarlo estropeado. Salí de ahí, Maravilla.

Si ninguna de estas peleas fuera a concretarse a GGG le quedarían algunas alternativas, aunque no tan atractivas claro está. Una pelea con Marco Antonio Rubio puede no ser interesante a priori, pero si Golovkin lo pasa y pesca el cinturón interino del CMB le metería presión por otro flanco más a Cotto para unificar títulos. Sam Soliman, australiano, 41 años, tiene el cinto mediano de la FIB. Es una pelea fácil de hacerse y accesible para GGG, aunque le aportaría un cinturón y nada más. Otros nombres para Golovkin ya habría que ir a buscarlos a las 168: Arthur Abraham ó Mikkel Kessler serían buenos rivales, pero la incursión de Golovkin a súper medianos sería sólo por algún contrincante de los mencionados más arriba, los que garantizan platita y repercusión.

En boxeo se puede ser ídolo o desconocido, tener un cinturón, dos, cuatro, ocho o ninguno, pero no se es el mejor hasta que le ganás al mejor. Desde que Golovkin llegó a EEUU peleó contra algunos buenos boxeadores, ninguno de élite todavía. Necesita una victoria que lo defina. Éste sábado que pasó, GGG demostró estar listo para un gran reto. Lo que hay que apurar ahora es eso precisamente: los desafíos, ya no los rótulos o los slogans.

e.b.

Telón

905820_10152673156873243_8037752183917465952_oY una noche Sergio Martinez (51-3-2, 28 KO) dejó de ser “Maravilla”. Subió al ring del Madison frío, tocado y sin piernas ante Miguel Cotto (39-4, 32 KO) que no desaprovechó la oportunidad de quedarse con el título lineal de los medianos y convertirse en el primer boxeador puertorriqueño campeón en cuatro divisiones diferentes.

Amargamente, ocurrió lo que preveíamos. Maravilla dependía de un milagro y no por lo que pudiera hacer Cotto sino por él mismo. Eran demasiados los obstáculos a sortear en la previa: las lesiones, las cirugías, la inactividad, la rehabilitación, los entrenamientos condicionados, las internas en su rincón. Y el paso del tiempo que, en boxeo, por lo general, es implacable.

Martinez seguro creyó que podía. Que iba a llegar bien, entero. Lo conozco poco, pero tuve la suerte de tenerlo enfrente algunas veces a través de una persona en común y semblantearlo. Es un tipo con una determinación increíble. Hace poco más de dos años, en una comida, nos explicaba paso por paso cómo iba a ganarle a Chavez. Te convencían tanto sus palabras que a la semana saqué pasaje a Las Vegas.

Tal vez aquel round 12 contra Chavez sea el pico más alto de su carrera. No hablo de rendimiento, que se entienda. Esos dos últimos minutos marcarían tanto su exaltación como boxeador mainstream como el comienzo del declive, barranca abajo. Apuró el regreso en cancha de Vélez, y empezó a gotear nafta contra Martin Murray, un inglés ordenado y duro pero muy cagón tímido, que no se animó a buscar el triunfo que hasta el round 10 estaba ahí suelto. Maravilla, sin piernas, sobre un ring mojado, con una mano rota y un hombro a la miseria, fue para adelante y atrapó aquella victoria en los rounds de campeonato. Ahí dejó el resto Martinez, como cuando apretás un trapo y lo escurrís, así se exprimió Maravilla en ese par de asaltos finales.

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Después de aquello no le quedó más nada al (ahora ex) campeón. Ni rodillas, ni pegada, ni movilidad, ni distancia, ni velocidad. En los últimos tres meses no se vio una sola imagen suya corriendo. Sí bicicleta fija, rodilleras, ejercicios para fortalecer la articulación operada, sombra, algo de bolsa y un ratito de manoplas en Nueva York para la prensa, a cinco días de la pelea. Con esos indicios no era difícil prever que Martinez no llegara a la noche del 7 de junio, como se dice, en pleine forme. Y si me doy cuenta yo imaginate Cotto y Freddie Roach.

Cotto dejó pasar una hilera de carretillas repletas de guita para pelear con el Canelo Alvarez por ir contra Maravilla. Ya hecho económicamente, fue por el récord ante un rival tocado. Hizo negocio y se revalorizó para la próxima. Saber y poder elegir contra quién y cuándo pelear es una ventaja muy grande en boxeo que sólo Cotto y un par más poseen. Supo hacerla valer, pero no se durmió ahí. Hizo los sacrificios que tenía que hacer, fue a buscar al entrenador que necesitaba para resetear su carrera, recuperó el hambre y se entrenó a pleno.

Este sábado que pasó, el quilmeño hubiera perdido contra cualquier top cinco de las 154/160 libras. Sonó la campana y ni tiempo tuvo como para sacudirse la escarcha de 407 días inactivo. Cotto y Roach llevaban semanas oliendo sangre y salieron a buscarlo con el gancho zurdo desde el arranque. ¿Habrá hecho sparring Martinez? ¿O la piña uno de Cotto fue la primera que recibió desde de la última que le pegó Murray? Porque dio esa impresión. Tres caídas en el primer asalto expusieron lo inocultable: el físico no le respondía. El panorama, irremontable.

Sólo por la paciencia de Cotto y su cautela para no quedar regalado a una contra es que hubo ocho rounds más de pelea. Un plan bien ejecutado. Y por el corazón de Martinez también, ni hablar. ¿Cuántos más se hubieran levantado después de la tercera caída? Él se mantuvo ahí luchándola, tratando de calentar la máquina para meterse en pelea pero no hubo caso. Y tras una cuarta cuenta en el round 9, Pablo Sarmiento, sensato ahí, no lo dejó salir a pelear el 10. Fue el final y Maravilla no puso excusas para no restarle méritos al nuevo campeón. Eso también es grandeza.

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Una cosa más sobre Miguel Cotto. Su triunfo fue absolutamente legítimo, por paliza, y si su rival subió todo roto a pelear no es su culpa. Pero creo objetivamente que el campeonato mediano le queda grande y que el título le va a durar poco. Ganarle a Delvin Rodríguez y a un Martinez estropeado no convierten a Cotto en la nueva fuerza indestructible del boxeo, aflojen con el bombo. Si Golovkin y el Canelo pasan sus compromisos de julio, van a ir por él. Más complicado, pero una revancha con Floyd Mayweather también podría aparecer sobre la mesa eventualmente.

Por último, queda la tristeza de ver a un campeonazo nuestro tan vulnerable, tan cagado a palos, y al lado el recuerdo de sus mejores noches. La amargura por ver a un monstruo que no supo cuándo parar y se aleja completamente abatido. Escribió Lowinger en estos días para thesweetscience.com que “un boxeador rara vez se baja del ring en el mejor momento. Por cada Rocky Marciano o Joe Calzaghe yéndose bien hay docenas de despedidas decadentes como las de Ali, Tyson o De la Hoya.” Martinez se engolosinó con una última victoria más, una de esas que definen una carrera y lo ponen a uno en Canastota. Estaba en todo su derecho.

Quedan flotando varias preguntas. ¿En Miami, se trabajó según la preparación que había planificado Gabriel Sarmiento en España? ¿Por qué un tipo con la inteligencia de Martinez y su aplicación al trabajo no terminó de armar una esquina de jerarquía? ¿Nadie en todo su equipo de trabajo le sugirió a un deportista de 39 años, que ni podía salir a trotar, que tal vez ya no estaba como para seguir boxeando? Espero, de corazón, que haya sido su última función. No le queda nada por demostrar que no haya ya logrado.

Hace quince días estuve en la Federación Argentina de Box. Tuvieron que abrir vacantes para formar nuevos árbitros y jueces porque, me decían, creció tanto la actividad que ya no dan abasto ante la gran cantidad de festivales que hay todos los fines de semana. A partir de Sergio Martinez revivió el boxeo argentino, nada menos. A darle las gracias y a aplaudirlo cada vez que ande cerca. Telón para una carrera extraordinaria que se puede leer y contar como un cuento. Adiós Maravilla y buena suerte.

e.b.

La hora de la verdad para Maravilla

10440809_10152660732558243_2851365015857830090_nNo siempre el boxeo se las arregla para enfrentar a dos boxeadores top en una pelea con pronóstico 50/50. Miguel Cotto (38-4, 31 KO) y Sergio Martinez (51-2-2, 28 KO) protagonizarán éste sábado en el Madison Square Garden de Nueva York uno de los combates más esperados del año.

El interrogante que condiciona cualquier predicción es cómo llega Maravilla físicamente. A los 39 años de edad, no pelea desde abril del año pasado y se prepara entre algodones para no resentirse de sus lesiones. Recién en abril sus médicos le dieron permiso para que salga a correr pero ni siquiera consta que lo haya hecho. Las imágenes que se filtraron desde entonces lo muestran mayormente encerrado en un gimnasio (en España primero, en Miami después), con una rodillera aparatosa en cada pierna, haciendo bicicleta fija y un ejercicio novedoso que consiste en hacer equilibrio sobre un skate sin ruedas, para fortalecer la articulación operada. Parece un juego comparado a aquellas preparaciones al palo en Oxnard.

Sergio-Martinez-Mike-Ehrmann-Getty-Images16Cuando se lo consulta sobre su estado físico Maravilla da señales confusas, tal vez a propósito, buscando despistar. A veces dice que está diez puntos, otras que el dolor es insoportable y que hace lo que puede. Sólo él, sus médicos y los hermanos Sarmiento saben cómo está. Lo cierto es que en Martinez las manos abajo, el visteo y la postura insolente son chiches. El boxeo del argentino siempre se nutrió de una condición física superior que hoy, con tanto machucón y quirófano encima, parece inalcanzable por más que disimule y se parta el alma queriendo volver a ser. Habrá que ver si puede sacudirse la escarcha que debe haberle dejado el parate.

Todo esto Cotto ya lo sabe. Hace dos años ésta pelea hubiera sido una carnicería y Maravilla lo rompía todo. Hoy es otro cantar. El boricua tuvo un bajón groso después de tomarse revancha de Margarito en 2011 y quedarse corto ante Floyd Mayweather en 2012. Se había quedado sin objetivos. Pareció que todo se acababa cuando perdió con Austin Trout en su casa, el Garden, pero Cotto supo pegar un volantazo a tiempo, levantó el teléfono y llamó a Freddie Roach para que sea su nuevo entrenador. Roach prometió que le devolvería el hambre y Cotto le aseguró que daría en cada entrenamiento todo le que le quedaba y que se retiraría con él en su esquina. La flamante sociedad arrancó dando frutos en un test livianito ante Delvin Rodriguez, en octubre del año pasado. Nocaut en tres asaltos, buenas señales y dale que va, subamos a cazar a Martinez ahora que está tocado. Viendo a Cotto entrenar con Roach se nota que hay química entre ellos.

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Ahora bien, Maravilla es un tipo con una mentalidad de hierro. Uno desde acá supone que se le hará muy difícil alcanzar una recuperación que le permita imponerse frente a un Cotto renovado y agresivo pero, siendo justos, si alguien puede lograrlo es él. El quilmeño posee una notable capacidad de adaptación sobre la marcha y ha sabido sobreponerse a todo tipo de adversidades. Y después de todo, Cotto tampoco está intacto. Hace dos años y medio que no gana una pelea de campeonato y es un boxeador que recibió mucho castigo a lo largo de su carrera y que suele inflamarse, cortarse y sangrar mucho. Si Martinez logra llegar entero a la noche del 7 de junio, nos vemos, lo arruina para siempre.

Un par de datos a tener en cuenta: Cotto tiene más experiencia que ningún otro rival que Maravilla haya enfrentado antes. Ha peleado con Pacquiao, Mayweather, Margarito dos veces, Mayorga, Mosley, Judah y Malignaggi, entre otros nenes. Miguel Cotto no es Martin Murray pedaleando para atrás durante los últimos dos rounds en Vélez, ni tampoco es Chavez Jr. colgado once rounds sin tirar una mano. Pero por el otro lado, ésta será su primera incursión en peso medio y Martinez, roto y todo, es el mejor mediano del mundo hasta que alguien lo baje y demuestre lo contrario. Las 160 libras (159 por contrato) podrían ser demasiado para un peleador que tuvo sus mejores noches bastante más abajo, en súper ligero y welter.

Ambos boxeadores pondrán mucho en juego. Maravilla no sólo su cinturón del Concejo, también su continuidad en el deporte. Si pierde, ésta podría ser su última función. Cotto, mientras, arriesga lo suyo: rechazó una pelea recontra millonaria con Saúl “Canelo” Alvarez por figurar en los libros. De ganarle a Martinez será el primer boxeador de Puerto Rico en la historia en ganar títulos en cuatro divisiones diferentes. Maravilla es favorito para ganar, pero su condición física empareja las cosas y, por eso, Cotto/Martinez tiene todo para ser una pelea dramática y apasionante.

En el combate preliminar de la noche, nuestro Javier Maciel (28-3, 20 KO) fue llamado de emergencia para ocupar la vacante que dejó Yuri Foreman y enfrentar al boricua Jorge Meléndez (28-3-1, 26 KO). Otro Argentina versus Puerto Rico en la noche del Madison y una parada ciertamente bravísima para el bonaerense. Transmiten TV Pública y TyC Sports.

e.b.

Presentaron Maravilla/Cotto

Tras presentarse en Puerto Rico, Nueva York y Los Angeles, concluyó la gira promocional del combate entre Miguel Cotto y Sergio Martinez. Maravilla estará en nuestro país la semana próxima para dar una conferencia de prensa en Buenos Aires y luego vuelve a España para retomar los entrenamientos.

Lo buscó por todos lados Maravilla a Cotto pero no lo encontró. El campeón de los medianos le recriminó al boricua tanto vedettismo durante las negociaciones. “Voy a subir yo primero al ring, voy a estar en la esquina azul y mi cara estará a la izquierda en los carteles aunque yo sea el campeón, porque sino Cotto no peleaba. El 7 de junio se acaban las excusas y se acaban las tonterías, ese 7 de junio voy a ganar yo, va a ganar Argentina.” Maravilla también tiene su ego y le jode ceder todo el protagonismo.

Cotto, por su parte, se limitó a explicar que “el boxeo es un negocio, Martinez debería entenderlo. Cuando peleé con Manny Pacquiao me tocó ser el lado B. Cuando peleé con Floyd Mayweather me tocó ser el lado B. Esta vez el que corta los tickets soy yo y le toca a Sergio ser el lado B.” Cotto va a estar viajando a Los Angeles en la primera semana de abril para acoplarse a los entrenamientos de Pacquiao en el Wild Card Gym de Freddie Roach. Hasta podrían llegar a hacer sparring juntos, según dijo el seis veces Entrenador del Año.

Consultado sobre el peso y su primera incursión en la categoría medianos, Cotto desestimó cualquier ventaja que pudiera tener Martinez. “No creo que haya tanta diferencia de tamaño como se dice. No voy a subir de peso sólo para emparejarlo. Pelearé en el peso en que me sienta cómodo. Confío en mis habilidades y en que estaré bien preparado para ganarle.” La pelea está pactada a un peso máximo de 159 libras, una por debajo del límite de la categoría, otra condición excéntrica del equipo Cotto que incluso Bob Arum, promotor del combate, calificó como “una estupidez”.

A Maravilla hoy es inevitable preguntarle por sus lesiones. De su condición física depende cualquier pronóstico. Al respecto, el campeón dijo “El descanso me vino muy bien. Llevo más de 50 combates a cuestas. Con mi experiencia, la inactividad no debería afectarme.” Asimismo, Martinez contó que, aunque su rodilla operada está “9 puntos sobre 10” hace un año que no corre, y que por precaución y consejo de sus médicos se mantendrá así hasta el 31 de marzo. Preocupante.

La venta de entradas viene siendo un éxito y no extrañaría que antes de fin de mes cuelguen el cartelito de “sold out” en las ventanillas del Madison. Para muchos es, en la previa, la mejor pelea del semestre, por encima de Mayweather/Maidana y la revancha Bradley/Pacquiao.

Cotto, campeón en las 140, 147 y 154 libras buscará convertirse en el primer boxeador de Puerto Rico campeón en cuatro categorías diferentes. Maravilla irá por otra noche de gloria en rodeo ajeno donde pondrá en juego su título y, tal vez, su continuidad en el deporte.

e.b.

Lo que viene

Recién se está yendo enero pero ya se puede ir palpitando lo que será el primer semestre del año con las vueltas de Chavez, Canelo, Pacquiao, Mayweather, Maravilla y Cotto, entre otros. Así iría la cosa:

  • 1º de marzo: Chavez Jr vs. Bryan Vera II

Photo Credit: Chris Farina/ Top Rank

Marzo arranca con la reaparición del gordito malcriado de Sinaloa, Julio Cesar Chavez Jr. El hijo de la leyenda viene de dejar la peor imagen posible contra Vera. Primero pidió postergar el combate por un corte en una ceja durante la “preparación”. Una vez reprogramado, Bob Arum tuvo que volver a negociar el peso pactado, de 162 a 168 libras. Luego, la semana previa a la pelea fue una locura de rumores de que Chavez tampoco iba a poder cumplir con el peso límite de los súper medianos. Terminó todo a las corridas, 24 horas antes, teniendo que pagarle un plus a Vera para que aceptara subir a 173 libras. La pelea salió buenísima, se mataron a piñas, y aunque el texano hizo lo suficiente como para ganar, los jueces lo bolsiquearon y le dieron el triunfo unánime a Junior. Ojalá esta revancha salga tan entretenida como la primera. Atención al semifondo: el ucraniano y doble oro olímpico Vasyl Lomachenko, con sólo una pelea profesional en su haber, va por el título pluma OMB de Orlando “Siri” Salido.

  • 8 de marzo: Canelo Alvarez vs. Alfredo Angulo

Photo Credit: Esther Lin/ Showtime

Los dos vienen de perder feo. El Canelo bailó doce asaltos con el mejor de todos. Agarró el cheque más lindo de su vida, pero la poca credibilidad que había cosechado ante rivales acabados o inflados medio que se le fue al tacho. El Perro, en cambio, la venía llevando contra Erislandy Lara pero una piña bien puesta del cubano lo arruinó y a Angulo, duro como es, no le quedó otra que abandonar. Ambos necesitan salir de perdedores pero el Canelo no tiene margen de error, es ganar o ganar. Completan una cartelera tremenda en el MGM: Santa Cruz vs. Mijares, Panterita Figueroa vs. Ricardo Alvarez, Carlos Molina vs. Jermall Charlo y Nihito Arakawa vs. Jorge Linares.

  • 12 de abril: Tim Bradley vs. Manny Pacquiao II

Tendría que haber sido una revancha inmediata después del robo en la primera pelea. Pacquiao ganó a los ojos de todo el mundo en junio/2012 salvo para los dos jueces delirantes que le dieron la decisión y el título a Bradley. Acto seguido, Manny se comió el nocaut de su vida en la cuarta pelea con Márquez y se tomaría casi un año de descanso antes de volver para apabullar durante doce asaltos a Brandon Rios. Por su parte, Bradley iba a salir perjudicado de aquella “victoria” ante Pacquiao. La gente lo despreciaba, el tipo era un fraude. Decidió tomar riesgos y peleó irracionalmente contra Ruslan Provodnikov, pensando sólo en dar espectáculo y recuperar adeptos. Le salió bárbaro, fue la pelea del año. Cuando meses más tarde le ganó por puntos ajustadamente a Marquez en Las Vegas terminó bien posicionado en todas las discusiones para boxeador del año. Se reinventó a sí mismo. Cuando vuelvan a verse las caras en abril, uno, Bradley, va a pelear por el cachito de reivindicación que le falta. El otro, Pacquiao, para disipar dudas y mantener encendida la ilusión de una pelea imposible con Floyd Mayweather.

  • 3 de mayo: Floyd Mayweather vs. ?

“Money” sigue estirando la definición sobre su próximo rival. Hasta hoy sólo trascendió que el nombre no sale del británico Amir Khan o nuestro Marcos Maidana. En realidad Khan no hizo ningún mérito especial en los últimos tres años como para tener la chance de pelear contra el mejor de todos. Pero su apellido en el cartel al lado del de Floyd aportaría más platita que el del Chino. Y también menos riesgos. A la espera de confirmación.

  • 7 de junio: Miguel Cotto vs. Sergio Martinez

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Las negociaciones llegaron a buen puerto y sólo falta el anuncio oficial. Es la única pelea de todo este repaso que resiste cualquier pronóstico. Demasiadas incógnitas, sobre todo del lado del argentino. Sus lesiones, cómo y dónde va a entrenar, si lo hará a pleno en Oxnard como en sus mejores épocas o en Madrid entre algodones como la última vez. En cuanto a Cotto, algunos reparos sobre su adaptación a las 160 libras. Dos años atrás Maravilla lo rompía todo; hoy el quilmeño no llega bien. Cotto lo sabe y por eso rechazó diez millones por un duelo con el Canelo con tal de enfrentar a un Martinez vulnerable ahora. Su sociedad con Freddie Roach parece haberle devuelto el hambre y lo impulsa una motivación extra: la oportunidad de ser campeón en cuatro divisiones diferentes, algo inédito en la historia del boxeo de Puerto Rico.

e.b.