Podcast Ep. 18 | Previa: Brook/Spence

Godzilla

0012026363Por primera vez en catorce años de recorrido como profesional, Omar Narvaez (43-2-2, 23 KO) se vio desbordado desde la campanada inicial. Naoya Inoue (8-0, 7 KO) dio una tremenda prueba de carácter, tiró cuatro veces al patagónico y lo noqueó en apenas dos asaltos, consolidándose como la aparición más impresionante de todo 2014.

Nunca antes Narvaez la había pasado tan mal en cuarenta y siete peleas. El Huracán sólo había perdido una vez en toda su campaña rentada, en 2011 ante Nonito Donaire, quien un año después sería elegido casi por unanimidad boxeador del año. Narvaez brindó aquella vez en Nueva York la actuación más opaca de toda su carrera, sin ambición ante un rival superior de antemano. Esa pelea era hasta hoy el ancho de espadas en cualquier discusión sobre la trayectoria del chubutense, mal que le pese a él y a quienes tratamos de disfrutar y destacar sus brillantes condiciones por encima de su foja de servicios. Consejo para los que les gusta Narvaez: cuando salte alguno a decir que nunca peleó con nadie, pedile ahí nomás tres o cuatro apellidos de rivales contra los que supuestamente tendría que haber unificado.

Pocos advirtieron en Inoue al que sería su rival más difícil. Pispearon boxrec dos días antes, vieron que el ponja tenía apenas 21 años y 7 peleas y la dejaron pasar. Que sirva como ejemplo de lo fantasma que es en líneas generales el periodismo especializado en boxeo en Argentina. Para marearse con récords, cinturones y cuotas de apuestas, hacerse amigo de los promotores y comer de arriba en convenciones son fenómenos, pero a un monstruo como Inoue ni lo vieron venir.

Muchas veces en boxeo se utiliza la figura del peleador que “envejece en una noche”, algo que sólo ocurre en un deporte como éste, de presentaciones espaciadas y sin la sensación de continuidad que da, por ejemplo, el fútbol, con partidos todos los fines de semana. Ni siquiera ahí está esta vez la explicación o el consuelo de por qué perdió Narvaez. El Enano venía de pelear bárbaro hace tres meses en la revancha con Felipe Orucuta y, al menos que uno sepa, llegó a Japón sin problemas físicos. Lo que pasó fue que Narvaez se topó con un boxeador mucho mejor que él. Tan simple y tan difícil como puede ser eso. Mejor de lo que era Donaire en 2011 diría incluso.

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Naoya Inoue es un crack que impone siempre su distancia con un jab híperactivo, que evidentemente pega fuertísimo, que se defiende y deja fuera de balance a sus rivales con sus piernas. Inoue es inteligente en cada uno de sus desplazamientos, metódico en ataque y con una puntería notable. Lo que este japonés tira, llega. Venía de conseguir su primer cinturón hace ocho meses, en 108 libras. Lo defendió una vez y subió dos divisiones de un tirón, hasta las 115, para no sufrir más dando el peso. Lo normal hubiera sido que a Inoue le dieran un rival accesible y no a Narváez, el tipo con más cancha de toda la categoría. La única duda que tenía en torno a Inoue era esa precisamente, si mentalmente estaría listo para pelear contra alguien con la experiencia y el oficio del Huracán. Vos fijate.

Personalmente, destaqué hace unos días a Inoue como el mejor prospecto de 2014, esto es el boxeador que reúne mejores condiciones y proyección a futuro. Después de noquear a Narvaez creo que Inoue trascendió el status de promesa para convertirse en realidad, en un top 20 libra por libra y tal vez, TAL VEZ, en el boxeador del año.

Para Narvaez, habrá que ver cómo digiere éste trago amargo. Si tendrá ganas de volver pronto para dejar atrás rápido la derrota, si seguirá en súper mosca o si se tirará un lance en peso gallo a tratar de conseguir un cinturón en una tercera categoría, algo inédito para el boxeo argentino. Doy por hecho que Narvaez volverá y seguirá peleando.

Para el boxeo argentino, esta derrota redondea un año difícil. El ocaso de Maravilla Martinez; un Lucas Matthysse mal rodeado que ganó 2 de 2 pero no termina de consolidarse como el gran boxeador que podría ser; Diego Chaves descalificado contra Rios primero y con un empate de regalo ante Bradley después; el papelón de Bolonti y Rivero en Canadá; Abregú noqueado en noviembre. Muy bueno lo del Chino Maidana, que se ganó dos chances en el primerísimo nivel con la fuerza del trabajo. Bueno lo de Jesús Cuellar, un boxeador que tiene mucho margen para crecer y que está dando pasos firmes afuera, con disciplina y sacrificio. Para destacar también el triunfo de Javier Maciel en Nueva York, el KO de Heiland a Macklin en Dublin y el de Reveco acá en Mendoza. De todos ellos ninguno tiene una pelea programada para 2015 y el futuro es bastante incierto.

e.b.