La madre de todas las batallas

10661897_336291549875710_5917806369526035653_oBernard Hopkins (55-6-2-2, 32 KO) buscará seguir haciendo historia éste sábado cuando enfrente al tremendo noqueador ruso Sergey Kovalev (25-0-1, 23 KO), con tres cinturones de los Medio Pesados en juego. Un rato antes, el argentino Luis Carlos Abregú (36-1, 29 KO) abrirá la función haciéndole frente al invicto Sadam Ali (20-0, 12 KO). Transmite Combate Space desde las 0:30 hora argentina.

Aquello de que “los estilos hacen a las peleas” es una frase hecha pero no por ello menos cierta. Hopkins/Kovalev despierta intriga por los métodos y la personalidad de uno y otro. Es la vieja historia del boxeador contra el pegador, con una particularidad: Hopkins está a dos meses de cumplir cincuenta años de edad y no da señales de envejecimiento. Un fuera de serie desafiando al reloj y al orden preestablecido, en esta época en la que los mejores rara vez se enfrentan a los mejores. Es también Estados Unidos vs Rusia, el consagrado contra el sediento de gloria, la experiencia contra la fuerza bruta, el viejo contra el joven. Hopkins versus Kovalev es la madre de todas las batallas.

Hoy el panorama de la división está bastante claro. Adonis Stevenson es el campeón lineal de las 175 libras desde junio del año pasado, Hopkins la leyenda viviente y Kovalev el temible pegador. Son los tres apellidos que importan y, recientemente, a partir de ellos tres, fueron dándose situaciones que trascendieron la categoría y terminaron transformando el status quo del boxeo.

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Stevenson y Kovalev eran dos trenes que venían de frente, listos para chocar. Los dos venían arrancando cabezas por la misma cadena de TV y con promotores sin conflictos para trabajar juntos. Todo joya, hasta que aparece Al Haymon. Consejero de Floyd Mayweather y representante de unos 130 boxeadores más, Haymon ficha a Stevenson y le “sugiere” rechazar el contrato que HBO había ofrecido para cerrar la pelea con Kovalev. Yvone Michel, promotor de Stevenson, agradeció entonces la gentileza de HBO, plataforma clave en el armado de carrera del boxeador de Haití/Canadá, y en un comunicado de prensa afirma haber recibido una mejor propuesta económica para mudar las peleas de Stevenson a la competencia, Showtime. HBO lo tomó como una escupida en el ojo, tanto que ni se calentó por ejercer su derecho de poder empardar la oferta de la competencia y conservar al boxeador. Llevatelo.

Estalló todo. Algunos lobbistas no tardaron en pedir la cabeza de Ken Hershman, presidente del área de deportes de HBO, que optó por meter perfil bajo y capear el temporal. Al fin y al cabo, Hershman era el responsable por no haber fichado a Stevenson antes de que Haymon le comiera la cabeza al campeón. Mucho más impulsiva resultó Kathy Duva, CEO de Main Events, la promotora de Sergey Kovalev. Duva, una mujer fuerte y temperamental que heredó el negocio de su difunto marido Lou Duva hará cosa de veinte años, llevó todo a la justicia. Tenía evidencia suficiente de un preacuerdo suyo con Michel y HBO para que Stevenson y Kovalev pelearan entre sí antes de fin de año y que las intromisiones de Haymon y Showtime le habían ocasionado un daño económico. En la calentura, Duva también se encargó de dejar en claro varias veces que Stevenson había cruzado de vereda porque estaba “muerto de miedo” de pelear con el ruso.

Caída la posibilidad de pelear con Stevenson, Kovalev quedaba aislado y sin rivales de peso para encaminar su carrera. En marzo noqueó a Cedric Agnew y de aquella pelea lo que más se recuerda es la entrevista arriba del ring, ni bien terminó el combate. Apenas Max Kellerman, comentarista de HBO, mencionó el apellido Stevenson, Kovalev lo cortó en seco: “No me interesa hablar de Stevenson. Ese tipo es un cobarde. Y un pedazo de mierda.” Tranqui 120.

Mientras tanto, Stevenson sufría más de la cuenta en mayo para ganarle al polaco Andrzej Fonfara. Pero el hecho de ser el campeón, de tener a Haymon en la espalda y de pelear en Showtime lo dejaban a tiro de una unificación con el gran Bernard Hopkins. Pero ni Stevenson, ni Michel, ni Haymon se vieron venir lo que iba a pasar. Un Oscar De La Hoya recuperado de su adicción a las drogas volvió para pasar la escoba y recuperar el control de su compañía, Golden Boy Promotions. El primer paso, sacar a Richard Schaeffer, CEO y hombre fuerte en el día a día de la empresa, de estrecho vínculo con Haymon. El segundo, acercarse a Bob Arum, número uno de Top Rank, principal competidora de Golden Boy y conversar acerca de la posibilidad de ponerle fin a la guerra fría entre promotores que en los últimos años partió al boxeo en dos. Tercer paso, reestablecer relaciones con HBO, vínculo que estaba roto desde hacía más de un año y lapso durante el cual ningún boxeador de Golden Boy peleó bajo el cartel de HBO. Pero para poder recomponer esa sociedad, la cadena de TV necesitaba primero un gesto de buena voluntad por parte de De La Hoya. Entra Bernard Hopkins.

Hopkins, nacido en Filadelfia, a diez semanas de cumplir 50 años y con más de 30 peleas disputadas por algún cinturón. En un deporte que a veces se obsesiona con los récords, el “Alien” ya quebró varios. 20 defensas en peso Mediano, más que Carlos Monzon. Es además, y ante todo, el boxeador más ¿longevo?, ¿mayor?. Viejo. El boxeador más viejo en ganar un título y defenderlo hasta hoy, rompiendo la marca anterior de George Foreman. Monzón y Foreman. Pero por si no alcanzara con esos dos apellidos, BHop también es vencedor de Tito Trinidad, Oscar De La Hoya, Antonio Tarver, Winky Wright, Kelly Pavlik y Roy Jones, entre otros. Además de todos esos logros increíbles como boxeador, Bernard Hopkins es un hombre de negocios y socio minoritario de De La Hoya en Golden Boy Promotions. Si GBP tenía que volver a entrar a HBO, Hopkins era el indicado para cruzar el campo arriando la bandera blanca. En apenas unas horas Golden Boy, Main Events, HBO, Hopkins y Kovalev se pusieron de acuerdo en los detalles de un combate que marcaría oficialmente el cierre de las hostilidades entre Golden Boy y HBO. Bernard Hopkins enfrentaría a Sergey Kovalev el 8 de noviembre en (la decadente) Atlantic City. Y que se curtan Stevenson, Haymon y Showtime.

Para Sergey Kovalev ésta es la oportunidad de su carrera, la posibilidad de disipar el humo que generó con tanto nocaut a rivales medio pelo y demostrar que es una amenaza verdadera. No pasa todos los días que un apellido groso le dé la chance a otro que viene empujando para llegar. Y si no vean lo que ocurre con Gennady Golovkin. El kazajo es el mejor 160 libras del momento y es cada vez más popular, pero no va a tener legitimidad ni consenso hasta tanto no meta un triunfo consagratorio contra algún adversario de fuste, entiéndase Cotto o Canelo. Bueno, Kovalev tendrá ante Hopkins esa oportunidad que aún se le niega a GGG. Más le vale aprovecharla.

Kovalev es de esos boxeadores que eligieron para su carrera el camino del sacrificio. Y otra vez surge la comparación con Golovkin. Tipos que son un modelo a imitar por su profesionalismo y seriedad en el trabajo, que comprenden y aceptan los beneficios de entrenar en Estados Unidos, con mejores gimnasios, mejores entrenadores, mejores sparrings, aprendiendo el idioma y con la prensa cerquita para mostrarse siempre. Hace un par de semanas la mujer de Kovalev dio a luz y Sergey, enfocado en su campamento, no pudo acompañarla en el nacimiento de su hijo como hubieran querido. Si todo sale como el ruso y su equipo pretenden, tanto esfuerzo y privaciones habrán valido la pena. Pero no espero que Kovalev la tenga para nada fácil.

Hopkins tal vez sea el boxeador más cerebral del planeta. Sólo Floyd Mayweather podría empatarlo en ese rubro y creo que tampoco. El Alien conoce cada maña, cada truco, cada trampa y cada engaño de este deporte. Es un maestro de la estrategia, de hacer ajustes sobre la marcha, del moverse mucho pero con inteligencia, sin desgastarse, del pegar y desaparecer, de cambiar el ritmo constantemente, de hablarle al rival para sacarlo, de achicar y abrazar todas las veces que hagan falta sin importar el espectáculo, de ensuciar la pelea, de usar los codos, de quejarse con el réferi. Cada vicio del boxeo, Hopkins lo entiende y lo aplica a la perfección. Pero Kovalev pega que es un salvaje. ¿Podrá BHop a los 49 años parar a ese tanque ruso? Hopkins ya ha estado antes en situaciones así y su experiencia podría jugar nuevamente, por qué no, un papel determinante. Yo no apostaría en su contra.

Si algo no se discute es que Hopkins decidió tomar riesgos ante un enemigo más joven y más fuerte que él. Esto hay que destacarlo. En éste tiempo de combates cuidadosamente armados, a su edad, Hopkins tranquilamente podría pelear contra boxeadores de menor jerarquía y quién se animaría a cuestionarle algo. Por el contrario, eligió dar el ejemplo poniéndose su compañía al hombro y desafiando a uno de los bombarderos más impresionantes del momento, ése con el cual el campeón Stevenson no quiso saber nada. De ganar éste sábado por la noche, el de Filadelfia estaría escribiendo otra página más en la historia del boxeo, una muy gloriosa por cierto. Llegar a los 50 con tres cinturones y quedar a sólo un paso de repetir lo que logró hace una década, cuando noqueó a De La Hoya y unificó las cuatro fajas de peso Mediano.

Las posibilidades de Kovalev dependerán en buena medida de que trabaje mucho y pueda encontrar la distancia para que sus mazazos hagan daño. Hopkins, lógicamente, intentará evitarlo con sus piernas, cambiando el ritmo y eligiendo sus golpes. ¿Cuál será el plan de pelea del ruso? ¿Lleva un solo plan? Porque Hopkins tiene mil y el principal suele ser frustrar al tipo que tiene enfrente. Si a Kovalev no le salen las cosas bien de entrada, ¿tendrá la mentalidad como para mantenerse enfocado y no perderse entre las mañas de Hopkins? Piensen en Mayweather/Maidana I, en cómo el Chino salió a tirar y tirar, a estar activo para evitar que Floyd pudiera imponer su mejor boxeo. Ahora piensen en la revancha, en cómo Maidana de a ratos intentó querer anticipar mentalmente a Mayweather y regaló toda sorpresa e iniciativa. Y no, viejo, a estos monstruos no se les gana jugando al ajedrez sino faltándoles el respeto. Sea cual sea el resultado del combate del sábado, el mismo debería darnos respuestas y definiciones con respecto a cuán bueno es al fin de cuentas Sergey Kovalev.

bernard-hopkins-sergey-kovalev-weighin-19-photo-by-naoki-fukudaEn la pelea preliminar de la noche, el tucumano Luis Carlos Abregú volverá a subirse a un ring de los Estados Unidos para enfrentar al neoyorquino de raíces yemenitas Sadam Ali. Abregú viene haciendo las cosas bien, superó una lesión en su mano derecha y trabajó algunas semanas en Los Angeles, en el Wild Card Gym de Freddie Roach. Ali por su parte tiene velocidad, juventud y un recorrido sólido como amateur que incluye una presencia en Beijing 2008, pero como profesional todavía está verde. Enfrentar a Abregú es un salto enorme en cuanto a exigencia para Ali. La última vez que “El Potro” peleó contra una promesa de estas molió a palos al boricua Thomas Dulorme en 2012. Ojalá repita. Ganando ésta Abregú va a quedar muy bien posicionado para acceder a peleas y rivales importantes el año próximo.

e.b.

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Rios/Chaves: sin margen de error

10487375_10152744056428243_3128413166603719706_nDiego Gabriel Chaves (23-1, 19 KO) tendrá la oportunidad de redimirse en los Estados Unidos éste sábado por la noche, cuando enfrente a Brandon “Bam Bam” Rios (31-2-1, 23 KO) en el Cosmopolitan de Las Vegas. “La Joya” estuvo a punto de quedarse sin pelear por problemas de visa.

Mucho cambió para Rios en el último año y medio. De invicto con 31-0 a dos derrotas consecutivas y un dóping positivo. Aunque convengamos que boxeadores como Rios no se nutren unicamente de victorias, lo suyo es dar espectáculo. El tipo sube al ring a fajarse, de una, no le importa nada. El año pasado declaró que para él el boxeo es mejor que el sexo y que cada golpe que recibe es como un orgasmo (?) Loquito total. Bam Bam es un peleador lento y súper agresivo que basa su boxeo en meter presión y pelear en la corta distancia. Por adentro es donde Rios se siente más cómodo, ahí hace valer su polenta y su tamaño y no tiene drama en comerse dos o tres bollos con tal de meter una mano de las suyas. Su mandíbula debe estar entre las mejores cinco de la actualidad libra por libra, pero las piñas no son caramelos. Rios entretiene y es difícil que vayas a verlo en una pelea aburrida, sí, pero por su estilo parece predestinado a terminar mal. A lo Gatti, Corrales, o Valero.

Bam Bam viene de tres guerras, dos contra Alvarado (una para cada uno) donde se mataron a trompadas y, la más reciente, con Pacquiao que le dio una paliza, lo molió a palos. Esperen secuelas. Físicamente, Rios es un tipo desordenado al que le cuesta muchísimo dar el peso, cualquiera que sea. Antes de esas tres peleas que contábamos dejó vacante dos veces un cinturón de las 135 libras por pasarse en la balanza. Hoy en las 147 parece una bolsa. Aunque asegura que para éste campamento se puso las pilas como nunca, respetó la dieta y no hizo boludeces. Se verá. El gimnasio de Robert Garcia, también entrenador del Chino Maidana entre otros, viene de largar a su preparador físico, Alex Ariza, tan cuestionado por sus métodos y por su personalidad como efectivo para la puesta a punto de sus pupilos. ¿Tendrá alguna incidencia esto en Rios? En Maidana ya lo sabemos. La salida de Ariza desató una crisis interna en el equipo del santafesino que de última derivó en el alejamiento de Hugo Basilotta, asesor y auspiciante del Chino con su marca de alfajores. Acá publicidad no hacemos salvo que la pongan (?)


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Ranking p4p actualizado – Agosto/14


Para Chaves es una oportunidad de oro. Hace un año daba un paso en falso en San Antonio al perder por nocaut en diez asaltos con Keith Thurman. El bonaerense se quedó corto esa noche y no le alcanzó el esfuerzo contra un rival durísimo. Pero aún en la derrota dejó una buena imagen, tanto es así que le aparece esta nueva chance en el exterior en un momento inmejorable. Top Rank tiene un plantel de pesos welter algo corto y un triunfo dejaría bien posicionado a “La Joya” para seguir peleando en Estados Unidos. Pero primero lo primero. El argentino necesita hacer las cosas muy bien ante Rios, estar perfecto físicamente y dispuesto a laburar durante toda la pelea porque enfrente tendrá a una mole imposible de noquear.

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Chaves ciertamente no tiene la movilidad de Manny Pacquiao, ni su intensidad ni su repertorio en ataque, pero así y todo él y su equipo tienen cosas para aprender de lo que fue Pacman/Rios. Ese fue un combate especial para el filipino que venía de ser noqueado por Marquez y ahí Pacquiao mostró compromiso total para con un plan de pelea. Si “La Joya” pelea con inteligencia y se mantiene enfocado durante los diez asaltos, si logra imponer la distancia que le conviene y lo obliga a Rios a tener que desplazarse mucho, el americano puede ser un rival ganable. En cambio si deja que Bam Bam le achique el ring y le tire el camión encima o si sale a hacerse el loco y prenderse en un mano a mano, chau, nos vemos el año que viene en Caseros o en Malvinas Argentinas.

Un detalle no menor será constatar qué impacto tuvo en Chaves todo este asunto de la visa en la semana previa a la pelea. Hubo, y todavía persiste, un problema a nivel mundial con la emisión de visas para ingresar a Estados Unidos y uno de los afectados fue Chaves, que hasta el miércoles al mediodía no tenía su pasaporte visado y se creyó que no podría viajar a Las Vegas para el combate. Un remplazo, José Zepeda, ya había sido designado para cubrir la vacante. Pero Bob Arum salvó el evento a través de una palanca con Harry Reid, Senador por el Estado de Nevada, quien intercedió para que se le diera prioridad al trámite de un tal Diego Gabriel Chaves en la embajada norteamericana en Buenos Aires. A último momento “La Joya” obtuvo la visa, se subió a un avión y aterrizó en Las Vegas el jueves. Llegar con tan poca anticipación para aclimatarse y dar bien el peso, más los nervios y la ansiedad que le habrá generado a Chaves toda la situación es, en este nivel, dar ventaja. Veremos cuánta. Un rato antes, Jessie Vargas (24-0, 9 KO) expone su cinturón de los súperligeros ante el ruso, también invicto, Anton Novikov (29-0, 10 KO). Televisan TyC Sports y Golden TV desde las 22h.

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Mientras tanto en Atlantic City, Sergey Kovalev (24-0-1, 22 KO) uno de los noqueadores más temibles del momento, tiene una pelea facilonga contra el desconocido Blake Caparello (19-0-1, 6 KO), de Australia. Un centro para que el ruso se luzca y siga noqueando. A esta altura Kovalev tendría que estar peleando con Adonis Stevenson pero el canadiense le rajó. Firmó con Al Haymon y Showtime sabiendo que si hacía esa movida trababa la pelea que todos querían ver, frente a Kovalev. Una desgracia, pero en los últimos días empezó a sonar muy fuerte la chance de que Kovalev unifique cintos hacia fin de año con el gran Bernard Hopkins, una pelea que hasta hace un par de meses era impensada por la bronca entre HBO y Golden Boy y que hoy sería la que restablezca las relaciones entre la señal de cable y la promotora de Oscar De La Hoya. Transmite Space desde las 21:30.

e.b.

Kovalev: “Stevenson es una mierda”

Photo Credit: Ed Mulholland/ HBO

Sergey Kovalev (24-0-1, 22 KO) noqueó otra vez y retuvo el cinturón de la OMB, pero una serie de acontecimientos que poco tienen que ver con él lo dejaron en una posición incómoda de cara al futuro, sin rivales de fuste a la vista.

Vi las últimas cinco peleas de Kovalev y no tengo dudas, el tipo tiene una potencia incontenible. Todo lo que le pusieron adelante lo rompió, aunque surgen algunos cuestionamientos (válidos) respecto al nivel de oposición que enfrentó. Cedric Agnew (26-1, 13 KO), su más reciente víctima, salió a pelearle sin ningún tipo de plan. Aguantó lo mejor que pudo, siete rounds escondido detrás de su guardia. Kovalev fue paciente. Percutió una y otra vez hasta que Agnew no quiso más lola.

Esta pelea nunca estuvo pensada como el desafío definitivo para el ruso. De hecho, era un compromiso para mantenerse activo, tal cual lo sería para Adonis Stevenson (23-1, 20 KO, titular CMB y campeón lineal de las 175 libras) su choque en mayo ante Andrzej Fonfara. Dos peleas livianas para que ambos ganen y seguir dándole manija a lo que sería una gran pelea unificatoria. Pero en las últimas semanas se vino todo abajo.

Kovalev/Stevenson era una pelea 100% factible por varias razones. No existían conflictos entre Main Events y GYM, sus respectivas promotoras, ambos venían peleando en la pantalla de HBO y económicamente no era una pelea cara porque ninguno de los dos es todavía una atracción consolidada. Ya había habido incluso conversaciones preliminares entre sus manejadores para que Kovalev y Stevenson se enfrentaran en el segundo semestre de 2014 en HBO. Y entonces apareció Al Haymon.

Haymon es hoy por hoy el hombre más influyente en el mundo del boxeo. Su incidencia en el deporte es sólo comparable a la que pueden tener Bob Arum (Top Rank), Richard Schaefer (Golden Boy), y los ejecutivos de HBO y Showtime, punto, nadie más. En su rol de asesor, Haymon logra conseguir mejor guita que nadie para sus representados y en febrero fichó a Stevenson. Enseguida, Haymon logró que Stevenson despegara de HBO y aceptara una mejor oferta de Showtime para su pelea con Fonfara. Queda claro que Haymon cruzó de vereda a Stevenson en busca de horizontes más redituables, concretamente un combate ante el interminable Bernard Hopkins.

No es la primera vez que pasa. Desde que Floyd Mayweather, asesorado por Haymon, dejó HBO para firmar seis peleas con Showtime por 200 palos, HBO decidió drásticamente dejar de hacer negocios con Golden Boy Promotions y con Haymon, una reacción muy de minita despechada teniendo en cuenta que estos dos manejan boxeadores importantísimos que en muchos casos se hicieron de un nombre y armaron su récord peleando en HBO. Ahora que varios de ellos están en posición de convertirse en estrellas de pay-per-view, HBO la va de ofendido y la competencia, Showtime, aprovecha a llevárselos y, por primera vez, le disputa de igual a igual el liderazgo en las transmisiones.

Muchos vieron la maniobra de Stevenson como una jugada para evitar a Kovalev. De nuevo, por si no se entendió: con este status quo, la pelea es irrealizable. Otros, más racionales, entienden que esto es un negocio y que Stevenson hará mejor plata yendo detrás de Hopkins. Minutos después de noquear a Agnew, le preguntaron a Kovalev qué pensaba de esta situación: “No quiero hablar de Stevenson, es un pedazo de mierda.” Tranqui el ruso. Se entiende la calentura, quedó en medio de la guerra fría, por la picardía de Haymon y de Espinoza de Showtime para llevarse a Stevenson, y la paja de HBO que podría haber abrochado Stevenson/Kovalev hace semanas por dos mangos. Ahora HBO firmó un multicontrato con un boxeador para el cual no tiene rivales importantes salvo, y hasta ahí nomás, Jean Pascal.

Volviendo a lo estríctamente boxístico, Kovalev no brilló ante Agnew. Creo que depende en exclusiva de su tremenda pegada y que técnicamente es muy limitado. Tiene un repertorio de golpes acotado y una esquina floja encabezada por John David Jackson (ése). Esto es pura apreciación personal pero creo que Adonis Stevenson está un par de escalones por encima de Kovalev y hubiera piloteado bien al ruso. Lástima que con los eventos de éstas últimas semanas capaz nunca lo averigüemos.

Un rato antes, en el semifondo, Thomas Dulorme (21-1, 14 KO) le ganó por puntos en diez rounds a Karim Mayfield (18-1-1, 11 KO), 98-92, 97-93 y 96-94. Una pelea que se había calentado mucho en la previa, con manotazos y tángana en el pesaje, terminó siendo un embole. Dulorme abrazó sin parar y conectó varios golpes bajos; Steve Smoger le dejó pasar todas. A Mayfield le costó mucho encontrar la distancia y de a ratos quería boxear parado a cuatro cuadras de Dulorme. Una desgracia. Ninguno de estos dos va a ser nunca una estrella, olvidate.

e.b.