Abandonó

151003-matthysse-vs-postol-slideshow-10Viktor Postol (28-0, 12 KO) pulverizó las ilusiones de Lucas Matthysse (37-4, 34 KO) ganándole por nocaut en el décimo asalto de su combate por el título súper ligero vacante del CMB. Otra vez, el chubutense se quedó corto en una chance mundialista y ahora tendrá que pensar bien su futuro.

No vale la expresión “baldazo de agua fría”. Sí, el triunfo de Postol fue un batacazo total, yo hasta lo tenía a Matthysse por KO en cuatro vueltas o menos. Pero con el correr de los rounds en Carson, California, la idea de que Matthysse pudiera perder fue cobrando forma. El argentino tuvo una presentación absolutamente gris contra un rival disciplinado y que lo había estudiado muy pero muy bien. El ucraniano encaró la pelea con un plan y lo fue desplegando. Le salió bárbaro, pero no hizo nada extraordinario. Lo de Postol fue previsible y por eso es alarmante lo de Matthysse, porque no tuvo ningún tipo de respuesta o ajuste ante un rival de muy modesta jerarquía que hizo “simplemente” lo que se suponía que podía hacer.

La idea no es bajarle el precio a Postol, que no será un crack pero ganó bien, sin atenuantes. Le alcanzó con el jab y las piernas para desactivar a un cuco y ponerlo de rodillas. Mérito suyo y de su mentor, el enorme Freddie Roach, que con su enfermedad a cuestas y todo siempre logra reinventarse. Venía de perder con Pacquiao la pelea más importante de su vida y ahora se levanta con el triunfo de, acaso, uno de los pupilos más sobrios que uno le recuerde.

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Matthysse volvió a dar ventajas. Subió a pelear totalmente desenfocado. No me explico qué puede haberlo sorprendido tanto de Postol como para no haber podido encontrar su ritmo y su distancia en ningún pasaje de la pelea. Vaya uno a saber si Lucas llegó físicamente minado, si la preparación no fue todo lo espectacular que dijeron o si su cabeza estaba en otra parte porque en ningún momento fue su noche, más allá de algún roscazo aislado.


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Hace tiempo que venimos hablando de cómo se rifa Matthysse al rodearse de tanta incompetencia. Su esquina, mediocre, no está a la altura de lo que se supone debe ser el rincón de un aspirante a campeón del mundo. Pero es el equipo de trabajo que eligió y que sigue eligiendo, así que marche preso. Nunca hizo clic Matthysse. Nunca entendió, pero ante todo no lo ayudaron a entender, que así las cosas ya tocó techo y que puede ganar o perder con cualquiera. Que para crecer necesitaba un cambio y que ese cambio sólo podía obtenerlo metiendo mano en su equipo de trabajo. Se encapricharon todos, incluso Matthysse, en querer demostrar lo contrario. Arrancaron una cruzada a pura soberbia y chauvinismo falopa sin tener en cuenta (¿sin tener en cuenta?) que así perjudicaron al boxeador que tenía todo para crecer, desarrollarse, pulirse y triunfar, pero terminó estancado. Acaso haya también por parte de Matthysse una cuota de falta de ambición, es posible. Es su salud la que está en juego cuando pelea, pero la imagen del abandono y su frase “preferí cuidarme el ojo” de ahora en más lo van a acompañar siempre.

Ya se hace repetitivo tener que volver a hablar de esto e insistir con una postura que no tiene cabida dentro del universo Lucas Matthysse. Ya ni siquiera se trata de si entrena en Junín o en Big Bear, ponele. De la discusión de si es mejor allá que acá. No. Se trataba de rodearlo con gente idónea que lo sacara de tanta chatura y pudiera motivarlo y enseñarle algo más. Parece ser un poco tarde ya.

Vaya un reconocimiento, de paso, a esa comitiva de periodistas argentinos que, como hacen siempre, festejan todo para no perder beneficios y llegada. Legitimaron todo este proceso callando y siendo complacientes, algunos por burros, otros por mercenarios.

Pobrecito Lucas Matthysse…

e.b.

Corran a los chicos del televisor

matthysseprovEste sábado por la noche en Verona, Estado de Nueva York, Lucas Martín Matthysse (36-3, 34 KO) y Ruslan Provodnikov (24-3, 17 KO) subirán al ring para protagonizar la segunda pelea más esperada por los fanáticos del boxeo en 2015. Transmiten TV Pública desde las 21h y Combate Space a partir de las 22:45h.

Seguramente el Turning Stone Casino no tenga el lujo de un MGM Grand, ni la mística reciente del StubHub de Carson, pero al fin y al cabo eso importa poco cuando tenés a dos boxeadores como La Máquina argentina y el Rocky de Siberia que no se guardan nada y van camino a matarse a bombazos. Vienen de protagonizar las últimas dos peleas del año, Matthysse en abril de 2014 cuando noqueó a John Molina en once asaltos y Provodnivov en 2013, una noche en la que le pegó muchísimo a Tim Bradley pero no le alcanzó para ganar en las tarjetas de los jueces.

Al ruso no parece caerle del todo mal el rol de probador. Ciertamente es un peleador durísimo, pero no tiene material para campeón del mundo en las 140-147 libras por más devaluada que esté esa denominación hoy en día. Matthysse, en cambio, tiene talento. Pero a veces con eso no alcanza. Permítanme insistir con que al argentino le falta un plus que podría habérselo dado adquirir el hábito de entrenar en Estados Unidos, con una esquina más profesional, en un gimnasio mejor, con sparrings más exigentes y con la prensa más cerca. Un sacrificio que a Marcos Maidana le redituó reconocimiento y dos peleas millonarias ante Floyd Mayweather. Con 32 años de edad, no parece que Matthysse esté dispuesto a hacer ese cambio de vida ahora. Así, achatado, Lucas puede ganar o perder contra cualquiera. Una victoria ante Provodnikov seguramente implicaría una continuidad de las condiciones de trabajo actuales. Una derrota, en cambio, podría ubicarlo más cerca del retiro que de replantearse estas cosas.


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Hace algunos meses Oscar De La Hoya decidió recuperar el control de su compañía Golden Boy Promotions. Afectado por su adicción a las drogas, De La Hoya había dejado todo al comando de su CEO y mano derecha, Richard Schaefer. Durante ese tiempo, Schaefer se acercó demasiado al manager de boxeadores Al Haymon y, con carpa, desmontaron todo el armado de Golden Boy, dejando que se vencieran los contratos de sus boxeadores más importantes y tomándolos Haymon para su establo. De La Hoya volvió, tomó la iniciativa vía abogados y obtuvo la renuncia de Schaefer más una compensación económica grosa por la pérdida de los derechos promocionales de Danny Garcia, Keith Thurman, Amir Khan, Leo Santa Cruz, Marcos Maidana, Adrien Broner, Robert Guerrero, Deontay Wilder y muchísimos otros. Pensando en la reconstrucción, a De La Hoya sólo le quedaron dos caras de las importantes: Canelo Alvarez y Lucas Matthysse. Así de valioso es hoy el chubutense para el futuro de De La Hoya, quien estuvo en Buenos Aires días atrás dando entrevistas pero ante todo haciéndole el aguante a su pollo.

El pronóstico es reservado. Provodnikov es un boxeador brutal, va para adelante con fiereza, pega fuerte y tiene aguante. Peligrosísimo. Ahí sus virtudes. ¿Sus defectos? No tiene defensa, es siempre frontal, tira casi todo arriba y si no encuentra la pelea se frustra y se desinfla. Matthysse tiene las herramientas para ganarle al ruso pero para eso necesita ser inteligente y no tentarse con ir al intercambio de piñas, tratar de boxear un poco más y sacar partido de su técnica, superior a la de Provodnikov. Si está en buena condición física y se mantiene enfocado, Matthysse debería poder sortear este desafío, despejar algunas dudas que quedaron de aquella pelea con Molina y ponerse a soñar con algo más grande. Ya le colgaron el cartelito de “combate del año” antes de que suene la campana, con ocho meses y medio más de boxeo por delante y con Mayweather/Pacquiao acá nomás. Ojalá la pelea sobreviva a semejante expectativa.

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En simultáneo, en la otra punta de los Estados Unidos, en California, Julio Cesar Chavez Junior (48-1-1-1sd, 32 KO) vuelve a trece meses de su última pelea, con nuevo promotor, nuevo canal de televisión, nuevo entrenador y los mismos malos hábitos de siempre. Tendrá enfrente a un rival bravo, el polaco Andrzej Fonfara (26-3, 15 KO) que hace poco menos de un año le dio mucho trabajo al campeón medio pesado Adonis Stevenson. No, Fonfara no es Golovkin, Chavez le rajó a la posibilidad de enfrentar al kazajo por mucha plata el año pasado en un arrugue imperdonable. Sin tele para Argentina, a mirarla de reojo por internet mientras dure Matthysse/Provodnikov.

e.b.

Prueba de carácter

Lucas Matthysse (35-3, 33 KO) salió vivo de una parada brava en California. John Molina (27-4, 22 KO) no se achicó y le planteó una guerra, pero al final prevaleció el mejor. 

Tremenda pelea, vibrante. Se mataron a piñas sin calcular riesgos, sin guardarse nada. Un par de inconscientes. Gracias, a los dos. Mucha gente salió a colgarle el cartelito de “Pelea del año”. Abril recién, todavía falta, pero sí, candidata de fierro.

Se dirá que Molina no es un rival de primer nivel y es cierto, como también lo es que Matthysse lució más vulnerable que nunca, con dos pasos por la lona. ¿Desmerece eso su triunfo? Todo lo contrario, lo enaltece.

En la previa nos preguntábamos cómo estaría el chubutense tras aquella frustración ante Danny García. Qué pasaría en su cabeza si no lograba resolver éste desafío con su pegada y pronto, como hizo con Dallas y Peterson. En el arranque estuvo desconocido. Zapateó en el primer round y se fue al suelo en el segundo. No es que Molina fuera tanto mejor que él sino que fue aplicado, paciente. Sacó partido de los nervios y el desorden de un Matthysse totalmente fuera de distancia.

Si hasta ahí la mano venía complicada todo terminó de complicarse en la tercera vuelta, cuando un cabezazo le abrió la ceja izquierda a Lucas y sangró. Otra vez un ojo mocho. Pero Matthysse se olvidó de la herida y su boxeo comenzó a crecer a partir del cuarto asalto. Ahí encontró la distancia el argentino y se encomendó a un recurso que más adelante daría vuelta la pelea: el jab. Aunque Molina no dejaba de ser peligroso. El pupilo de Joe Goossen andaba agazapado, esperando su momento, y lo tuvo en el quinto asalto cuando volvió a tirar a Matthysse, justo en plena levantada del patagónico. El sexto capítulo también fue para el americano en mi tarjeta. Lo tenía cuatro puntos adelante con media pelea cumplida.

En la segunda mitad del combate iba a cambiar todo. Matthysse pisó el acelerador y Molina se fue desinflando. El doble jab empezó a rendirle una barbaridad a Lucas y el californiano se iba quedando sin respuestas. Se recostó en las cuerdas y fue un suicidio; recibió tremendo castigo. Molina cayó en el round ocho y en el diez. Matthysse era un mortero tirando un bombazo atrás de otro. Réferi y médico quisieron pararla en el descanso antes del undécimo pero Goossen, que de victorias épicas sabe un ratito, defendió la esquina como un león y mandó a Molina a buscar la heróica, como ante Mickey Bey, pero a su boxeador ya no le quedaba nada. Matthysse salió de su esquina oliendo sangre y terminó la demolición. Nocaut técnico en el once.

Hay distintas maneras de valorar esta victoria. Conformarse es una de ellas. Creer que viene haciéndose todo bien, que con Garcia se perdió por mala suerte con lo del ojo y siga el baile. Sin dudas que una guerra como ésta vuelve a posicionarlo como atracción pero sigue lejos de consolidarse, por responsabilidades propias y ajenas. A Matthysse le falta un plus.

Maidana marcó un camino a seguir para el boxeo argentino. Está a una semana de enfrentar al mejor de todos y nadie le regaló esa chance, se la ganó él con sus puños. Pero El Chino no estaría donde está sin el respaldo de un equipo serio, entrenando en EEUU, no porque allá sea más lindo sino porque lo esperan un gran entrenador y un preparador físico número uno, en un gimnasio moderno, con los mejores sparrings y con toda la prensa encima. Se trabaja de manera que nada quede librado al azar y si pierde será sólo porque el otro es mejor que él.

¿Y Matthysse? Todo al revés. En Junín, lejos de todo, a veces sin pasaporte y llegando a una pelea importante dos días antes, con una esquina que no está a la altura de las circunstancias. Con televisión para muy poquitos. Todo lo externo que precisa un campeón, ese plus, acá no está o está a medias. Así las cosas, Matthysse puede ganar como puede perder. Contra John Molina, ésta vez, con talento y carácter alcanzó. Otro día, lamentablemente, va a volver a quedarse corto, como le pasó ante García. El que se ofenda o no lo quiera ver está en la joda.

e.b.

Lucas Matthysse, el regreso

thurman_diaz_poster En la víspera de Mayweather vs. Maidana, un sábado repleto de boxeo. Triple cartelera en California con Lucas Matthysse, Keith Thurman y Omar Figueroa, más la defensa número 16 de Wladimir Klitschko y la revancha entre Yesica Bopp y Romina Bermúdez en Tierra Del Fuego.

La velada en el Stub Hub de Carson, California, marcará la vuelta al ring de Lucas Matthysse (34-3, 32 KO). El chubutense reaparece con algunos cambios menores en ése que es su gran déficit: su esquina. Se incorporó Látigo Coggi como segundo de Cuty Barrera y llegó Matías Erbin como preparador físico. “La Máquina” intentará así recuperar el terreno perdido en estos últimos siete meses enfrentando a John Molina (27-3, 22 KO), un boxeador guapo y con un viejo lobo en su rincón como Joe Goossen. Molina va al frente y pega duro, pero no le sobra nada y es un recién llegado a las 140 libras. A Matthysse debería alcanzarle con su talento para sacarse de encima al californiano y reposicionarse a la pesca de un cinturón, más cerca de fin de año. No obstante ello habría que ver, si la pegada de Lucas no resuelve la pelea pronto (insisto, creo que sí lo hará), cómo está el argentino de la cabeza y si la derrota ante Danny Garcia dejó huella. Transmite Directv en sus canales 612 y 1612 desde las 22:15.


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Media Máquina


Antes, abrirá la velada Omar Figueroa (22-0, 17 KO). Panterita viene de una guerra memorable frente a Nihito Arakawa y luego tuvo que suspender su pelea del 8 de marzo frente a Ricardo Alvarez, hermano del Canelo, por lesión en una de sus muñecas. El pupilo de Joel Diaz tendrá que sobreponerse a sus recurrentes problemas físicos para pasar a Jerry Belmontes (19-3, 5 KO), que si bien perdió tres de sus últimas cinco peleas, se jacta de haberle ganado un par de veces a Figueroa cuando ambos eran amateurs. Eso sólo parece poco gancho.

Cierra la cartelera en California, Keith Thurman (22-0, 20 KO). Después de un gran 2013 con triunfos ante Jan Zaveck, nuestro Diego Chaves y Jesús Soto Karass, “One Time” tendrá lo que en EEUU se conoce como “stay busy fight” (pelea para mantenerse ocupado) mientras Golden Boy le cocina un desafío más importante. Su rival será el mexicano Julio Diaz (40-9-1, 29 KO), experimentado y perdedor. Diaz puede haber complicado a Amir Khan el año pasado pero, a no ser que Thurman justo se levante en el peor día de su vida, el americano tiene demasiada polenta, viene en crecimiento constante y llega lleno de confianza. Está todo pensado y dispuesto como para que se luzca. Otro emparejamiento muy desigual en una velada a priori floja para lo que nos acostumbró Golden Boy.

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Por la tarde, en Oberhausen, Alemania, Wladimir Klitschko (61-3, 51 KO) subirá al ring buscando superar la marca de 22 triunfos en peleas por un título mundial pesado de Muhammad Ali y acercarse al récord de 25 victorias de Joe Louis. ALI y LOUIS, señores. Wladimir viene de arrasar a Alexander Povetkin, uno que supuestamente llegaba con alguna chance de vencerlo finalmente. Pero el más chico de los Klitschko repasó todas las lecciones que le dejó en vida su entrenador Emanuel Steward y anuló al retador ruso con recursos defensivos tan poco vistosos como efectivos. Empujó, abrazó, impuso su tamaño, lo tiró cuatro veces y le ganó en las tarjetas de punta a punta. A los 38 todavía tiene detractores pero, retirado su hermano Vitali para dedicarse de lleno a la política en su convulsionada Ucrania, no deben quedar dudas: Wladimir Klitschko es, no sólo el mejor peso pesado del mundo, sino también un top 5 libra por libra por presente y permanencia en este deporte. El samoano Alex Leapai (30-4-3, 24 KO) no es rival para éste gran campeón aunque, al fin y al cabo, tal vez nadie lo sea. Televisa TyC Sports desde las 16:30.

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Por último, en una plaza no habitual para el boxeo como Tierra Del Fuego, Yesica Bopp (26-1, 12 KO) y Romina Bermudez (16-2-2, 5 KO), o la Tuti y la Bonita, reeditarán su duelo de 2011, a 10 asaltos por el título mosca vacante de la OMB. La primera vez prevaleció la técnica de Bopp por sobre la talla de una Bermúdez inexperta. La Tuti es, junto a Marcela Acuña, lo mejorcito de la escena femenina nacional. La Bonita por su parte es una boxeadora muy física que ha crecido bastante desde su anterior enfrentamiento con Bopp y que plantea un desafío mucho más duro para la campeona mini mosca que el que representan varias de sus rivales habituales. Pelea interesante para ver. Si el boxeo de las chicas en nuestro país lograra más seguido esto de enfrentar a sus mejores exponentes en lugar de construir récords de mentira, seguramente despertaría mayor interés y respeto. Transmite TyC Sports desde las 22h.

e.b.

Media Máquina

A través de un comunicado en la web, Arano Box dio a conocer el nuevo equipo de trabajo que acompañará a Lucas Matthysse. Látigo Coggi, la novedad como entrenador alterno.

Se anunciaban cambios pero quedó todo a mitad de camino. Lo cierto es que Lucas Matthysse es uno de los talentos más estupendos del boxeo nacional, pero por diversos motivos no ha podido despegar como uno creía posible. De Richard Schaefer, CEO de Golden Boy Promotions, descontrolado gritando “¡Tenemos al nuevo Manny Pacquiao!”, a este presente anodino y un futuro muy incierto.

Cuty Barrera seguirá siendo el entrenador de “La Máquina”. Coggi lo secundará. Matías Erbin será su preparador físico y el Doctor Eduardo Leguizamón, su médico. Más allá del respeto y la admiración de otras épocas, no imagino que con el aporte del Látigo alcance para que la carrera de Matthysse dé el vuelco que se espera. Hoy el modelo a seguir para el boxeador argentino que quiere triunfar afuera debe ser Marcos Maidana. Bien asesorado, el Chino consiguió a un entrenador que lo sacó de un pozo y se acostumbró a que debe prepararse en Estados Unidos, por calidad de trabajo, por nivel de sparrings y también por cuestiones promocionales.

Lucas Matthysse consiguió el mejor triunfo de toda su campaña noqueando a un rival de fuste, Lamont Peterson, en apenas tres asaltos, en mayo/2013. Para aquella pelea, el argentino llegó a Atlantic City con tan sólo dos días de anticipación. Nunca se contó bien qué pasó, se dijo que hubo problemas con el pasaporte de Lucas, que habían entrado a robar a su casa y los ladrones le rompieron la documentación con la que debía viajar (?). Una desprolijidad total, Matthysse no estuvo para la conferencia de prensa previa al combate y llegó con lo justo al pesaje, 24 horas antes de la pelea.

Meses después, el chubutense ocuparía un lugar en la noche de boxeo más importante de todo 2013, en el semifondo de Floyd/Canelo, el segundo pay-per-view más vendido de la historia. Pero Danny Garcia iba a cerrarle un ojo a Lucas en la séptima vuelta y el destino del combate cambiaría drásticamente. Mientras Garcia hacía ajustes y sacaba partido de la situación, la esquina encabezada por Barrera era un compendio de torpezas en el intento por bajar la inflamación de ese ojo derecho. Irremediablemente, Matthysse iba a perder por puntos y desaparecería en una nebulosa hasta estos últimos anuncios.

Desde afuera lo que se ve es un boxeador con tremendas aptitudes y una gran pegada, pero con poca ambición profesional. Completan el panorama un rincón mediocre y una promotora que no hace nada de lo que uno supone debería hacer para reimpulsar su carrera. O a lo mejor están todos bien así y Matthysse quiere seguir entrenando con su familia y sus perros cerca, su esquina está conforme con el trabajo que realizan y a Mario Arano le alcanza con la plata que le hace ganar Lucas así, vaya uno a saber. Mientras, los que podrían llegar a aportar algunas respuestas para tanto interrogante se hacen los distraídos, miran para otro lado y dale que va. Qué desperdicio de boxeador.

Matthysse volvería a pelear el 19 ó el 26 de abril contra un rival a confirmar, según expresó Arano.

e.b.

Previa: Peterson/Jean

69512_10150365594759963_877209168_nOcho meses después de que nuestro Lucas Matthysse lo rompiera todo en apenas tres rounds, éste sábado por la noche vuelve Lamont Peterson (31-2-1, 16 KO) al cuadrilatero. Su rival, a priori accesible, será Dierry Jean (25-0, 17 KO) nacido en Haití y nacionalizado canadiense, como Stevenson, como Pascal. Estará en juego la corona súper ligero FIB de Peterson.

Consultado sobre si cree haber superado aquella noche de mayo de 2012 en Atlantic City, Peterson respondió: “Como peleador que soy tengo que bloquear ese recuerdo y avanzar. Sé que todavía puedo pelear y que sigo siendo un buen boxeador. Necesito olvidarme de aquello”. No suena muy confiado que digamos, pero Peterson ya volvió antes de otros reveses, una derrota contra Bradley en 2009, un empate mayoritario en 2010 con Víctor Ortiz que lo tuvo por el suelo un par de veces y un dóping positivo en 2012 antes de la revancha con Amir Khan que terminó suspendiéndose. Aunque una palizota como la que le dio Matthysse deja otro tipo de marcas. No obstante, volver contra un rival sin experiencia mundialista como Jean y en casa, Washington DC, parece ser una movida conveniente para Peterson en su afán por reposicionarse dentro de las 140 libras.

En el semifondo, Gabriel Rosado (21-7, 13 KO) es siempre garantía de espectáculo. Guapo, va para adelante y se corta todo. Un probador de jerarquía con varios rivales de renombre en su historial (Golovkin, Angulo, Quillin, Soto Karass). Después de dos derrotas y un no contest en 2013, Rosado deja la categoría medianos y vuelve a súper welter para medirse con el mellizo Jermell Charlo (22-0, 11 KO), joven prospecto de Golden Boy Promotions, a diez asaltos. Pelea clave para ambos, podrían llegar a robarse la noche.

*Showtime Championship Boxing, sábado 25/1 desde las 23 hora argentina*

e.b.