Epílogo

Es frustrante que luego de cinco años de ansiedad acumulada en torno a una pelea entre Floyd Mayweather y Manny Pacquiao, el debate hoy pase por la lesión del filipino en un hombro y cómo manejaron la situación su equipo y la Comisión Atlética del Estado de Nevada. Esto es todo lo que quedó de una pelea que no sobrevivió a las expectativas.

Ocho días antes del 2 de mayo puse un tuit en el que decía que me preocupaba la condición física de Pacquiao y que no lo veía al 100%. Llámenlo un pálpito. No tenía ningún dato concreto de que Manny estuviera en efecto lesionado, pero sí me pareció detectar algunas señales llamativas. Calambres en las piernas, que corriera en pista plana para no sobrecargar los gemelos, días de entrenamiento suspendidos, Freddie Roach boqueando muchísimo, un entrenamiento abierto para la prensa en el cual Pacquiao sólo hizo 5 minutos de sombra. Y luego todas las distracciones. Un Pacquiao absorbido por los compromisos promocionales y publicitarios que no paraba de dar notas, filmar comerciales y sacarse fotos con cada famoso que se acercaba a visitarlo. Mientras tanto Mayweather iba de su casa al gimnasio y del gimasio a su casa, sorprendentemente callado. Pura disciplina ante el desafío, a priori, más difícil de su carrera.


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De acuerdo a las declaraciones de Roach, Bob Arum y Michael Koncz, más un comunicado oficial que emitió Top Rank se puede reconstruir que Manny Pacquiao sufrió un desgarro en su hombro derecho, entre 20 y 30 días antes de la pelea (dependiendo de la versión) durante una sesión de sparring en Los Angeles. Que Pac Man fue llevado a una clínica a realizarse estudios y que los médicos le recomendaron un reposo breve, tratamiento con antiinflamatorios y seguimiento de la lesión. El equipo de Pacquiao contactó a USADA, la agencia encargada de llevar adelante todo el proceso de control antidoping previo al combate, para que aprobaran los medicamentos prescriptos. USADA autorizó su uso, Pacquiao retomó los entrenamientos y su hombro mejoraría con el correr de los días. Roach, sin embargo, habría aconsejado pedir la postergación de la pelea pero, según dijo, fue el propio Pacquiao quien insistió en seguir adelante con la preparación.

Veinticuatro horas antes de la pelea, la Comisión Atlética de Nevada les presentó a cada boxeador un formulario de rutina con preguntas básicas acerca de su condición física. Allí, Koncz enumeró los medicamentos que Pacquiao había tomado durante el último mes previo a la pelea, pero ante la requisitoria de si el boxeador filipino había sufrido alguna lesión en sus hombros, codos o manos, Koncz indicó que no. Una secuencia que recuerda a cuando a Lisa le sacan el título de Pequeña Señorita Springfield por culpa de Homero que escribió “bueno” en un espacio del formulario de inscripción que había que dejar en blanco. Inevitable referencia, ustedes disculpen.

Estaba previsto que a Pacquiao le infiltraran el hombro dos horas antes de la pelea, en su vestuario del MGM Grand Garden Arena. Sin embargo, representantes de la Comisión Atlética no dieron permiso para que le aplicaran la inyección basándose en el formulario presentado el día anterior según el cual, recordemos, Pacquiao no tenía ni había tenido ninguna lesión. Una torpeza de Koncz y, tal vez, un exceso de rigurosidad por parte de la Comisión y su director Francisco Aguilar siendo que USADA estaba al tanto del tratamiento de Pacquiao y de la medicación que estaba recibiendo. En un evento tan importante, tal vez un poco de flexibilidad por parte de Aguilar le hubiera hecho un favor al espectáculo. De todas formas, marche preso. La responsabilidad no era de Aguilar para ponerle onda sino de Koncz, que como asesor de Pacquiao hizo mal su trabajo y perjudicó directamente al boxeador que no pudo recibir la inyección en el hombro antes de subir a pelear. Volviendo a Roach, comentó que durante la entrada en calor, mientras hacían manoplas, sintió que todo estaba bien y que la derecha de Manny funcionaba perfecto. Al final, no duró. Después del sexto asalto Pacquiao le admitió a su entrenador que no podía usar su brazo derecho. Roach le preguntó si quería que parara la pelea y el filipino le dijo que no, que aún disminuído no sentía que Mayweather pudiera lastimarlo y que quería seguir hasta el final.

En un principio esto no se supo hasta bien tarde en la madrugada, minutos antes de que comenzara la conferencia de prensa posterior a la pelea. Ahí empezó a circular el rumor de que Manny había subido al ring lesionado. Visiblemente afectado, Pacquiao contestó a medias y en su inglés básico las preguntas de los periodistas. Luego, entre Roach y Arum blanquearon lo que había pasado. Koncz, a un costado, guardó silencio durante toda la conferencia.

Floyd Mayweather Jr., Manny Pacquiao

Ahora la Comisión advierte que podría multar a Pacquiao reteniéndole parte de la bolsa o incluso suspender al boxeador por no haber declarado la lesión. Además, ya entraron en los tribunales de Las Vegas varias demandas de particulares supuestamente damnificados por la condición física de Pacquiao, desde apostadores hasta aquellos que pagaron casi 100 dólares por ver la pelea en sus casas. No sé cuánto sustento pueda llegar a tener esto, imagino que no mucho. De ser así, el boxeo dejaría de ser sustentable. ¿Por qué no meterle también una denuncia a Sergio Martinez, si en la previa a su pelea con Miguel Cotto se cansó de decir por todos lados que estaba físicamente “once puntos” y al final su rodilla terminó aguantando, a lo sumo, un minuto y medio? ¿O a Chavez Junior, por haber ocultado antes de su combate con el mismo Maravilla que se había fumado un porro? Casos así hay a roletes, en el boxeo como en cualquier otro deporte. De todas maneras, los abogados de Top Rank ya deben estar elongando para salir a la cancha.

Todo lo que podía salir mal en el equipo de Pacquiao, salió mal. Roach muy enfermo, con dolores y delegando tareas. Su preparador físico Justin Fortune peleando contra un cáncer. Tener a Koncz como mano derecha, un tipo que no sabe marcar una cruz en un formulario y de quien nadie tiene nada bueno para decir. Arum que tiene cincuenta años como promotor y no le pudo torcer el brazo a Aguilar que lleva apenas 18 meses en la NSAC. Las lesiones en los boxeadores ocurren todo el tiempo. Son atletas de alto rendimiento que entrenan ocho, nueve, diez semanas a pleno y rara vez pueden llegar a la noche de la pelea con su cuerpo intacto, sin dolores, molestias o lesiones. A Pacquiao le tocó lesionarse justo antes del combate más importante de toda su carrera, eso no podía evitarse; toda la incompetencia, el desmanejo y las excusas que rodearon a este episodio patético, sí.

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Finalmente, Pacquiao fue intervenido en su hombro derecho este miércoles 6 en Los Angeles. La artroscopía fue un éxito, según informaron, y Manny necesitaría de 4 a 6 meses de rehabilitación y entre nueve meses y un año para volver a pelear.

Al final, pasó lo que tenía que pasar. Después de cinco años de idas y vueltas, hicieron todo a las apuradas, básicamente por un capricho de Mayweather que no quería renunciar a la tradición de pelear en Cinco de Mayo. Como dije en la previa, todo esto fue un gran quilombo y es prácticamente un milagro que la pelea haya llegado viva al sábado. Desacuerdos hasta el final entre Top Rank y Mayweather Promotions por las entradas, entre HBO y Showtime, entre el Team Pacquiao y la Comisión de Nevada. Egos de todos lados que pusieron en riesgo el evento deportivo más taquillero de todos los tiempos.

Mayweather dijo “una pelea más en septiembre y basta, me retiro”. Argumentó falta de pasión por el boxeo. También admitió que es humano y que podría arrepentirse. Y dos días más tarde le habría mandado un mensaje a un conductor de ESPN diciendo que no tenía problemas en darle la revancha en 2016 a Pacquiao recuperado. Honestamente, ¿cuánto mejor podría hacerlo Manny operado y con un año de inactividad encima? Mejor ni engancharse con esa idea.

La pelea no sólo no colmó las expectativas sino que hoy, más frío, me animo a decir que fue un fracaso. No en lo económico, claro está, eso es aparte. Megapeleas así se dan una vez cada diez o quince años. Todo el periodismo aparece para cubrir el acontecimiento y la gente vuelve a hablar de boxeo en el ascensor, en el bar o en las oficinas junto al bidón de agua, como les gusta decir a los americanos. Es la oportunidad que tiene muy cada tanto este deporte de captar la atención de un nuevo público, más masivo; de recuperar tradición y respeto. Nada de esto pasó porque la pelea no fue lo suficientemente buena como para que el que invitó a su casa a 3 ó 4 amigos para tomar unas cervezas y ver la pelea, vuelva a hacerlo el sábado que viene para mirar Canelo/Kirkland. O el otro fin de semana, para Golovkin/Monroe. En eso falló Mayweather/Pacquiao, en dejar enganchado al espectador casual para la próxima. Y por supuesto, también, en crear una sensación de perdurabilidad. Esta pelea va a envejecer mal. Tenía todo para ser Ali/Frazier y terminó siendo De La Hoya/Trinidad. Lástima.

e.b.

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Habilidad sobre voluntad

Floyd Mayweather (48-0, 26 KO) siempre encuentra la manera de ganar. Le sacó una ventaja mental y física a Manny Pacquiao (57-6-2, 38 KO) y se quedó por puntos y en fallo unánime con la pelea que, para bien o mal, definirá el legado de uno y otro en este deporte.

Mayweather es un tiempista. Dentro del ring entiende como nadie cuándo debe pegar, cuándo cubrirse, cuándo recostarse contra las sogas, cuándo regular y cuándo apretar el acelerador. Fuera del cuadrilatero, conoce a la perfección cuándo es el momento ideal para pelear con cada uno de sus rivales. Manny Pacquiao fue por más de cinco años el único en situación de discutirle su liderazgo. Durante ese tiempo Mayweather supo mirar para otro lado cada vez que alguien le reclamaba porqué no aceptaba una pelea con el filipino. Con Al Haymon, su asesor en las sombras, esperaron el momento ideal en que el combate generara más dinero que nunca y, a la vez, tuviera en frente al Pac Man más venido a menos de toda su carrera. Si la pensás dos segundos, mejor no le podría haber salido.

Todavía no hay números oficiales de cuántas casas en Estados Unidos decidieron pagar 99.95 dólares para ver pelear a Mayweather con Pacquiao, pero seguramente fue un éxito comercial que superará cualquier expectativa. Un indicio: la pelea arrancó 45 minutos más tarde de lo previsto debido a la saturación del sistema para procesar los pedidos de pay-per-view. En nuestro país, la transmisión de TV Pública llegó a 31.6 puntos de rating un sábado a la madrugada y sin que peleara un argentino. Seguro, el boxeo está muerto, cómo no.

En la previa escribí que lo veía mejor a Floyd y que llegaba con una leve ventaja. Más enchufado. Más fresco, física y mentalmente, más allá de la diferencia de edad en su contra. Francamente, hubiera querido equivocarme. De los dos, Manny Pacquiao es, por lejos, mi boxeador favorito. Pero no podía dejar de lado las llamativas señales que veía de su campamento de entrenamiento en Los Angeles. Los calambres en las piernas, los días de descanso, su entrenador Freddie Roach hablando de querer cerrar con llave el gimnasio y sin embargo cada vez más gente, y más famosos pasando a saludar y a sacarse una foto. Y más entrevistas y más comerciales con la cara de Manny, más el basket allá en Filipinas, y su banca en el congreso, y su compromiso con Dios y con la Biblia. Demasiadas distracciones de cara a la que debía ser la pelea más importante de su vida.

Los primeros tres asaltos de Floyd Mayweather fueron brillantes. Si hubo un momento claro de dominio de parte de alguno de los dos a lo largo de la pelea fue ese. Floyd puso su pie izquierdo bien adelante y sacó partido de sus brazos más largos para prohibirle a Pacquiao achicar distancias. Arrancó totalmente descolocado Manny y no pudo ajustar hasta el round 4. Ahí Mayweather empezó a meterse en cuerdas y Pacquiao cuando pudo encontrarlo lo lastimó. Desde ese momento se abrió otra pelea y se fueron repartiendo los asaltos. Pacquiao volvió a conmover a Floyd en el sexto episodio pero, a pesar de haber emparejado el trámite, se notaba que a Manny le faltaba un plus como para quebrar a Mayweather. Se lo veía un poco duro y le faltó aquel quiebre de cintura capaz de desconcertar a quien tuviera enfrente. Los dos estuvieron lejos de su mejor versión. Pacquiao tiró menos que nunca y falló más de la cuenta. Mayweather abusó del modo supervivencia. Cauto, pedaleó mucho para atrás y eligió cada uno de sus golpes tratando, como siempre, de no regalar nada.

Concedo que los dos están en un declive. Anoche sí vi a un Mayweather disminuído, aunque todavía capaz de paliar cualquier merma física con su inteligencia superior arriba del ring. Pacquiao claramente ha perdido uno o dos escalones. Justo ahora que parecía haber recuperado un poco de ese fuego y esa alegría de antes, su condición física lo abandonó. Las estadísticas de Compubox resultan elocuentes. En sus doce combates previos a éste, el filipino promedió 786 golpes tirados por pelea. Anoche ese número bajó, drásticamente, a 429, esto es 357 golpes por debajo de su media. En la conferencia de prensa posterior al combate, su promotor Bob Arum reveló que Manny venía arrastrando un desgarro en su hombro derecho y que la Comisión Atlética de Nevada no dejó que le aplicaran una inyección de lidocaína antes de la pelea para calmar el dolor. Este tipo de excusas no suelen caer bien entre los fanáticos. Hay que ponerle dignidad tanto a la victoria como a la derrota.

La bautizaron “La Pelea del Siglo” y aunque no fue mala, no estuvo a la altura de el uno y el dos del mundo. Quedó lejos en cuanto a calidad y emotividad de combates históricos como Ali/Frazier o aquellas de los ’80 con Leonard, Hagler, Hearns y Durán. Terminó siendo, según mi apreciación, una pelea bastante más pareja de lo que reflejaron las tarjetas de los jurados. Un fallo unánime con dos jueces que fallaron 116-112 y un zarpado que dio 118-110. Yo por televisión vi un empate, seis asaltos para cada uno, pero acepto que de haber un ganador ese debía ser Mayweather. No tendría problemas con una tarjeta de 7 rounds a 5. Pero 8 a 4 y ni hablar 10 a 2 me parecieron demasiado amplias, exageradas. [Storify: #MayPac round por round]

La tarjeta de ROUND CERO

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 TOTAL
Mayweather 10 10 10 9 10 9 10 9 9 9 10 9 114
Pacquiao 9 9 9 10 9 10 9 10 10 10 9 10 114

Para Floyd queda una pelea más en septiembre y basta, dijo. Lleva un tiempo avisando que perdió la pasión por el boxeo. También dijo que en los próximos días va a dejar vacantes todos sus cinturones para darles la chance a los que vienen detrás de pelear por un título. “Money” es el villano perfecto porque se nutre del odio que despierta entre los fanáticos, como un luchador de la WWE. En él conviven un boxeador extraordinario y un personaje despreciable.

Mayweather estará viviendo su hora más dulce, disfrutando el triunfo que definirá su legado. Pacquiao ya debe estar haciendo eso que lo hace más feliz, ir al templo a rezar con su esposa y sus hijos. Es el final de esta historia dominada por la habilidad de Floyd Mayweather para imponer sus condiciones, sus tiempos y su talento por sobre la voluntad de Manny Pacquiao y los otros 45 boxeadores que antes intentaron lo imposible: ganarle a quien, nos guste o no, debe ser reconocido como el mejor de esta época.

e.b.

Mayweather/Pacquiao: se para el mundo

CAzA2lnWwAAwCHpDespués de más de cinco años de idas y vueltas, finalmente, Floyd Mayweather (47-0, 26 KO) y Manny Pacquiao (57-5-2, 38 KO) se subirán a un ring para definir quién de los dos es el boxeador más grande de esta época. Transmite TV Pública para todo el país desde las 22h.

Esta historia arranca en el año 2009, con Manny Pacquiao en el momento más alto de su carrera después de noquear a Oscar De La Hoya, Ricky Hatton y Miguel Cotto en sólo once meses. Mayweather, aburrido, se había retirado del boxeo, pero al volver y ganarle de punta a punta a Juan Manuel Marquez, una pelea con Pacquiao parecía lógica e inevitable. Acá es cuando lo que debería haber sido fácil se complica y arranca todo el puterío, las negociaciones caídas, las acusaciones cruzadas y los abogados.

Se conoce que en 2010 estaba todo encaminado como para que la pelea se concretara, pero a último momento, Mayweather comenzó con las extravagancias y pidió que los controles antidoping incluyeran extracciones de sangre hasta 24 horas antes del combate. El bando filipino rechazó las exigencias de Floyd con algo de razón. Pacquiao nunca había dado positivo en un control y los reclamos de Mayweather parecían apuntar más a ensuciar al Pac Man y boicotear la pelea que a darle transparencia. El descargo de la gente de Pacquiao fue que Manny no tenía problemas en dar muestras de orina en cualquier momento y de sangre hasta un mes antes del combate e inmediatamente después del mismo, pero no un día antes de pelear porque, sentía, sacarse sangre lo dejaba débil. Una respuesta cuanto menos torpe. Mayweather, al final, se salió con la suya. La pelea se cayó y la imagen de Pacquiao quedó tocada. La siguieron en tribunales.

Dos años después, en 2012, Mayweather hizo otra para la tribuna. Llamó por teléfono al filipino directamente para ofrecerle pelear con él por una bolsa fija de 40 millones de dólares. Bajo estos nuevos términos, a Pacquiao no le tocaba ni un centavo de lo que el combate generara por venta de PPV, cifra que éste sábado podría superar los 300 millones. “Le ofrecí más dinero del que nunca había ganado en toda su carrera” comentó Mayweather, pero su propuesta era claramente una tocada de culo. Pacquiao la desestimó aclarando que no subiría al ring por menos del 45% y que, por las dudas, ya no tenía ningún drama con sacarse sangre incluso el día anterior a la pelea.

Más tarde ese año, Mayweather fue sentenciado a tres meses de prisión por golpear y amenazar de muerte a su ex, Josie Harris, delante de los tres hijos que tuvieron juntos. Insólitamente, la Justicia del Estado de Nevada le concedió una prórroga especial en la fecha de entrada a la cárcel para que Floyd pudiera enfrentar a Miguel Cotto. Tal es la relevancia de Mayweather para la economía de Las Vegas. Una vez adentro sólo cumpliría dos tercios de la condena, beneficiado por buena conducta. Para Pacquiao, 2012 también fue un mal año. En junio le robaron un triunfo clarísimo sobre Timothy Bradley y en diciembre Manny sufriría la derrota más dura de su carrera, descuido y nocaut a manos de Juan Manuel Marquez, su rival eterno.

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Si hasta ahí un combate entre Mayweather y Pacquiao había sido imposible de realizar, las cosas se complicaron todavía más en 2013, cuando Floyd anunció que abandonaba la pantalla de HBO después de quince años para cruzar de vereda y firmar exclusividad con Showtime, que le garantizaba más de 200 millones de dólares por la transmisión de sus próximas seis peleas. Despechados, en HBO reaccionaron anunciando que no volverían a trabajar con ningún peleador de Golden Boy o que fuera representado por Al Haymon, el consejero en las sombras de Floyd Mayweather. El boxeo quedaba así partido en dos, rehén de una guerra entre canales de televisión y promotores que bloqueaba no sólo la posibilidad de ver Mayweather/Pacquiao, sino también cualquier otra pelea entre un boxeador de Bob Arum (Top Rank, cercana a HBO) y uno de Oscar De La Hoya (Golden Boy, afiliada a Showtime). Floyd les ganaba en mayo a Robert Guerrero y en septiembre a Canelo Alvarez. El filipino volvería recién en noviembre, con una victoria indiscutible sobre Brandon Rios, un rival a medida.

2014 es el año clave porque Mayweather y Pacquiao empiezan a vender cada vez menos y se quedan sin alternativas. Floyd, sin rivales competitivos, le da una revancha innecesaria a Maidana y Pacquiao, después de vengar aquella derrota ante Bradley, se fue a China para tirar seis veces a un Chris Algieri desconocido para el público en general. A Showtime los números ya no le cierran. Hicieron una inversión impresionante en Mayweather que en un principio les sirvió para posicionarse como competencia sólida de HBO pero ahora están yendo a pérdida con el deportista mejor pago del mundo.

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Entra Les Moonves, presidente de CBS, empresa madre de Showtime. Un mozo del lugar en el que Moonves suele cenar en Los Angeles le cuenta al empresario que su hijo practica boxeo en el gimnasio del entrenador de Manny Pacquiao, Freddie Roach, y que él podría gestionarle una reunión con Roach para ver si una pelea del filipino con Mayweather todavía es viable. Moonves accede. Se junta con Roach primero, luego con Arum, después sienta a Arum con Haymon que se odian pero no son boludos y así, despacito, la pelea va tomando forma. Faltaba la tele. Pacquiao es de HBO y Mayweather de Showtime, por lo que las dos compañías deberían volver a trabajar de manera conjunta en la transmisión, algo que sólo habían hecho una vez para Lewis/Tyson, en 2002. También faltaba el ok de Mayweather, que esta vez no volteara las negociaciones haciendo alguna de las suyas.

2522F59A00000578-2929269-The_pair_pictured_together_for_the_first_time_spoke_and_swapped_-m-3_1422444809738Floyd se quedó en el molde mientras la televisión cerraba detalles. Para ese entonces, del lado de Pacquiao ya habían aceptado la parte más chica de un reparto 60/40, la fecha de la pelea, el lugar, los controles anti doping, todo. Esto terminó de encaminarse el 27 de enero de este año. Pacquiao estaba en Miami participando como jurado del concurso de Miss Universo y cuando quiso tomarse el avión de vuelta a Filipinas todos los vuelos habían sido cancelados por una tormenta. Teniendo que quedarse una noche más, eligió matar tiempo yendo a ver Bucks vs. Heat, un partido de la NBA al que también había ido Floyd Mayweather. Algunos dicen que fue pura casualidad, otros sostienen que estuvo todo armado. No importa. Las cámaras los enfocaron, ellos se vieron, se saludaron, cruzaron dos palabras, agendaron teléfonos y se despidieron para seguirla un rato más tarde en privado. Reunión cumbre, mano a mano en el hotel donde paraba Pacquiao. Tres semanas después, el 20 de febrero, Mayweather le sacaba una foto al contrato firmado y la colgaba en las redes sociales, poniéndole fin a las especulaciones y oficializando la pelea que tomó cinco años en hacerse realidad.

Para que esto funcionara todos iban a tener que tragarse un sapo. Arum no se lleva con Haymon, ni con Mayweather, ni con el uno del MGM. Showtime y HBO son archirrivales. Floyd no se banca a Arum, su ex promotor. Mayweather padre y Freddie Roach se picantean cada vez que pueden. HBO tampoco quería saber más nada con Haymon ni con Floyd y acá estamos. Showtime resiente a Arum de la vez que llevaron a Pacquiao para pelear con Mosley y Top Rank se lo llevó enseguida de vuelta a HBO. Esto es un gran quilombo y como tal créanme que es un milagro que se haya concretado y siga en pie. Faltando nueve días para la pelea no había entradas. No, no es que no quedaran, no había, no existían porque no podían ponerse de acuerdo en cómo se las iban a repartir. Todos problemas. Al final, apenas 500 localidades salieron a la venta para el público. Lógicamente, volaron en menos de dos minutos y la reventa es un descontrol. Consultado sobre si anticiparía una revancha, Arum sentenció que si dependiera sólo de él “no volvería a pasar por todo esto nunca más ni en un millón de años. Es la peor pesadilla que haya vivido en todos mis años como promotor de boxeo.”

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Están los que dicen que este combate llega tarde, que ya no interesa tanto como hace cinco años. Verso. Es la pelea más importante de los últimos, diría, 25 o 30 años. De Hagler/Leonard para acá, ninguna otra se le compara. Nada garantiza que de haberse enfrentado allá por 2010 hubieran dado una pelea mejor que ahora. En todo caso podrá lamentarse que tanto tironeo nos haya privado de lo que, con tiempo, podría haber sido una trilogía de peleas históricas como fueron Leonard/Durán o Ali/Frazier, pero ya está. ¿Y quién dice que en mayo de 2015 Mayweather y Pacquiao no puedan dar una buena pelea? Floyd perdió un poquito de agilidad y se recuesta contra las cuerdas con mayor frecuencia. Cubre el mentón con su hombro y desde ahí bloquea, esquiva y elige sus disparos como un francotirador con su rifle desde una ventana. Manny en cambio pelea como si tuviera una ametralladora, tirando ráfagas de 5, 6 o más golpes, aunque sin la precisión quirúrgica de Mayweather. Algunas de sus balas van a seguir de largo y otras van a entrar.


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Mayweather/Pacquiao: The Legends Speak


Sucede que Pacquiao hoy se ha convirtido en una celebridad que boxea. En él conviven el congresista, el jugador de basket, el cantante, el que se mete en una inundación para ayudar a los que menos tienen, el ferviente lector de la biblia y, todavía, el boxeador. Tiene a todo un país detrás. Pero aunque sigue siendo un crack, hace rato que perdió un poco de su esencia arriba del ring. Le mirás la cara la vez que lo afanaron contra Bradley en 2012 y es prácticamente la misma que cuando le ganó dos años después. Como si le diera igual ganar o perder. Está en otra. Ahora, ¿puede ganar? Más vale.

Floyd Mayweather esquivó a este filipino de un metro con sesenta y nueve centímetros durante cinco años por algo más que ego. Le teme. Siente que Pacquiao más que nadie amenaza lo más preciado que tiene: su invicto y ese poder presumir de que es el mejor de todos los tiempos, aunque no lo sea. Habiendo sido a lo largo de toda su carrera tan meticuloso en los tiempos y en la elección de sus rivales, una de las preguntas a responder es si Mayweather va a enfrentar a Pacquiao porque no le quedó otra o porque ya ve a Manny lo suficientemente vulnerable como para arriesgarse a tomar el combate que estuvo evitando durante el último lustro.

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¿Cómo hace Pacquiao para ganarle a Mayweather? Trabajando mucho. Precisa mantenerse activo, ganar rounds, obligar a Floyd a salirse de su libreto y tomar algunos riesgos. El juego de pies del filipino será fundamental. Necesita sus piernas al 100%. Si vuelven los calambres, chau, se acabó. El Pac Man necesita pelear en puntas de pie, estar rápido, amagar mucho y entrar por sorpresa, pegando combinaciones desde la media distancia y salir volando hacia los costados. En otras palabras, Manny necesita una actuación de otra época. Pacquiao no es Maidana, tiene otros argumentos y un estilo que lo hace único. El filipino no puede ni debe hacer una pelea de fricción como la que plantearon el Chino o Cotto contra Mayweather. No porque eso no dé resultados contra Floyd, de hecho creo que esa sigue siendo la mejor estrategia para complicar a Mayweather. Acorralarlo, deslucirlo, ensuciar la pelea y tirarle con todo hasta que a alguno de los dos se le caigan los brazos y no pueda más con su vida. Pero como decía antes, Pacquiao no es ese tipo de boxeador y necesita tomar la iniciativa con otras herramientas, las suyas. Movilidad, velocidad, puntería y variantes para evitar que Floyd lo descifre, haga ajustes y domine, como hace siempre. El tema es si Manny llega con la condición física, la frescura y la mentalidad como para agarrar la manija de la pelea y ganar asaltos, de a uno por vez. También dependerá, en alguna medida, de que en Mayweather se acentúe ese declive sutil que, para algunos, mostró en sus últimos combates. En cambio, si Floyd está con todas las luces encendidas, las chances de Pacquiao se achican.11045399_10155485782935354_7894171660011141437_o

Mayweather parece haberse tomado todo el proceso de preparación para esta pelea muy en serio. Apagó al personaje, al “Money”, se alejó de los escándalos y se puso a trabajar con el rigor y la intensidad de siempre más algunos cambios bastante polémicos. Primero incorporó a su equipo a Alex Ariza, el ex preparador físico de Pacquiao y de Maidana que fue echado de la esquina de estos dos. Ariza en un principio da resultados; luego, si no se lo sabe manejar, se vuelve un bardo incontrolable. Veremos cómo resulta esta vez. Luego sumó a Bob Ware, otro preparador físico al cual le asignó la sensible tarea de vendar sus manos frágiles. Si Ariza es un tipo controvertido, Ware no se queda atrás. En mayo de 2013 J’ Leon Love, un protegido de Floyd, dio positivo en un control antidoping y admitió ante la Comisión Atlética de Nevada haber tomado un diurético para cortar peso, una sustancia prohibida que también suele utilizarse para tapar el uso de esteroides. Indagado al respecto, Love reveló que el diurético se lo había suministrado (adivinen quién) Bob Ware. Para hacerla completa, Angel “Memo” Heredia, preparador físico de Juan Manuel Marquez y confeso consumidor y repartidor de anabólicos a deportistas durante el escándalo BALCO, anduvo por el gimnasio de Mayweather. Heredia dice haber conversado con su colega Ariza a raíz de una inquietud por conseguir mayor potencia en la pegada de Floyd y qué cosas se le ocurrían a “Memo” para mejorar en ese aspecto puntual de la preparación. No aclares que oscurece. Un entorno bastante turbio para alguien que se jacta de querer limpiar el deporte de tramposos.

De no mediar polémicas ni fallos discutidos, ganará el que esté más fresco física y mentalmente. Me inclino a pensar que ese es Floyd Mayweather. Estuvo muy metido durante su campamento de entrenamiento y casi ni abrió la boca a lo largo de toda la preparación. “Nunca en mi vida tuve tantas ganas de ganar una pelea como ésta”, dijo, y uno no puede hacer otra cosa que no sea creerle. Pacquiao, en cambio, anduvo de acá para allá, dando notas, sacándose fotos, filmando comerciales y saludando famosos. Casi que cargó él solo con todo el peso de promocionar la pelea mientras Mayweather se brindaba exclusivamente a entrenar. Tantas distracciones a este nivel pueden pagarse caro y, justamente, en la dedicación y aplicación al trabajo puede estar la clave y la ventaja para Floyd.

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Manny Pacquiao y Floyd Mayweather son el agua y el aceite. Dos figuras antagónicas. Uno, un tipo sencillo que surgió de la miseria más profunda y que encontró en el boxeo la única posibilidad de alimentar a su familia. El otro heredó el oficio, depuró su talento y se convirtió en un personaje tan frívolo como brillante y cerebral arriba del cuadrilátero. Esta historia tiene a un bueno y a un malo, y los dos se sienten cómodos con el papel que les tocó.

Cuenta regresiva para la pelea que definirá el legado de uno y otro. Yo ya estoy imaginándome lo que va a ser. El estadio lleno. Jimmy Lennon Jr y Michael Buffer, los dos juntos presentando a los boxeadores. El pasillo hacia el ring. Kenny Bayless dándoles las últimas indicaciones. Esos segundos de drama antes de que suene por primera vez la campana. Y la esperanza, el deseo, de que Mayweather/Pacquiao sobreviva a esos cinco años de expectativas, que salga un gran espectáculo y que nos quedemos hablando de esta pelea por los siglos de los siglos. Amén.

e.b.

Round 13

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Floyd Mayweather (47-0, 26 KO) volvió a ganarle en la revancha a Marcos Maidana (35-5, 31 KO), y esta vez no dejó ningún tipo de dudas. Fue una continuidad del primer combate, podría decirse el round 13 de la pelea de mayo. Una tarjeta le dio el triunfo a Money por 115-112 y las dos restantes por 116-111.

No pudo ser para El Chino. Al santafesino le faltó la intensidad que complicó a Mayweather en mayo y Floyd, por su parte, hizo todos los ajustes necesarios para evitar sobresaltos. Se suponía que sería más fácil para él esta vez y así fue. Cerebral, siempre encuentra una manera de ganar y por eso es el mejor en esto, aunque aburra minimizando riesgos y emociones.

Algo no anduvo bien durante el campamento en Oxnard. Ya habíamos planteado reservas con respecto al cambio de preparador físico. Robert García prometió mejoras con la entrada de Raúl Robles al Team Maidana pero lo cierto es que El Chino se pinchó incluso antes que en mayo, aún cuando tiró unos trescientos golpes menos que en la primera pelea, según Compubox. La estrategia de subir al ring más liviano (Maidana pesó 155 libras anoche, ocho menos que la vez pasada) para ganar durabilidad y continuidad en ataque tampoco resultó. ¿Cuánto influyó la salida de Alex Ariza? Quizás con el correr de los días esto se vaya develando.

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Esta vez Mayweather se valió mucho más de sus piernas para usar todo el ring y evitar que Maidana lo llevara contra las cuerdas. Viejo es el viento y sigue soplando. Trabajó bien con su jab y en golpear al cuerpo del argentino para ir mermándolo. A no buscar excusas en el réferi porque el arbitraje de Kenny Bayless no fue determinante en absoluto. Anoche Mayweather creció con respecto al primer encuentro y El Chino involucionó, podríamos ponerlo así de simple y con eso alcanzaría.

Apenas dos buenos pasajes de pelea para Maidana, sobre la campana del tercer asalto cuando conectó una derecha que aturdió a Mayweather y algo más en el cuarto round, el único momento en que pudo aplicar una presión semejante a la de mayo. En el octavo episodio, Maidana, visiblemente frustrado por la superioridad del campeón, le mordió el guante izquierdo. Zafó porque Bayless no pudo verlo desde su posición. Dos rounds más adelante, en el décimo, el árbitro le descontó un punto por palanquear a Mayweather y tirarlo al piso. El Chino ni se quejó.

Floyd Mayweather vs Marcos Maidana

¿Qué es lo que viene para cada uno? Floyd tiene firmadas dos peleas más con Showtime. Podrían ser las últimas de su carrera, según dijo. También habló de tedio y falta de pasión por el boxeo. Le preguntaron por Pacquiao y volvió a contestar con evasivas, nada nuevo por allí. Su vuelta al ring podría no ser en mayo si Cotto y Canelo le ganan de mano la tradicional fecha de La Batalla de Puebla. Para Maidana, descanso. Viene de una seguidilla de combates tremendamente exigentes y costará encontrar la motivación y el hambre luego de pelear dos veces contra el número uno.

La tarjeta:

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 TOTAL
Mayweather 10 10 10 9 10 10 10 10 10 9 10 9 117
Maidana 9 9 9 10 9 9 9 9 9 9 9 10 110

e.b.

Rompelo todo, Chino (II)

BtQKmiEIgAA8BqZPor segunda vez en 18 años de campaña Floyd Mayweather (46-0, 26 KO) concede una revancha. Eso de por sí sólo ya es todo un reconocimiento para Marcos Maidana (35-4, 31 KO), pero El Chino no se conforma con elogios e irá por la hazaña al MGM de Las Vegas.

Las polémicas quedaron atrás. Pasaron las semanas, primó la sensatez y ya no queda nadie que discuta la victoria de Mayweather. Al mismo tiempo hay un consenso con respecto a que Maidana planteó la batalla más competitiva que alguien le haya dado al número 1 desde José Luis Castillo, hace doce años. Pero si en mayo no le alcanzó, ¿qué ajustes debe hacer el santafesino esta vez para anular la superioridad de Floyd?

A esta altura de su carrera, Maidana es un boxeador que ya está moldeado. Podrá corregir algunas cosas en el gimnasio, trabajar otras nuevas, pero al final es un peleador hecho, que no va a cambiar su estilo en ocho semanas de campamento. Ni falta que hace. Lo que Maidana precisa hoy es aumentar su durabilidad. Los ajustes tienen que venir necesariamente por el lado de la preparación física. Si se quiere tener alguna oportunidad de ganarle a Floyd Mayweather, es absolutamente indispensable estar entrenado para rendir doce asaltos al 100%. Creo, en ese sentido, que Alex Ariza era la persona indicada para trabajar con Maidana. Sin embargo, el colombiano no se ha caracterizado exclusivamente por ser un profe con grandes resultados (Pacquiao, 2008 a 2013) sino también por ser un tipo conflictivo. Por alguna interna, aparentemente sin retorno, Ariza fue echado del gimnasio de Robert García en Oxnard, donde El Chino se entrena desde mediados de 2012. Su pasado lo condena. Antes, Ariza también había sido despedido por Freddie Roach de su Wild Card Gym de Los Angeles.

93_0_3411054_ph-workout046_800x600Nadie del Team Maidana se empeñó demasiado en aclarar qué pasó. Tampoco aportó nada el periodismo, que volvió a hacer silencio por su cercanía con los protagonistas. Que Ariza es un mercenario, se sabe ahora y se sabía antes. De hecho ya apareció un par de veces en el campamento de Mayweather ayudando a Floyd con sus estiramientos. Cero códigos. Pero el que pierde con esta situación es Maidana. Ponerse a las órdenes de un nuevo preparador requiere tiempo para conocerse y adaptarse a otras formas de trabajo. Ojalá salga bien, pero pasar por todo eso antes de una pelea tan trascendental no parece ser lo más conveniente. Ahora, la función de PF de Maidana recayó en el tijuanense Raúl Robles, quien en su momento trabajara con Antonio Margarito y Erik Morales, entre otros campeones del mundo. Queda ver qué impacto tendrá todo esto en el rendimiento de El Chino el sábado 13 y si convenía dejar ir al mejor preparador físico que tiene hoy por hoy esta actividad.


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¿Vale la pena repasar peleas anteriores de Mayweather? ¿Hay algo que Maidana y su equipo puedan sacar en limpio de ahí? Definitivamente sí. Por ejemplo, la destreza de Castillo para achicarle distancias a Floyd variando su propia estatura, metiéndose agachado en la corta, bien bajito, para no darle un blanco vertical fijo al jab de “Money” que por momentos al apuntar tan abajo quedaba regalado arriba a los volados de contra de JLC. Ahí puede haber algo a imitar y mecanizar, aunque aquel Mayweather tenía 18 combates menos de experiencia sobre el lomo. Algunos opinan que “El Temible” de Sonora le ganó a Floyd aquella vez de abril de 2002. Personalmente, esa pelea yo se la doy a Mayweather por dos puntos, 114-112 con los descuentos del réferi Vic Drakulich (el mismo que descalificó a La Joya Chaves el mes pasado en su combate frente a Brandon Rios).

floydcastillo¿Es imbatible Mayweather? ¿Nadie más lo exigió a fondo? Hay que rascar el fondo de laolla para encontrar alguna otra situación suya en apuros arriba de un ring. Oscar De La Hoya logró sacarlo por momentos de su zona de confort jabeando y yendo al frente, pero el Golden Boy empezó a gotear nafta en el último tercio de pelea y se quedó sin resto. ¿Quién más? Miguel Cotto lo presionó bien un ratito y nada más y Shane Mosley acertó con un bollo que lo dejó tecleando por unos instantes. Pará de contar. Aunque claro, no se puede soslayar que Floyd ha sabido elegir muy bien a cada uno de sus rivales en el momento indicado. Y que puso y sigue poniendo todo tipo de excusas con tal de no enfrentar al único boxeador capaz de discutirle el número uno, Manny Pacquiao. Hoy, a sólo tres peleas de terminar su vínculo con Showtime y retirarse, el legado de Floyd no emociona.

Hay quienes creen haber notado indicios de retroceso en Mayweather en la pelea de mayo, como si finalmente estuviera alcanzándolo el paso del tiempo. Yo sinceramente no lo veo así. Creo que su boxeo, su dedicación al entrenamiento y su condición física siguen ahí y que a los 37 años está entero y sigue siendo el mejor. Tampoco le creo cuando dice que se dejó pegar un poco por Maidana para darle a la gente el espectáculo que querían, eso es basura. Sí pienso que Mayweather pudo haber subestimado un poco/bastante a El Chino. En realidad creo que su ego no le permite entender lo poco que le importa a Maidana quién es Floyd Mayweather. Esto es algo que diferencia al de Margarita de los otros retadores, que generalmente se obnubilan y están los doce rounds pensando cómo tirar una piña sin quedar en ridículo. Descuento que Maidana respeta a Floyd boxeador pero estoy seguro también deque a El Chino le importa cero todo el circo, que el personaje no lo intimida, que está más allá de los autazos, las mujeres, los guardaespaldas, Justin Bieber, los escándalos y todos los jueguitos mentales que propone Mayweather para promocionar sus peleas. Esa, tal vez, y no otra, sea la mayor fortaleza de El Chino de cara a esta revancha.

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Hablando de juegos mentales: Tema guantes; cronología de los hechos. Maidana quería pelear en mayo con un juego de Everlast MX de ocho onzas rellenos con espuma y pelo de caballo, totalmente válidos. Son guantes diseñados especialmente para que la pegada haga más daño, a diferencia de los que están rellenos sólo con espuma y son más acolchados. Mayweather en persona se probó esos guantes y los objetó a las puteadas, argumentando que eran peligrosos por no tener suficiente relleno en la zona de los nudillos. La comisión técnica del Estado de Nevada hizo lugar a su protesta. Acto seguido, el Team Maidana presentó un par de guantes igual al primero, mismo modelo, mismo relleno compuesto, que sólo difería de los anteriores en el color (aquellos celestes, estos rojos). Floyd también pataleó por estos, pero ahí la comisión técnica no lo respaldó. El Chino podría finalmente pelear con sus guantes. Bueno, no. Hubo negociaciones contra reloj entre las escuderías y Mayweather “compró” una clausula de último momento. Maidana subiría a pelear con guantes que no eran los MX de su preferencia sino unos Powerlock, también marca Everlast pero rellenos sólo con espuma. Que quede claro lo siguiente, Maidana no perdió la pelea por no pelear con sus guantes favoritos, pero Nevada lo autorizaba y si tan determinantes eran para él podría haberlos usado. Su equipo entregó ese derecho en una mesa de negociaciones a cambio de algo, presumiblemente dinero, así que marche preso y a no quejarse. Al momento de postear esto todavía no se sabía con qué guantes pelearían esta vez. ¿Francamente? No creo que le importe a nadie. La primera pelea jamás estuvo en duda, más allá del parte alarmista que daban algunos cachivaches desde Las Vegas.

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Otra cuestión a la cual se le está dando mayor trascendencia de la que tiene es este asunto de qué títulos estarán en juego la noche del 13. Mayweather, en su condición de boxeador taquillero y número 1 libra por libra, recibe tratamiento preferencial por parte de los organismos que le permiten, por ejemplo, tener cinturones en dos divisiones diferentes, welter y súper welter en este caso. Un disparate. Yo en estos casos sugiero no darle bola a todo esto porque es imposible seguirle el rastro a cada uno de los cinturones que rifan las asociaciones, y además porque es inútil, no sirve más que para legitimar títulos inventados, interinatos, campeones regulares y hasta súper campeones. Si la prensa especializada hiciera un esfuerzo por recuperar e imponer el concepto del campeón lineal por sobre estos títulos de papel el boxeo sería un lugar bastante más sano, pero soñá con que un periodista vaya a tirarse en contra de las entidades, a ver si todavía no lo invitan a la convención de fin de año a sacarse fotos y comer de arriba. En fin, sería histórico y muy lindo que El Chino gane y capture todos esos títulos pero nadie va a ver o dejar de ver la pelea, ni acá, ni allá, ni en ninguna parte, por los cinturones que haya en juego.

Vamos cerrando. ¿Qué se puede esperar del combate? Como dije más arriba, lo físico será un factor decisivo. Cualquier chance de Maidana, hasta la más remota, dependerá de que esté mejor preparado que en mayo. Si además Mayweather, como especularon algunos, está empezando a apagarse y el argentino puede aprovecharlo, ojalá, bienvenido sea. Otra vez, El Chino tendrá que mantenerse muy activo, tirar y tirar, aunque a veces esto implique recibir dos golpes a cambio de meter un trompazo de los suyos. Es así, la cautela no paga contra Mayweather. Maidana necesita llevar la pelea al terreno que más le conviene, arrastrar a Floyd lejos del centro del ring, ser ese rival incómodo lo más que pueda y no dar lugar a que Mayweather le tome la mano. Será indispensable además que El Chino esté enchufado y no lagunee. Esto tampoco será fácil. Maidana viene de una seguidilla de peleas muy exigentes y mantener el hambre y la motivación después de tantos meses de entrenamientos y concentraciones fuera de casa seguramente sea un desafío extra para él y para su equipo.

El 3 de mayo pasado, Maidana se quedó corto y sobre el final Mayweather puso piloto automático hacia un triunfo por puntos. ¿Qué nos deparará esta vez? ¿Será el round 13, la continuidad del primer combate con un Floyd adaptado a todo y en control? ¿O podrá El Chino convertirlo en el round 1 de una revancha diferente, bajo sus condiciones? Todas las respuestas, el sábado cerca de la medianoche.

**Televisa Combate Space a partir de las 21h y TV Pública desde las 23h**

e.b.

GGG: lo que viene para Golovkin

gggr0Éste sábado pasado en el Madison Square Garden, Gennady Golovkin (30-0, 27 KO) demolió al australiano Daniel Geale (30-3, 16 KO) en apenas tres asaltos y dio un paso GRANDe rumbo a la consolidación // De la mano de Abel Sanchez su boxeo crece y GGG sigue convenciendo escépticos // El deseo del kazajo, según dijo en conferencia de prensa después de la pelea, es unificar fajas en las 160 libras // Su ascenso a la cima no se detiene y la pregunta obligada hoy es quién lo para a Golovkin // A continuación, Repasamos sus posibles rivales.

 

cottor0MIGUEL COTTO (campeón lineal y CMB 160)
La pelea más importante para Golovkin. ¿Es viable? Sí, no existen conflictos entre los promotores ni la TV. Cotto es una especie de agente libre. Viene de pelear el mes pasado con Maravilla en HBO/Top Rank, y mañana, si quisiera, podría ir y pelear con el Canelo Alvarez en la contra, Showtime/Golden Boy. Y esa, precisamente esa, sería una pelea gigante para Cotto, mucho más que con Golovkin. Consultado al respecto, Gaby Peñagarícano, manager del boricua, dijo que GGG todavía no es un nombre de los grandes y que una pelea con él ahora sería “prematura”. “Además Golovkin nunca peleó en PPV”, agregó Peñagarícano, a quien habría que recordarle que Austin Trout y Delvin Rodríguez, dos de los últimos tres rivales de Cotto, tampoco lo habían hecho antes de enfrentar al puertorriqueño. En agosto volverá a reunirse el Team Cotto para estudiar rivales y pasos a seguir. Se especula con que podría regresar al ring en diciembre.

CARL FROCH (FIB y AMB súper 168)
Antes de la revancha de Wembley con Groves, la promoción de la pelea organizó un chat con los boxeadores. Ahí les preguntaron si eventualmente alguno pelearía con GGG. La Cobra respondió: “Evitaría a Golovkin como si fuera una plaga. Pega como una mula. Ninguna necesidad de vérmelas con él. Es demasiado peligroso”. “Por la plata correcta lo haríamos”, tuvo que aclarar Eddie Hearn, promotor de Froch. “Estas son cosas que HBO saca de contexto para construir hype en torno a Golovkin. Alguien como Carl no evita a nadie. Con su mandíbula y en 168 libras creo que sería una pelea 50/50″. Dijo Abel Sanchez que Golovkin iría a Inglaterra con tal de pelear con él. Pero Froch tiene otras opciones: Chavez Jr, James De Gale, o un tercer mano a mano con Kessler.

Hassan NDam vs Peter QuillinWorld WBO Middleweight boutOctober 20, 2012Brooklyn, New YorkPhotos By Tom Hogan/HoganphotosPETER QUILLIN (OMB 160)
El sábado, ni bien terminó GGG/Geale, Oscar De La Hoya tuiteó que le encantaría ver a su muchacho Kid Chocolate con Golovkin. Entre las promotoras no hay drama pero Quillin tiene a Al Haymon como asesor y HBO no acepta boxeadores suyos y, hasta donde sabemos, tampoco de Golden Boy. Así quedaron las cosas luego de que Floyd Mayweather se fuera a Showtime y aunque Richard Schaeffer no sea más el CEO de Golden Boy, no hubo por ahora gestos de acercamiento entre HBO y la promotora de De La Hoya. Difícil que pueda hacerse, más por Haymon que por Golden Boy. Nadie se muere por verla tampoco. La sensación es que Golovkin lo rompe todo facil al morocho.

caneloooSAUL “CANELO” ALVAREZ
Hermosa pelea. Al Canelo post paseo vs Floyd parece costarle dar las 154 libras para súper welter y se está quedando sin rivales ahí. No es momento para un desquite con Mayweather todavía (y posiblemente nunca lo sea). El triunfo con Lara encendió alguna discusión en torno al fallo, dividido, pero tampoco creo que dé para una revancha ahora. Molina y Andrade, titulares FIB y OMB respectivamente, no parecen ser rivales vendibles como para encabezar un PPV. James Kirkland es otro nombre que sonó. Los gemelos Jermell y Jermall Charlo están verdes todavía. No está muy claro el futuro de Canelo. Una pelea suya con Cotto rompería todo y si no sale esa tal vez tenga que poner un pie en las 160 libras. Hoy Golovkin tiene exclusividad con HBO y Álvarez con Showtime, lo que bloquea por completo cualquier chance de verlos sobre un mismo cuadrilatero.

jc8JULIO CESAR CHAVEZ, JR.
Otro peleón. El Hijo de la Leyenda te frena un misil de Hamas con la pera (?) y eso para sobrevivir contra Golovkin parece indispensable. Ya hubo negociaciones antes pero Chávez es basicamente un malcriado que se entrena como quiere, cuando quiere y dónde quiere. En mayo rechazó 7 millones para enfrentar al kazajo más otros 5 palos mínimo por la pelea siguiente a esa. Según declaraciones de su viejo, Junior bajaría a 160 libras por Cotto (y sólo por Cotto, agrego yo) pero parece bastante difícil que pueda. Sus últimos dos combates, ante Bryan Vera, los hizo en 173 libras (negociadas 48hs antes) y 168. Pero para Golovkin subir a súper mediano por Chávez nunca fue una traba y de hecho iba a hacerlo si hubieran peleado en julio. Hoy el mexicano es una incógnita total, su estado físico, su continuidad en Top Rank y su futuro todo pero, si tuviera que arriesgar, lo veo más cerca de pelear con Froch que con Golovkin.

WARD 3 (1)ANDRE WARD (campeón lineal y AMB Súper 168)
Dos medallistas en Atenas 2004. “Los estilos hacen a las peleas”, dicen y es cierto. Golovkin, la bestia con 90% de promedio de nocauts. Ward, el boxeador técnico que hace ajustes, top 3 en cualquier ranking libra por libra y ganador del Super Six. Por su boxeo, es el único de entre los posibles rivales al que favorecería por encima de Golovkin si tuviera que pronosticar ya un resultado. Tiene herramientas como para desmantelar al kazajo. A favor: los dos están con HBO y no hay conflictos entre sus promotores, Goossen y K2. Tampoco tendría drama GGG en subir a 168 libras con tal de pelearlo. En contra: Ward está en combate mal con Goossen y llevó su descontento a la justicia. Quiere zafarse de ese contrato pero ya tuvo dos sentencias en contra. Ese conflicto más la rehabilitación de un hombro operado hicieron que Ward peleara una sóla vez en los últimos 21 meses (ganó pts 12 a Edwin Rodríguez). ¿Otra contra? Ward no es precisamente el boxeador más excitante y vender sus combates no es nada fácil. Ward/GGG puede llegar a ser una pelea costosa para HBO, con muchas posibilidades de salir apenas hecho económicamente.

floydr0FLOYD MAYWEATHER (campeón lineal, CMB y AMB 154; lineal, CMB y AMB 147)
Una pelea con Floyd simplemente no es factible. “Si le preguntan a Gennady va a decir que sí, por supuesto que querría pelear con él, pero no es una posibilidad, hay que ser realistas”, descartó Tom Loeffler, promotor de Golovkin. Mayweather “debe” tres peleas en Showtime y GGG por ahora no se mueve de HBO. Y aún si eso no fuera un impedimento, jamás, repito, JAMÁS, “Money” subiría al ring contra el kazajo, no en 160 libras ni tampoco en 154.

maravillar0SERGIO MARTINEZ
Por favor, no (?). Maravilla subió roto y mal entrenado a pelear con Cotto y lo pagó carísimo. Perdió por paliza tras cuatro años de reinado indiscutido. Ahora, cuando todas las señales apuntaban a que el argentino se retiraría, sacó un comunicado diciendo que su carrera no terminó, que ante Cotto tuvo una mala noche, la peor de su carrera, y que quiere volver para recuperar el título, previa batería de exámenes médicos. Una locura innecesaria. No hay nada a su edad que no haya conseguido antes y GGG podría dejarlo estropeado. Salí de ahí, Maravilla.

Si ninguna de estas peleas fuera a concretarse a GGG le quedarían algunas alternativas, aunque no tan atractivas claro está. Una pelea con Marco Antonio Rubio puede no ser interesante a priori, pero si Golovkin lo pasa y pesca el cinturón interino del CMB le metería presión por otro flanco más a Cotto para unificar títulos. Sam Soliman, australiano, 41 años, tiene el cinto mediano de la FIB. Es una pelea fácil de hacerse y accesible para GGG, aunque le aportaría un cinturón y nada más. Otros nombres para Golovkin ya habría que ir a buscarlos a las 168: Arthur Abraham ó Mikkel Kessler serían buenos rivales, pero la incursión de Golovkin a súper medianos sería sólo por algún contrincante de los mencionados más arriba, los que garantizan platita y repercusión.

En boxeo se puede ser ídolo o desconocido, tener un cinturón, dos, cuatro, ocho o ninguno, pero no se es el mejor hasta que le ganás al mejor. Desde que Golovkin llegó a EEUU peleó contra algunos buenos boxeadores, ninguno de élite todavía. Necesita una victoria que lo defina. Éste sábado que pasó, GGG demostró estar listo para un gran reto. Lo que hay que apurar ahora es eso precisamente: los desafíos, ya no los rótulos o los slogans.

e.b.

Con las botas puestas

10300118_821963704499242_5684354502957045859_nMarcos Maidana (35-4, 31 KO) dejó el alma sobre el ring del MGM pero no le alcanzó y Floyd Mayweather (46-0, 26 KO) volvió a ratificar porqué es el número uno indiscutido de este deporte. 114-114, 116-112 y 117-111 las tarjetas; una empate y las otras dos para el ahora campeón unificado CMB/AMB.

Cualquier cosa que se diga sonará a consuelo o conformismo, inevitablemente. El desafío es poner esta actuación de Maidana en el lugar que corresponde.

Hizo lo que pudo el Chino. Y lo que pudo fue más de lo que yo esperaba. Por momentos se plantó de igual a igual contra un genio y dio una pelea competitiva de principio a fin, algo que rivales de Floyd mucho más encumbrados que el santafesino no pudieron ni supieron cómo hacer.

“Contra Broner el Chino ganó tirando 1000 golpes. Para ganarle a Mayweather tenemos que lanzar 1200” decía su entrenador Robert Garcia en la previa. Imposible tirar tanto contra un tipo con la movilidad y la solidez defensiva de Floyd, aunque los números indican que Maidana trabajó y mucho en pos de ese plan de pelea. Según Compubox, el Chino lanzó anoche 858 piñas, entre jabs y golpes de poder. Antes que él, contra Mayweather, Cotto tiró 506, Guerrero 581 y el Canelo 526. O sea, a ojito, Maidana arrojó unos trescientos golpes más que los tres rivales anteriores de Mayweather. El compromiso, o la obligación digamos, de mantenerse activo durante los doce asaltos estuvo ahí y debe reconocerse. En golpes conectados, el Chino los duplicó: metió 221 anoche contra 105, 113 y 117 de aquellos tres. Un dato más: los últimos 11 rivales de Floyd tiraron contra él una media de 45 golpes por round. Maidana anoche promedió 72. Cifras bastante elocuentes.

Salió como una fiera el Chino, metiendo una presión infernal desde la primera campana y sacando manos de todos lados. Priorizó cantidad por sobre claridad y estuvo bien. Otros, contra Mayweather, se pasan los doce rounds buscando meter la piña perfecta y se les va el tren. Después Floyd haría lo de siempre: adaptarse. Le tomó el tiempo al argentino y a partir del séptimo asalto (hasta el sexto yo la tenía 57-57) tomó control de la pelea. Sobre el final, en los rounds de campeonato, Maidana fue a buscarla con lo que le quedaba, mucho amor propio, pero Mayweather ya había puesto piloto automático hacia la victoria.

Floyd Mayweather Jr. v Marcos Maidana

No hay nada que reprocharse. El Chino llegó bien preparado a la noche más importante de su carrera e hizo el mejor combate que podía ante el mejor del planeta. De a ratos obligó a Mayweather a pelear su pelea, física, trabada. Pero es lo que decíamos en la previa, no hay escenario en el que Floyd no se sienta cómodo. El tipo pega en el centro del ring con la misma maestría con que se defiende con el hombro contra las cuerdas. Tiene más experiencia, más resto físico, más velocidad y mucho más talento que Maidana, es tan simple como eso. No hay vergüenza ni deshonra en perder ante el mejor.

Anoche ya se hablaba de una revancha. Para mí el triunfo de Mayweather fue incuestionable y no justifica un desquite, pero después pienso en cuánto mejor que el resto lo hizo el Chino y en quién otro podría darle tanto laburo a Floyd y, francamente, ojalá Marcos tenga una nueva chance. La pelea de anoche no deja ningún indicio de que en una segunda vuelta algo vaya a salir diferente, pero mientras Floyd no se deje de hinchar las pelotas, patee el tablero y salga a buscar a Pacquiao, Mayweather/Maidana 2 está bien para mí, qué querés que te diga.

Floyd está absolutamente intacto. Reflejos, defensa, puntería e inteligencia, todo cero kilómetro. 37 años y ni una señal del paso del tiempo. No existe hoy ningún boxeador en las 140, 147 ó 154 libras que pueda ganarle al “Money”. Volvería en septiembre. Le quedan tres peleas más de contrato con Showtime y después quién sabe. Maidana por su parte tiene muchas opciones de acá para adelante. Revanchas con Khan, Alexander o Broner, también están Porter y Thurman, entre otros. Golden Boy tiene de todo para ponerle al Chino enfrente. Pero primero a descansar un poco, a disfrutar de la familia y de su beba recién nacida. Bien ganado lo tiene.

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 TOTAL
Mayweather 9 10 10 9 9 10 10 9 10 10 10 9 115
Maidana 10 9 9 10 10 9 9 10 9 9 9 10 113

e.b.

Rompelo todo, Chino

1888817_10152343070999444_1729726483_oMarcos “Chino” Maidana (35-3, 31 KO) tendrá la oportunidad de su vida éste sábado cuando enfrente al mejor de todos, Floyd “Money” Mayweather (45-0, 26 KO), en el MGM Grand de Las Vegas. Transmiten TV Pública y Combate Space desde las 22h.

Se ganó la chance Maidana, nadie le regaló nada. Primero acá en la Argentina, sorteando obstáculos, partiéndose el alma. Luego en Europa donde conoció la derrota en su primera aspiración mundialista. Más tarde en EEUU, abriéndose paso a puro nocaut hasta el batacazo, título e invitación al ring más importante del mundo (con perdón del Garden) para desafiar al mejor. No fue fácil el camino para el Chino, con varios cambios de entrenador, con reveses y algún bajón, pero al final lo logró, llegó a la noche y al cheque que persiguen todos.

Se ha repetido mucho en estas semanas que, frente a Mayweather, Maidana tiene eso que se conoce como “la oportunidad del noqueador”. Que sus chances pasan por embocar una piña que le abra el camino a la victoria. Una. Y puede ser que así sea, la pegada es definitivamente su mayor capital, aunque yo personalmente creo que sus posibilidades pasan por otro lado. Mayweather nunca peleó contra un cabeza de tacho, dicho esto con todo respeto (?). Maidana tiene algo que no tuvo ninguno de los rivales de Floyd desde que éste es una mega estrella: la cuota justa de inconciencia, de no importarle bien frente a qué y a quién está, como para ir al frente sin perderse entre los juegos mentales, el magnetismo y el respeto que Mayweather impone.

Floyd ha tenido enfrente a grandes rivales. Fue vivo también esquivando a otros, como Margarito, Paul Williams o, por supuesto, Manny Pacquiao. Saber elegir contra quién y cuándo no es un detalle menor y es uno de los muchos beneficios que le otorga su posición de número uno indiscutido. “Quiero al Canelo, lo quiero ahora antes de que él mejore y yo envejezca y lo quiero dos libras por debajo de su peso” pudo haber sido una charla previa entre Mayweather y su gente el año pasado, antes de firmar para enfrentar al mexicano en la pelea más taquillera de todos los tiempos. Bien por él que puede imponer sus condiciones y minimizar riesgos, pero su legado se resiente. A Floyd, con 45 combates encima, todavía le falta algo, una pelea distintiva, una guerra, algo que quizás Maidana sea capaz de proveerle. Mayweather puede ganar el sábado y retirarse el domingo si quiere. O seguir un poco más y pasar las 49-0 de Rocky Marciano. Pero si no deja algo perdurable, un recuerdo más que su talento, el invicto, la guita y las excentricidades, todas las semblanzas que se hagan sobre él en un futuro van a venir con un “pero” enorme.

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No es fácil sopesar las chances concretas del Chino, ya no hablando de lo intangible, sino de lo estrictamente boxístico. Esto sucede por una razón que tiene nombre y apellido: Robert Garcia. Maidana encontró en él a un entrenador hecho a su medida y bajo su tutela el santafesino dio un vuelco sorprendente, ganando juntos 4 de 4 pero ante todo superándose física y técnicamente en cada pelea. García no le aplacó el instinto asesino al Chino, sólo le dio herramientas con las que Marcos antes no contaba. Ahora corta mejor el ring, usa el jab con efectividad, mejoró en defensa y tiene más aire. Viene de molerlo a palos a Adrien Broner, pero el jetón de Cincinatti es apenas una copia fallada de su amigote Mayweather, un doppelgänger, como el Superman Bizarro (?). Puede suponerse que a Maidana no le alcance con “sólo” repetir aquella actuación espectacular para quebrar a Floyd. Para dar una pelea competitiva necesitará superar otra vez su propio techo, haber hecho un gran campamento en Oxnard y ser más intenso, rápido y agresivo que nunca.


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Hasta acá nadie supo cómo ganarle a Mayweather. 44 tipos con sus respectivos entrenadores ya fracasaron por no encontrarle la vuelta a su talento, velocidad y defensa. ¿Cómo ganarle a un genio que se siente igual de cómodo pegando en el centro del ring que defendiéndose en una esquina? Se supone que la clave pasa por ser constante en la presión y no quedarse. Inevitablemente él va a meter sus golpes, va a entrar y salir como un fantasma, va a cancherear, pero en la perseverancia y en mantenerse enfocado durante la cacería debe estar el secreto. José Luis Castillo fue quien mejor le peleó. “El Temible” no se achicó, trabajó mucho y de a ratos impuso su oficio ante un Mayweather que todavía estaba un toque verde. No le dieron el triunfo pero Castillo fue el único que forzó una revancha. De la Hoya, Mosley, Cotto, ellos tuvieron sus momentos fugaces ante Floyd. Pero les faltó resto físico, variantes y mentalidad. Ahí marca la diferencia Mayweather, lee a sus rivales como si fueran una revista y hace pequeños ajustes sobre la marcha que le permiten desarmar al que tiene enfrente, sacarle todo lo bueno. Al final terminan deslucidos, persiguiéndolo con resignación y cansancio.

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“Todos vienen ante mí con un plan”, explicaba Floyd el miércoles en la última conferencia de prensa antes de la pelea. “Salir a buscarme, presionar, pegarme en la cadera, en una pierna, o un cabezazo, pero al final siempre encuentro la manera de ganar. Dicen, tal tipo es súper rápido, o éste otro tiene un buen gancho de derecha, cuidado con éste que es zurdo, o aquel tiene una muy buena defensa, pero al final siempre encuentro la manera de ganar. El sábado a la noche también encontraré la manera de ganar.” Confiadísimo Mayweather, como siempre. A los 37 está intacto y no muestra ni un indicio de retroceso. La sensación es que si el Chino no logra hacer algo dramático que le cambie el curso a la pelea en los primeros asaltos, después, contra un Floyd adaptado, se le puede hacer muy cuesta arriba.

Carlos Baldomir no pudo ante Mayweather en 2006. Al Zurdo Vasquez no le alcanzó con tirar a Pernell Whitaker en 1995 y relegó el título súper welter que había defendido diez veces. Antes, Martillo Roldán se rindió contra Marvin Hagler, año 84. Nunca uno de los nuestros pudo frente al mejor de su época. Contra todos los pronósticos, Marcos René Maidana tendrá en sus puños la chance de escribir, éste sábado por la noche, una de las página más gloriosas en la historia del deporte argentino. Ni más ni menos. Vamos Chino, mierda.

En la misma velada, Golden Boy y Mayweather Promotions anuncian tres combates más que completan la cartelera más costosa de la historia, según dicen. Abrirán J’Leon Love (17-0, 10 KO) y Marco Antonio Periban (20-1-1, 13 KO) a diez asaltos en súper medianos. A continuación, Adrien Broner (27-1, 22 KO) baja de categoría y hace su debut en las 140 libras luego de dos peleas en welter, una descolorida ante Paulie Malignaggi y la paliza frente a Maidana. Broner va contra Carlos Molina (17-1-1, 7 KO) que viene de estar parado quince meses. Desastre, un regalito para que “The Problem” vuelva al triunfo sin dramas. Ojalá que cuando gane le pregunten por Matthysse. Por último, Amir Khan (28-3, 19 KO) y Luis Collazo (35-5, 18 KO) sí es un semifondo atractivo. Khan estuvo cerca de ser quien enfrentara a Mayweather esta misma noche pero sus últimas actuaciones le bajaron el precio y se quedó con las ganas, haciendo berrinches por twitter. Es una incógnita cómo responderá su mandíbula de cristal ante un peso welter curtido como Collazo, que llega con la confianza al palo tras haber ganado sus últimas cuatro peleas y noquear a Victor Ortiz en enero en sólo dos rounds.

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Previo a todo esto, el viernes por la noche en el Hard Rock de Las Vegas y con transmisión de Fox Sports desde las 23h, el bonaerense Jesús Cuellar (23-1, 18 KO) combatirá a doce asaltos ante el californiano Rico Ramos (23-3, 12 KO), como aperitivo de lo que ocurrirá el sábado. Como Maidana, Cuellar también es pupilo de Robert García en Oxnard y estará exponiendo por primera vez su cinturón pluma interino de la AMB, entidad que tiene no uno ni dos sino tres campeones diferentes en las 126 libras. Una aberración.

e.b.

Floyd eligió: Chino Maidana el 3/5

Cuando todavía leíamos repercusiones del anuncio de Maravilla/Cotto, Floyd Mayweather (45-0, 26 KO) confirmó a Marcos Maidana (35-3, 31 KO) como su próximo rival para el próximo 3 de mayo. Se vienen meses tremendos para el boxeo argentino.

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“La última actuación de Maidana llamó mi atención inmediatamente”, dijo Floyd. Se refiere a la palizota que el Chino le dio a Adrien Broner en diciembre. Ya hacía un rato largo que el santafesino venía abriéndose cancha a trompazo limpio, pero la pelea con Broner lo catapultó. Aquella noche hizo justicia llenándole la cara de dedos a un tipo despreciable y se ganó miles de adeptos, allá y acá. El mundo del boxeo coincide: Amir Khan no merecía una pelea con Mayweather, Maidana en cambio se la ganó.

Pero claro, no sólo el Chino viene de una actuación notable. Floyd dio doce rounds de cátedra en septiembre pasado y sacó a pasear al Canelo Alvarez en el evento más taquillero de todos los tiempos. 2013 fue un año impresionante para Mayweather. Rompió lazos con HBO y cruzó de vereda a CBS/Showtime con un contrato de seis peleas por 200 palos. Después volvería a pelear dos veces en un año, algo que no hacía desde 2007 (De la Hoya, Hatton). A sus 37, “Money” luce extraordinariamente en forma, impecable.

La previa de una pelea de Floyd Mayweather obliga a exprimir a su rival de turno en función de sacar una esperanza para el batacazo. Alvarez tenía su juventud y su presencia física a favor pero no le sirvieron de nada. Marcos Maidana tiene el plus de una piña que es una salvajada, pero él y su esquina verán que meter esos bombazos contra el número 1 del mundo no será tan fácil como fue ante Broner. El Chino va a necesitar un campamento perfecto, sin distracciones.

No se apuesta contra Floyd Mayweather. Es el mejor de todos y por un campo, aún hoy. No es desprecio hacia el Chino recordar que irá muy de punto. En todo caso eso hará mucho más grande aún un eventual triunfo suyo.

No se confirmó todavía el escenario de la pelea. Aunque se descarta que sería el MGM Grand de Las Vegas, surgió el rumor de que se habría considerado el Barclays Center de Brooklyn, lo que sería una novedad. Se esperan también las fechas de la gira de prensa y otros detalles de la promoción.

Mientras, Khan y Broner lo miran por tv.

e.b.

El dueño del reloj

Floyd Mayweather (45-0, 26 KO) es un tiempista dentro y fuera del ring. Aún estira la definición acerca de su próximo rival para la noche del 3 mayo en Las Vegas. Amir Khan (28-3, 19 KO) y Marcos Maidana (35-3, 31 KO), los candidatos.

Si uno se deja llevar por el resultado de la encuesta online en mayweatherpromotions.com el nombre es Khan. Figura con el 57% de los votos contra un 43% del santafesino. Sin embargo, es el único sondeo en el cual el británico se impone por sobre Maidana. Encuestas paralelas en los sitios de ESPN y Ring Magazine reflejan que los fanáticos prefieren como rival de Floyd al “Chino” de Margarita.

Nunca desde el lado de Floyd se dijo que el resultado de su encuesta fuera a ser vinculante. Lo que Amir Khan ganó fue una mesa en Necochea (?). Mayweather pelea con quién quiere, cuándo quiere, dónde quiere y en el peso que él dispone y esas son malas noticias para el pupilo de Virgil Hunter. Cuando “Money” se suba al ring del MGM en mayo, ya habrá pasado un año sin actividad para Khan. Sugestionado por los rumores de que estaba en la mira como rival del mejor libra por libra del mundo, el originario de Bolton rechazó pelear con Devon Alexander en diciembre pasado. No es para menos. Enfrentar a Mayweather implica agarrar el cheque más gordo que vaya uno a ver en su vida y Khan, que venía de actuaciones muy pobres, no quiso saber nada con Alexander. Otra mala noche lo hubiera eliminado para siempre de la ecuación Floyd, entonces, se sentó a esperar. Y ahí está todavía, a las puteadas por twitter, sin ninguna certeza de que vaya a ser el elegido.

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El tercero en discordia es nuestro Marcos René Maidana. El Chino tuvo un 2013 descollante con la demolición de Josesito Lopez en junio y la paliza a Adrien Broner en diciembre. Su presente lo hace merecedor a la chance de combatir con Mayweather, muy por sobre los activos de Khan. Llega con ritmo y viene de obtener la mejor victoria de su carrera contra un boxeador amiguito de Floyd, lo que podría darle un condimento extra a la promoción de la pelea.

¿Eran Khan y Maidana las alternativas más competitivas? ¿Y Pacquiao? Su nombre nunca estuvo en real consideración. Más allá de los conflictos entre promotoras y señales de tv que hoy tornan imposible a la que sería la pelea más importante de los últimos 30 años, Mayweather seguirá poniendo condiciones excéntricas para que la pelea nunca pueda concretarse. Más allá de los tweets, las provocaciones y el desprecio hacia Bob Arum, el ego de Floyd es muy grande como para dividir cartel y dinero con el único tipo capaz de discutirle quién de los dos dejará mejor legado en el boxeo.

Hay otro argentino, además de Maidana, que también aguarda por el anuncio del rival de Mayweather y es Sergio Martinez. “Maravilla” tiene todo cocinado desde hace un par de semanas para enfrentar a Miguel Cotto, el 7 de junio en Nueva York, pero éste peleón no se haría oficial hasta tanto Mayweather comunique sus planes para mayo. En épocas de guerra fría, nadie quiere quedar opacado por un evento de la competencia. 

e.b.